{"id":217479,"date":"2026-01-15T23:18:52","date_gmt":"2026-01-16T03:18:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=217479"},"modified":"2026-01-15T23:18:52","modified_gmt":"2026-01-16T03:18:52","slug":"con-el-corazon-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=217479","title":{"rendered":"CON EL CORAZ\u00d3N VAC\u00cdO"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-content\">\n<p>Rutinas y quimeras<br \/>\nClara Garc\u00eda S\u00e1enz<\/p>\n<p>Hay una tristeza en mi coraz\u00f3n que no sent\u00eda desde que muri\u00f3 mi padre, es como si el<br \/>\ncoraz\u00f3n estuviera vac\u00edo, sumido en una soledad depositada en el abismo. Cuando mi<br \/>\nmadre muri\u00f3, su ausencia me hizo llorar durante todo un a\u00f1o diariamente, la extra\u00f1aba<br \/>\nen las cosas peque\u00f1as y tontas, viv\u00ed un duelo lleno de recuerdos, extra\u00f1\u00e1ndola en lo<br \/>\ncotidiano, inhibiendo el dolor con altas dosis de trabajo y largas horas de televisi\u00f3n.<br \/>\nPero ahora es diferente, hoy vuelvo a recordar el duelo de mi padre, en silencio, con la<br \/>\nsonrisa como mueca, sin l\u00e1grimas, sin llanto.<br \/>\nMi suegra, do\u00f1a Andrea, se fue yendo de manera paulatina; el a\u00f1o nuevo lo<br \/>\nhab\u00edamos pasado en un hotel de Mc Allen esperando noticias, estaba muy grave y la<br \/>\nsentencia de muerte nos la dieron semanas atr\u00e1s: \u201ces c\u00e1ncer\u201d dijo el m\u00e9dico, \u00bfCu\u00e1nto<br \/>\ntiempo? Preguntamos \u201ctal vez seis meses o un a\u00f1o, podemos operarla, darle quimio,<br \/>\npero ella no quiere, renunci\u00f3 a cualquier tratamiento\u201d \u00bfQu\u00e9 podemos hacer doctor?<br \/>\nPreguntamos \u201ccuidados paliativos, el d\u00eda a d\u00eda, darle de comer lo que ella quiera,<br \/>\nmolestarla lo menos posible\u201d.<br \/>\nFuimos y venimos varias veces a Mc Allen antes de ese a\u00f1o nuevo donde<br \/>\ncomimos en la habitaci\u00f3n del hotel un sencillo vaso de leche con pan, que es mi cena<br \/>\nordinariamente; solo nos animamos un poco cuando escuchamos el estruendo de los<br \/>\nfuegos artificiales que anunciaban las 12 de la noche, sal\u00ed al balc\u00f3n para ver a lo lejos<br \/>\nel derroche que hacia la ciudad por la alegr\u00eda del nuevo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, dormimos profundamente, como quien desea alejar la tristeza<br \/>\nolvid\u00e1ndose del mundo; al d\u00eda siguiente, estando a\u00fan en la cama, le cont\u00e9 a Ambrocio<br \/>\nque hab\u00eda escuchado a mi suegra platicar con el doctor. \u201cElla no me vio, yo estaba<br \/>\nafuera del cuarto esperando que terminara de auscultarla, \u00e9l le pregunt\u00f3 que si ten\u00eda<br \/>\nalg\u00fan familiar con quien irse a vivir para que no estuviera ni en el hospital ni en la casa<br \/>\nde cuidado porque era mejor estar con la familia y do\u00f1a Andrea le contest\u00f3, tengo a mi<br \/>\nnuera, ella es como una hija, pero vive en M\u00e9xico, entonces el doctor ya no le dijo<br \/>\nnada.