{"id":156829,"date":"2023-09-01T19:56:24","date_gmt":"2023-09-01T19:56:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=156829"},"modified":"2023-09-01T19:56:28","modified_gmt":"2023-09-01T19:56:28","slug":"al-vuelo-por-pegaso-664","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=156829","title":{"rendered":"Al Vuelo\/ Por Pegaso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Margarito<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, ah\u00ed est\u00e1 Margarito.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la pista de baile de La Quebradita, se confunde con una multitud de individuos que se contonean al ritmo de los acordes de un grupo de m\u00fasica tropical.<\/p>\n\n\n\n<p>La dama que lo acompa\u00f1a es un mujer\u00f3n de casi un metro con ochenta cent\u00edmetros, rotunda de caderas y senos, bella a\u00fan, a pesar de que su edad ronda ya en los cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Margarito vive para el baile.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por la ma\u00f1ana y tarde un cumplido agente vial; acata las \u00f3rdenes de sus superiores y nunca abandona su crucero, a menos que el cuerpo se lo pida.<\/p>\n\n\n\n<p>De vez en vez le cae alg\u00fan incauto y logra obtener un ingreso extra. Por la noche, ya con unos cientos de \u201cvaros\u201d en el bolsillo, se dirige a La Quebradita para lijar la pista con la suela de sus zapatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las noches sigue el mismo ritual: llega religiosamente a las nueve de la noche, busca con la mirada a su compa\u00f1era de baile y la invita a sentarse en una mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Le retira un poco la silla y ella deposita sus eb\u00farneos encantos sobre la fr\u00eda silla de metal que hace un sonido caracter\u00edstico, como quej\u00e1ndose del peso que se le viene encima.<\/p>\n\n\n\n<p>El grupo empieza a tocar una melod\u00eda tropicalona, sabrosa, de mucho ritmo y Margarito se levanta. Tiende la mano hacia su acompa\u00f1ante y \u00e9sta responde el gesto, desdoblando su kilom\u00e9trico cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en la pista, Margarito es un maestro para ejecutar las incre\u00edbles evoluciones que exige una buena cumbia.<\/p>\n\n\n\n<p>Toma de la mano a su pareja, le da vueltas como trompo chillador, la suelta y vuelven a juntarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La endiablada velocidad que imprime a sus pies, en completa sincron\u00eda con los sonidos musicales, causan asombro entre los concurrentes y son la envidia de los otros bailadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Le hacen rueda y empiezan a aplaudir cuando aquel virtuoso de la pista da su c\u00e1tedra de baile.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de un rato, regresa a su mesa. Pide un clamato bien cargado y saluda efusivamente a los que van llegando, la mayor\u00eda conocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los reci\u00e9n llegados lo ve con recelo porque la \u00faltima vez Margarito le aplic\u00f3 un mult\u00f3n del ocho.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cNi modo, te pasaste un alto y adem\u00e1s traes aliento alcoh\u00f3lico\u201d,-le dijo en esa ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin un cinco en la bolsa para \u201cmocharse\u201d, el sujeto tuvo que recibir la boleta de infracci\u00f3n y pagar en la Delegaci\u00f3n la exorbitante cantidad de 545 pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin inmutarse por las miradas asesinas que le lanza el parroquiano, Margarito sigue con su diario ritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Solicita al diligente mesero una margarita para Karla-que as\u00ed se llama la mujer- y \u00e9ste, ni tardo ni perezoso le arrima una copa grande con un l\u00edquido amarillo trasl\u00facido, acompa\u00f1ado por un popote y una servilleta de papel.<\/p>\n\n\n\n<p>En las cartulinas que est\u00e1n pegadas sobre los paredes se anuncian las delicias de Baco y las exquisitas botanas, un verdadero regalo para el paladar:<\/p>\n\n\n\n<p>Coronita: 15 pesos, Carta: 12 pesos, Clamato:25 pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Son precios populares, la entrada es gratis y el grupo es bueno. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede pedir la raza trabajadora?<\/p>\n\n\n\n<p>Margarito se siente en su ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Toca nuevamente el grupo, ahora una rola a ritmo de salsa y vuelve a solicitar a la dama que lo acompa\u00f1e a la pista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya son las dos de la ma\u00f1ana y como siempre, Margarito se despide.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la pista quedan todav\u00eda algunos bailadores y en las mesas los parroquianos empiezan a tambalearse y hacer bizcos bajo el influjo de las bebidas espirituosas..<\/p>\n\n\n\n<p>Llega a su casa, ubicada en la colonia Del Valle, mete la llave en la cerradura y le da varias vueltas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se introduce sin hacer ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>Se quita los zapatos y los acomoda a un lado de la silla.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cama, su esposa se mueve sin despertarse y Margarito duerme el sue\u00f1o de los justos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Margarito S\u00ed, ah\u00ed est\u00e1 Margarito. 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