{"id":123362,"date":"2022-12-01T16:20:37","date_gmt":"2022-12-01T16:20:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=123362"},"modified":"2022-12-01T16:20:40","modified_gmt":"2022-12-01T16:20:40","slug":"al-vuelo-por-pegaso-524","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=123362","title":{"rendered":"<a href=\"https:\/\/www.buroperiodistico.com.mx\/wp-admin\/post.php?post=36480&amp;action=edit\">AL VUELO\/ Por Pegaso\u00a0<\/a>"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><strong>Pistolero&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo Quintero, el m\u00e1s letal pistolero de aquel pueblito de Sonora gustaba de alardear antes de vaciar su pistola Colt 45 sobre el pecho de sus enemigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su fama lleg\u00f3, incluso, a los m\u00e1s rec\u00f3nditos lugares del viejo oeste norteamericano.&nbsp;&nbsp; Era el a\u00f1o de 1885.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pueblo viv\u00eda una flor del desierto llamada Lucy, de la cual Quintero estaba perdidamente enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre, el banquero, no quer\u00eda que su hija se relacionara con sujetos que no estaban a la altura de su alcurnia y la manten\u00eda encerrada a piedra y lodo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las noches, a eso de las 10:00 Hs., Lorenzo Quintero pasaba frente a la residencia del magnate a lomo de su caballo retinto.&nbsp;&nbsp; Los dos guardias que cuidaban la puerta principal se pon\u00edan en alerta, vi\u00e9ndolo alejarse al paso lento de su cabalgadura.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica ocasi\u00f3n que ten\u00eda de ver a su amada era cuando \u00e9sta iba a misa los domingos.&nbsp; Desde lejecitos la ve\u00eda, envuelta en un brillante rebozo, custodiada por una fiera sirvienta.<\/p>\n\n\n\n<p>En un descuido de \u00e9sta, Lorenzo logr\u00f3 hablarle en voz baja y \u00e9sta volte\u00f3, sorprendida, pero a la vez alegre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lucecita, aqu\u00ed estoy,-le dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lorenzo, \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u00bfNo sabes que los hombres de mi padre andan cerca?<\/p>\n\n\n\n<p>-Me importa poco.&nbsp; Lo m\u00e1s importante para m\u00ed es saber que est\u00e1s bien, que tambi\u00e9n me amas y que sigues en tu palabra de fugarte conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya hablamos de eso&#8230; T\u00fa bien sabes que tambi\u00e9n te quiero, pero todo nos separa.&nbsp; Mi padre no dejar\u00e1 que te acerques y aqu\u00ed, amor m\u00edo, corres un gran peligro.&nbsp; \u00a1Vete pronto, que ah\u00ed viene mi nana! Si te ve dar\u00e1 la voz de alarma.<\/p>\n\n\n\n<p>-No me preocupan los asesinos de tu padre.&nbsp; Ya me he despachado a algunos de ellos.&nbsp; T\u00fa sabes, adem\u00e1s, que soy uno de los pistoleros m\u00e1s r\u00e1pidos y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Vete, vete pronto!<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo Quintero se escurri\u00f3 entre bultos de chiles y mazorcas, mientras la matrona apuraba a la bella Lucy para que \u00e9sta se subiera a la carroza.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Vamos, ni\u00f1a! Ya es muy tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>DUELO<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfListo?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Listo!<\/p>\n\n\n\n<p>Suenan los disparos y un cuerpo cae pesadamente.&nbsp;&nbsp; Marcelo Cornejo manch\u00f3 con su sangre la tierra y sus ojos quedaron en blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>-Un enemigo menos,-dijo para s\u00ed mismo Lorenzo Quintero y, displicentemente, enfund\u00f3 su Colt 45.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente lo miraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo admiraba.<\/p>\n\n\n\n<p>LA HUIDA<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te pasa?-le pregunt\u00f3 Juan D\u00edaz, un caporal del rancho \u201cEl Lobo\u201d, muy amigo suyo- te veo muy apachurrado, hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo Quintero levant\u00f3 el vaso con tequila a la altura de sus ojos y dijo melanc\u00f3licamente:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ya no aguanto m\u00e1s, Juanito! Me muero de la ansiedad.&nbsp; Hace dos semanas que no s\u00e9 de Lucy. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues no quer\u00eda dec\u00edrtelo, Lencho, pero se dice que Lucy ha decidido olvidarte porque cree que lo de ustedes es un amor imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estoy dispuesto a entrar a su casa y llev\u00e1rmela a la fuerza, si es necesario&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1C\u00e1lmate, c\u00e1lmate!&nbsp; Mira, Don Gonzalo ha mandado traer m\u00e1s hombres.