\u201d<br \/>\nAmbrocio sonri\u00f3, se levant\u00f3 de la cama y dijo, \u201cel problema es que mi pobre<br \/>\nmadre est\u00e1 muy delicada\u201d en ese momento son\u00f3 el tel\u00e9fono y al contestar se escuch\u00f3<br \/>\nla voz de una mujer con marcado acento, esforz\u00e1ndose para hablar en espa\u00f1ol \u00bfel<br \/>\nse\u00f1or Ambrocio L\u00f3pez? Cruzamos las miradas, nos imaginamos lo peor \u201cSoy la doctora<br \/>\nque ha pasado a visitar a su mam\u00e1 y ella ha manifestado su deseo de irse a M\u00e9xico<br \/>\ncon su hijo Ambrocio, le hablo para preguntarle si usted est\u00e1 de acuerdo\u201d \u00e9l,<br \/>\nconfundido, contest\u00f3 \u201cpero son 400 kil\u00f3metros de camino\u201d muy contundente la voz le<br \/>\ndijo \u201cella est\u00e1 en este momento en buenas condiciones para viajar \u00bfest\u00e1 dispuesto a<br \/>\nllev\u00e1rsela?\u201d De un salto me puse de pie, era una buena noticia entre todo lo mal que<br \/>\npintaba la situaci\u00f3n.<br \/>\nA mi suegra la conoc\u00ed un d\u00eda San Andr\u00e9s, era su cumplea\u00f1os y Ambrocio me<br \/>\ninvit\u00f3 a su casa para partir el pastel, hab\u00eda venido desde Texas donde viv\u00eda, para pasar<br \/>\nsu cumplea\u00f1os; me impresion\u00f3 lo joven que se ve\u00eda, muy fuerte, con un traje sastre<br \/>\ncolor claro, el pelo perfectamente pintado y con permanente, como lo acostumbraban<br \/>\nlas mujeres de anta\u00f1o, luciendo sus joyas de oro en forma discreta. No sol\u00eda ser una<\/p>\n<p>mujer afectuosa, era callada, de poca pl\u00e1tica y ese d\u00eda que la conoc\u00ed, como era natural<br \/>\nsent\u00ed el rigor del celo maternal; Ambrocio animado le cont\u00f3 de mis virtudes, pero ella<br \/>\nsin mostrar entusiasmo me trat\u00f3 cort\u00e9s y educadamente.<br \/>\nNunca a lo largo de los a\u00f1os tuvimos problemas, siempre la vi con mucho<br \/>\nrespeto, tal vez porque mis padres eran mayores y as\u00ed me hab\u00edan ense\u00f1ado, pero en<br \/>\nsu caso nunca trat\u00f3 de entrometerse en nada, si le preguntaba o consultaba algo me<br \/>\nrespond\u00eda, si me quejaba de mi marido, lo reprend\u00eda, pocas veces bromeaba, nunca se<br \/>\nquejaba y su salud era inquebrantable.<br \/>\nEl d\u00eda dos de enero le dieron el alta en el hospital, antes de salir le hicieron<br \/>\nfirmar documentos donde renunciaba a los tratamientos y a la resucitaci\u00f3n en caso de<br \/>\nque cayera en paro, firmaron como testigos dos param\u00e9dicos que muy poco entend\u00edan<br \/>\nel espa\u00f1ol. Al salir nos encontramos a sus vecinas de toda la vida que hab\u00edan vivido<br \/>\nfrente a su casa en Monte Alto, Texas a donde lleg\u00f3 45 a\u00f1os atr\u00e1s cuando se cas\u00f3 con<br \/>\nGabriel Far\u00edas, su tercer marido, despu\u00e9s de haber enviudado de dos anteriores. Con<br \/>\nmucho afecto Fela, Esmeralda y Sylvia se despidieron de ella con las l\u00e1grimas en los<br \/>\nojos \u201cme voy a M\u00e9xico para nunca volver\u201d les dijo mi suegra con voz d\u00e9bil pero<br \/>\njuguetona, le pidieron tomarse una foto, pero ella se agarraba la cabeza y les repet\u00eda<br \/>\n\u201cno estoy peinada\u201d finalmente se la tomaron y a besos la dejaron ir.<br \/>\nCuando me cas\u00e9 con Ambrocio ten\u00edamos la costumbre de ir 3 o 4 veces al a\u00f1o a<br \/>\nTexas para visitarlos a ella y a Gabriel, yo disfrutaba mucho el viaje, no solo porque<br \/>\npod\u00eda ir de compras a Mc Allen sino porque llegar a su casa en Monte Alto era recordar<br \/>\nla de mis padres cuando viv\u00edan en el Naranjo, San Luis Potos\u00ed, construida de madera,<br \/>\nen un solar muy amplio con \u00e1rboles y en un pueblo cuya tranquilidad se respiraba todo<\/p>\n<p>el tiempo. Era costumbre llevarles tortillas de ma\u00edz y panqu\u00e9 de nuez marca Bimbo, ir a<br \/>\nalmorzar a los restaurantes mexicanos de los alrededores invitados por Gabriel y<br \/>\ndespu\u00e9s vagar todo el d\u00eda por las tiendas donde las dos nos perd\u00edamos en la ropa de<br \/>\nmujer donde le aprend\u00eda trucos para cazar ofertas y encontrar buena calidad.<br \/>\nConoc\u00eda mis gustos en ropa y comida. Cuando ella ven\u00eda de visita siempre<br \/>\nprocuraba traerme alg\u00fan regalo y sabiendo de mi debilidad por los dulces, era<br \/>\ncostumbre mis chocolates finos en navidad y cumplea\u00f1os. Ten\u00eda presentes para todos,<br \/>\nuna pieza de ropa, una peque\u00f1a joya o unos dulces, daba a los dem\u00e1s con discreci\u00f3n.<br \/>\nRecuerdo que el d\u00eda de mi boda lleg\u00f3 muy elegante con su traje sastre y zapatos<br \/>\nnuevos, alguien le coment\u00f3 de su atuendo a lo que ella respondi\u00f3 \u201ces la primera vez<br \/>\nque un hijo se me casa por la iglesia y que lo voy a acompa\u00f1ar hasta el altar\u201d, mi madre<br \/>\nque no terminaba de convencerse del novio con el que me casar\u00eda estaba molesta y mi<br \/>\nsuegra se le acerc\u00f3 para decirle \u201cno se preocupe, mi hijo es bueno\u201d. Al final mi mam\u00e1<br \/>\ntermin\u00f3 queriendo tanto a mi marido que en ocasiones pensaban que era hijo de ella y<br \/>\nyo de mi suegra.<br \/>\nSalimos por la tarde de Mc Allen rumbo a Ciudad Victoria con do\u00f1a Andrea<br \/>\nrecostada en el asiento del copiloto, esa fue tal vez la ocasi\u00f3n en que el trayecto,<br \/>\nmuchas veces recorrido con alegr\u00eda se tornaba delicado y triste, de vez en vez volteaba<br \/>\na verla, pero ella durmi\u00f3 pl\u00e1cidamente durante las seis horas que dur\u00f3 el viaje. Cuando<br \/>\nllegamos a casa tuve la sensaci\u00f3n de que hab\u00edamos logrado una gran haza\u00f1a, se ve\u00eda<br \/>\ntranquila, cen\u00f3 algo ligero y durmi\u00f3 toda la noche. Los siguientes d\u00edas empez\u00f3 a<br \/>\nmejorar poco a poco, se permit\u00eda salir al comedor para tomar sus alimentos, hac\u00eda una<br \/>\npeque\u00f1a caminata por el patio de la casa, se sentaba a tomar el sol o ver la televisi\u00f3n,<\/p>\n<p>platicaba poco pero alegremente, incluso en ocasiones se preparaba su caf\u00e9 o su<br \/>\nalmuerzo, no ped\u00eda nada, no se quejaba de dolor o malestar, intentaba molestarnos en<br \/>\nlo m\u00ednimo. Incluso hubo d\u00edas en que empezamos a dudar del diagn\u00f3stico, su<br \/>\nrecuperaci\u00f3n fue sorprendente los primeros meses.