&nbsp; S\u00e9 de tu rapidez con el rev\u00f3lver y posiblemente puedas mandar al infierno a tres o cuatro antes de que entre en tu cuerpo la primera bala, pero no te precipites y piensa bien lo que vas a hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Pero la amo, y s\u00e9 que ella me ama&#8230;!<\/p>\n\n\n\n<p>-De eso no hay duda, Lencho, pero las cosas no favorecen ese amor.&nbsp; Mira, la otra vez pude platicar con la nana y me dijo que su padre la va a enviar a un lugar muy lejano, m\u00e1s all\u00e1 del mar, a Espa\u00f1a, donde la internar\u00e1 en un convento.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1\u00bfPorqu\u00e9 demonios no me lo hab\u00edas dicho?! \u00bfCu\u00e1ndo se va?<\/p>\n\n\n\n<p>-Pos&#8230;, pos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPos qu\u00e9, Juan? \u00bfYa se fue? Maldito seas. \u00bfC\u00f3mo pudiste hacerme eso?<\/p>\n\n\n\n<p>-Disc\u00falpame, hermano.&nbsp; En serio quer\u00eda dec\u00edrtelo, pero tem\u00ed que murieras al querer verla por \u00faltima vez.&nbsp; Ahorita ya debe estar en el barco.&nbsp; \u00a1Perd\u00f3name, yo s\u00f3lo quer\u00eda protegerte!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNo sabes que para m\u00ed hubiera sido preferible morir antes de perderla?&nbsp; Me has decepcionado&#8230; \u00a1Vete, antes de que tome mi pistola y te mate como a un perro!<\/p>\n\n\n\n<p>Juan D\u00edaz se fue apuradamente, tropezando con un barril que estaba cerca de la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Cantinero, s\u00edrveme m\u00e1s tequila!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1S\u00ed, se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo bebi\u00f3 una botella tras otra y queda finalmente ah\u00ed, con el rostro sobre la mesa, sobre un charco de alcohol y l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>EL DESCONOCIDO<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo se convirti\u00f3 en un gui\u00f1apo.&nbsp; Sin esperanza de ver a su amada, mitigaba las penas en el alcohol y la m\u00fasica.&nbsp; El peque\u00f1o grupo musical arrancaba melanc\u00f3licas notas de la guitarra y la trompeta con sordina.&nbsp;&nbsp; El gunman llor\u00f3 su desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p>En un rinc\u00f3n de la cantina, un sujeto de rostro duro lo mir\u00f3 con pena.<\/p>\n\n\n\n<p>Las canciones y los tragos se suced\u00edan y sus manos temblaban al llevarse el vaso a la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombre tan temido por unos y admirado por otros, era ahora s\u00f3lo una sombra de lo que fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Consumido por el dolor, no se dio cuenta de lo que ocurr\u00eda en su derredor, y los d\u00edas y las noches se suced\u00edan r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>NAUFRAGIO<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Vamos, Lencho, lev\u00e1ntate!-lo apur\u00f3 su amigo, al mirarlo tirado a media calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00f3 en su cabeza aquella voz familiar y logr\u00f3 levantar pesadamente la vista.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfT\u00fa, maldito traidor?&nbsp; Te dije que te iba a matar como a un perro.&nbsp; \u00a1Vamos, saca tu arma!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Lorenzo no alcanz\u00f3 a hacer aquel movimiento.&nbsp; Ahogado por el alcohol, volvi\u00f3 a<\/p>\n\n\n\n<p>caer a la tierra, levantando una nubecilla de polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su fiel amigo, lo carg\u00f3 pesadamente y lo mont\u00f3 en su caballo como si fuera un costal de papas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo llev\u00f3 a su casa y lo acost\u00f3 en el catre.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Pobre amigo! \u00bfC\u00f3mo le dir\u00e9 que su amada Lucy muri\u00f3 en el naufragio?<\/p>\n\n\n\n<p>EL GRITO<\/p>\n\n\n\n<p>Era tarde cuando Lorenzo Quintero logr\u00f3 abrir los ojos.&nbsp; La luz del atardecer le lastimaba las retinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 penosamente y se enjug\u00f3 la cara frente a un espejo cochambroso.&nbsp; Tom\u00f3 algunos bocados de un frugal alimento que le dej\u00f3 su amigo en la mesa y se puso una camisa limpia para salir&#8230; a seguir tomando licor.<\/p>\n\n\n\n<p>Su rostro reflejaba el cansancio, pero Lorenzo est\u00e1 decidido a acabar su vida en aquel antro.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan D\u00edaz se acerc\u00f3 con cautela, al ver el lastimoso estado de su amigo.&nbsp; A\u00fan entre la bruma de la borrachera anterior, hizo el intento de sacar su Colt, pero su amigo lo detuvo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No cometas una locura, Lencho.&nbsp; T\u00fa no eres un asesino.&nbsp; S\u00f3lo quiero decirte que siento tu dolor, s\u00e9 c\u00f3mo te tientes, hermano.