<br \/>\nEl \u00fanico momento en mi vida que recuerdo haber platicado con ella muy<br \/>\nprofundamente fue cuando Ambrocio sufri\u00f3 el infarto, en la sala de espera mientras<br \/>\npasaban las horas cruciales posteriores al ataque, me platic\u00f3 de sus p\u00e9rdidas; porque<br \/>\nsi alguien conoc\u00eda muy bien el dolor de la muerte era ella, que hab\u00eda enviudado dos<br \/>\nveces y hab\u00eda perdido dos ni\u00f1os, Ismael de 8 a\u00f1os y una reci\u00e9n nacida. Fue tal vez la<br \/>\n\u00fanica ocasi\u00f3n que la escuch\u00e9 hablar de sus sentimientos de dolor, tristeza y luto, ella<br \/>\ntem\u00eda que Ambrocio muriera, pero no me lo dec\u00eda, permanec\u00eda a mi lado todo el<br \/>\ntiempo, d\u00e1ndome \u00e1nimo; cuando finalmente lo dieron de alta, se qued\u00f3 en casa varias<br \/>\nsemanas acompa\u00f1\u00e1ndolo en silencio, viendo la tele durante horas, atendiendo la<br \/>\nrecomendaci\u00f3n del m\u00e9dico de que no deb\u00edamos dejarlo solo. Lo mismo hizo \u00e9l cuando<br \/>\nella se vino con nosotros de Texas, la acompa\u00f1aba viendo la tele, sin decir palabra, se<br \/>\nvolvi\u00f3 su cuidador.<br \/>\nUn d\u00eda le cont\u00e9 a una amiga que mi suegra estaba viviendo con nosotros<br \/>\ndesahuciada con c\u00e1ncer terminal, que no se quejaba y que se la pasaba callada, me<br \/>\ndijo \u201cel c\u00e1ncer es una enfermedad donde sabes que te est\u00e1 llevando la chingada, pero<br \/>\nhasta el \u00faltimo momento estas conscientes y no puedes hacer nada\u201d. Luego vi la<br \/>\npel\u00edcula \u201cLa habitaci\u00f3n de al lado\u201d de Pedro Almod\u00f3var y descubr\u00ed que el proceso de la<br \/>\nmuerte se vive mucho antes de que llegue, que el c\u00e1ncer te lleva del susto al gusto,<br \/>\nhasta el agotamiento porque de pronto hay d\u00edas en que todo parece estar bien pero de<\/p>\n<p>pronto todo entra en crisis, d\u00edas alegres donde mi suegra com\u00eda, platicaba, sal\u00eda al<br \/>\njard\u00edn a tomar el sol y de pronto no se levantaba de la cama, invadida por una gran<br \/>\ndebilidad que no le permit\u00eda tomar bocado. El deterioro fue paulatino, en el d\u00eda a d\u00eda<br \/>\ndej\u00f3 de hacer sus paseos en el jard\u00edn, luego de ir al comedor, despu\u00e9s ya no prend\u00eda la<br \/>\ntele, finalmente ya no se levant\u00f3 de la cama, redujo sus comidas de tres a dos hasta<br \/>\ncomer solo dos taquitos al d\u00eda.<br \/>\nLa noche en que se fue, hab\u00eda estado inquieta, yo ten\u00eda un viaje de trabajo al<br \/>\nsiguiente d\u00eda; Hayde\u00e9, su nieta que hab\u00eda estado muy de cerca acompa\u00f1\u00e1ndola, sali\u00f3<br \/>\npor un momento a su casa por ropa porque pasar\u00eda la noche con ella, antes de irme a<br \/>\ndormir fui a despedirme a su habitaci\u00f3n para decirle que me ir\u00eda de viaje, pero no me<br \/>\nrespondi\u00f3, la toqu\u00e9, a\u00fan estaba tibia, le habl\u00e9 a Ambrocio, el entr\u00f3, me vio y le susurr\u00e9<br \/>\n\u201cparece que ya se fue\u201d, me retir\u00e9 un poco para que \u00e9l se acercara, entonces la abraz\u00f3 y<br \/>\nme dijo, \u201clo creo hasta que un m\u00e9dico me lo diga\u201d.<br \/>\nNo era ella cuando la vi, era el rictus de la muerte, eran los restos, un cuerpo<br \/>\ninerte que finalmente hab\u00eda perdido la batalla contra el c\u00e1ncer, do\u00f1a Andrea ya no<br \/>\nestaba ah\u00ed, de alguna forma se hab\u00eda liberado de la prisi\u00f3n humana; me sent\u00e9 cerca del<br \/>\ncuerpo y record\u00e9 a mi padre, que hab\u00eda luchado cinco semanas inconsciente contra la<br \/>\nmuerte, llor\u00e9 mientras llegaban los dem\u00e1s y se iniciaban los tr\u00e1mites. La vi largo rato<br \/>\npara convencerme que no era ella, era la muerte que nos acech\u00f3 durante meses, la<br \/>\nque yo quer\u00eda evitar cada vez que entraba al cuarto para darle los buenos d\u00edas, las<br \/>\nbuenas noches, preguntar si algo se le ofrec\u00eda, si ten\u00eda hambre, sed y que finalmente<br \/>\nme mostr\u00f3 su rostro.<\/p>\n<p>Escogimos la mejor prenda para vestirla, la m\u00e1s elegante, sus nietas se<br \/>\nencargaron, tambi\u00e9n la maquillaron; Hayde\u00e9 me cont\u00f3 que el cuerpo estaba muy tenso<br \/>\ncuando la hab\u00eda vestido, pero cuando terminaron de arreglarla lo notaron relajado,<br \/>\n\u201ccomo si se sintiera tranquila de verse bien, ya ves que ella siempre se preocup\u00f3 por<br \/>\narreglarse\u201d.<br \/>\nMuy temprano tomamos caf\u00e9 y nos fuimos a la funeraria, el cuerpo acababa de<br \/>\nllegar y nos acercamos a verla, su cara, sus gestos, su postura era de tranquilidad, era<br \/>\nella, la de siempre, de rostro serio, yac\u00eda dormida, elegante y serena. Me sent\u00e9 frente al<br \/>\nf\u00e9retro y permanec\u00ed ah\u00ed hasta la hora de las exequias, ya por la tarde para despedir el<br \/>\ncuerpo que ser\u00eda incinerado. Ese d\u00eda no quise estar en otra parte, ni con otras<br \/>\npersonas, ni hablar de otros temas, ni ocuparme de otros asuntos, me dediqu\u00e9 a<br \/>\nacompa\u00f1arla en el \u00faltimo d\u00eda que estar\u00edamos juntas.<br \/>\nEn alguna ocasi\u00f3n una amiga me pregunt\u00f3 que c\u00f3mo me llevaba con mi suegra<br \/>\ny me dijo \u201cyo me llevo muy bien con la m\u00eda, pero hay algo siempre que no termina de<br \/>\nacomodarse, no s\u00e9, creo que de alguna manera seguimos siendo extra\u00f1as una con la<br \/>\notra\u201d. Ahora que recuerdo ese comentario creo que mi relaci\u00f3n con Do\u00f1a Andrea fue<br \/>\nmuy buena, pero nunca pudimos descifrarnos entre nosotras, seguimos siendo<br \/>\nextra\u00f1as la una con la otra y sin pretender entendernos construimos una relaci\u00f3n<br \/>\n\u00edntima, basada en el silencio, el respeto y el amor que ambas le ten\u00edamos a Ambrocio.<br \/>\nEra muy distinta a mi madre, pero ten\u00eda el mismo coraz\u00f3n generoso, la misma<br \/>\nactitud de servicio, la misma fuerza para enfrentarse a la adversidad, el mismo coraje<br \/>\npara sacar adelante a sus hijos y el mismo talento para erigirse en matriarca. Hoy la<\/p>\n<p>casa est\u00e1 en silencio, la habitaci\u00f3n vac\u00eda, el coraz\u00f3n triste y los ojos ya no tienen<br \/>\nl\u00e1grimas. Mi padre, mi madre y mi suegra se fueron, ahora solo quedamos nosotros.<br \/>\nE-mail: garciasaenz70@gmail.com<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rutinas y quimeras Clara Garc\u00eda S\u00e1enz Hay una tristeza en mi coraz\u00f3n que no sent\u00eda desde que muri\u00f3 mi padre, es como si el coraz\u00f3n estuviera vac\u00edo, sumido en una soledad depositada en el abismo. 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