&nbsp; Pero quiero decirte algo m\u00e1s grave&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 puede ser m\u00e1s grave? Se fue el amor de mi vida.&nbsp; Se olvid\u00f3 de sus promesas.&nbsp; Me dej\u00f3 por ser un maldito pistolero.&nbsp; Ahora s\u00f3lo quiero morir.&nbsp; D\u00e9jame en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es que no sabes, Lencho.&nbsp; El barco en el que iba Lucy se hundi\u00f3 y todos murieron ahogados&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1\u00a1\u00a1Noooooooo!!!<\/p>\n\n\n\n<p>El grito desgarrador de Quintero rompi\u00f3 el silencio del pueblo, mientras azotaba su sombrero y montaba en su caballo para salir precipitadamente hacia el desierto.<\/p>\n\n\n\n<p>A la sombra de un porche, el sujeto de rostro torvo lo mir\u00f3 marcharse, moviendo la cabeza de un lado a otro.<\/p>\n\n\n\n<p>EL DISPARO<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Lorenzo Quintero!-se oy\u00f3 un grito en\u00e9rgico en la calle, frente a la cantina.<\/p>\n\n\n\n<p>Los parroquianos miraron por la ventana y vieron la figura grotesca, parada en medio de la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Lorenzo Quintero! \u00a1Vengo a matarte! Sal y pelea como los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n me llama?\u00bfQui\u00e9n es?-pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Un tipo que se ve muy enojado,-le contest\u00f3 su amigo.&nbsp; Creo que te est\u00e1 retando a un duelo. Pero no vas a ir, \u00bfverdad?&nbsp; No est\u00e1s en condiciones de pelear.&nbsp; \u00a1Mira c\u00f3mo te tiemblan las manos!<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo no le hizo caso y sali\u00f3 trastabillando.&nbsp; La Colt 45 asomaba en la funda y su mano la acarici\u00f3 temblorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Lencho! \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo?&nbsp; El es \u00abEl Alacr\u00e1n\u00bb Cornejo, el pistolero m\u00e1s r\u00e1pido del Oeste.&nbsp; Es hermano de Marcelo Cornejo, el tipo al que mataste hace dos meses. \u00bfNo te acuerdas de \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Hazte a un lado, idiota!\u00a1Qu\u00edtate!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Lorenzo Quintero!-grit\u00f3 de nuevo \u00abEl Alacr\u00e1n\u00bb Cornejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le promet\u00ed a mi madre que matar\u00eda al asesino de su hijo y voy a cumplir la promesa.&nbsp; S\u00e9 que Marcelo se lo merec\u00eda porque era un est\u00fapido, pero promesas son promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Fue un duelo limpio.&nbsp; Hubo muchos testigos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, claro.&nbsp; Yo s\u00e9 que t\u00fa nunca has asesinado a sangre fr\u00eda; y en cierto sentido me identifico contigo.&nbsp; Te he visto emborracharte&nbsp; por una mujer, y no dejo de pensar en lo cruel que puede ser el destino.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te importa a t\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>-Nada.&nbsp; Pero siempre es triste ver llorar a un hombre, ahogado por las penas.&nbsp; Quiero que sepas que me simpatizas y que siento pena por ti.&nbsp; \u00bfEst\u00e1s listo para el duelo?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Claro que s\u00ed! No ser\u00e1s el primero ni en \u00faltimo en caer bajo mis balas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero, Lorenzo,-le insisti\u00f3 su amigo.&nbsp; No tienes oportunidad frente al \u00abAlacr\u00e1n\u00bb.&nbsp; Ha matado a muchos m\u00e1s hombres que t\u00fa, adem\u00e1s, est\u00e1s borracho&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Qu\u00edtate, Juan! \u00a1Hazte a un lado!<\/p>\n\n\n\n<p>Se coloc\u00f3 frente a su enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl Alacr\u00e1n\u00bb mascull\u00f3 entre dientes: \u00abUna promesa es una promesa&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Una fracci\u00f3n de segundo despu\u00e9s, su \u00e1gil mano lleg\u00f3 al rev\u00f3lver, desenfund\u00f3, dispar\u00f3 y la bala dio justo en el coraz\u00f3n.&nbsp; Los ojos de Lorenzo Quintero se abrieron como platos y cay\u00f3 pesadamente al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan D\u00edaz corri\u00f3 hacia \u00e9l.&nbsp; En el rostro de Lorenzo hab\u00eda un rictus de dolor que poco a poco iba cambiando por otro de quietud, y hasta de felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Su fiel amigo tom\u00f3 su mano derecha y observ\u00f3 que estaba firmemente agarrada a la cacha de su pistola, con el broche a\u00fan puesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo nunca tuvo la intenci\u00f3n de desenfundar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pistolero&nbsp; Lorenzo Quintero, el m\u00e1s letal pistolero de aquel pueblito de Sonora gustaba de alardear antes de vaciar su pistola Colt 45 sobre el pecho de sus enemigos. 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