{"id":21815,"date":"2020-07-17T14:27:32","date_gmt":"2020-07-17T14:27:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=21815"},"modified":"2020-07-17T14:27:35","modified_gmt":"2020-07-17T14:27:35","slug":"al-vuelo-por-pegaso-112","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=21815","title":{"rendered":"AL VUELO\/ Por Pegaso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Apodos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ah, ching\u00e1, qu\u00e9 calor\u00f3n!-como dec\u00edan los viejos de denantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo me acuerdo que all\u00e1, por los setenta, cuando era un Pegaso chaval, uno pod\u00eda acostarse a echar la siesta y no necesitaba ni siquiera un abanico de mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, si no te ba\u00f1as antes de ir a la cama, si no tienes el minisplit al m\u00e1ximo y aparte un abanico industrial, no duermes a gusto porque empiezas a sudar como cerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablando de aquellos a\u00f1os. Vienen a mi mente las mil y un an\u00e9cdotas de aquel barrio bravo conocido como El Chaparral, hoy colonia Chapultepec, donde tantos y tantos amigos han quedado en la bruma de los recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los apodos eran muy pintorescos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerca de donde yo viv\u00eda, en la calle Pino Su\u00e1rez, habitaba una familia de chaparrines a los que les dec\u00edamos \u201cLos Pilis\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi enfrente de ellos viv\u00eda \u201cEl Chinicas\u201d y hacia la otra cuadra, \u201cEl Tuerto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda uno al que le dec\u00edan \u201cEl Cagao\u201d y otro que ten\u00eda las piernas arqueadas y recib\u00eda el moquete de \u201cEl Zambo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos ellos formaban parte de las retas que se hac\u00edan cada tarde en un solar bald\u00edo al que llam\u00e1bamos \u201cLa Labor\u201d, o en un llano que estaba cerca del r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos recuerdos forman parte de mi ni\u00f1ez, de los siete a los doce a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, cuando estudiaba en la secundaria Jos\u00e9 de Escand\u00f3n, me iba con mi amigo Lorenzo Palomo, al que dec\u00edamos \u201cEl Foxy\u201d por aquella revista de c\u00f3mics que se publicaba llamada precisamente \u201cFix y Foxy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el barrio, despu\u00e9s de clases y luego de hacer las tareas, iba a correr aventuras con otro cuate, Jorge Quezada, alias \u201cEl Loco\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Loco\u201d era una chucha cuerera para conquistar chamacas. Con quince o diecis\u00e9is a\u00f1os, sol\u00edamos ir al centro a divertirnos y generalmente \u00e9l terminaba y\u00e9ndose con alguna muchacha que acababa de conocer, la mayor parte de las veces, de m\u00e1s edad que \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Del ba\u00fal de mis recuerdos tengo presente aquella vez que \u00edbamos \u201cEl Loco\u201d y yo trotando por el libramiento Echeverr\u00eda, cerca del bordo del r\u00edo. De pronto, a unos doscientos metros antes de llegar al puente, escuchamos unos gritos desgarradores pidiendo auxilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Se escuchaba como si alguien se estuviera ahogando. Y como yo soy un pez para nadar, inmediatamente corrimos hacia la orilla del afluente y, tal como lo hab\u00edamos pensado, un sujeto estaba en medio del r\u00edo manoteando, mientras otro estaba ya del otro lado y tambi\u00e9n ped\u00eda ayuda a la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n\n\n\n<p>Me quit\u00e9 los tenis y me lanc\u00e9 al agua. Luego de llegar hasta donde el infeliz estaba, ya no lo pude hallar, porque se hab\u00eda hundido.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sumerg\u00ed un poco y busqu\u00e9 con las manos, hasta que pude tocar la cabeza y lo jal\u00e9 de los pelos para arriba, para despu\u00e9s llevarlo hacia la orilla.<\/p>\n\n\n\n<p>No me lo van a creer, pero el tipo tra\u00eda unas bototas como las de Chente Fox, y eso era lo que le imped\u00eda avanzar en la corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hizo acto seguido el frustrado bracero fue hincarse y agradecer a la Virgen. No recuerdo si a m\u00ed me dio las gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de eso, \u201cEl Loco\u201d y yo seguimos con nuestro habitual ejercicio matutino.<\/p>\n\n\n\n<p>En el r\u00edo ocurrieron muchas an\u00e9cdotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un chavo muy moreno, de facciones toscas al que le dec\u00edamos \u201cEl Sigis\u201d. Como muchas veces, nos fuimos a nadar al r\u00edo, porque era temporada de la sand\u00eda y hab\u00eda quienes se aventuraban hasta la vecina labor de los gabachos para robarse alguno de esos suculentos frutos que despu\u00e9s compart\u00eda con el resto de la pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Sigis\u201d, como buen nadador y magistral clavadista que era, se subi\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n a lo m\u00e1s alto de un barranco, tom\u00f3 corrent\u00eda y se avent\u00f3 el clavado, con tan mala suerte que iba pasando un grueso tronco de sauce bajo la superficie del agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resultado, se abri\u00f3 la cabeza y como pudo lleg\u00f3 a su casa, donde su mam\u00e1 procedi\u00f3 a curarle la horrible herida.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed ya no volv\u00ed a echarme clavados en el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>A pocos amigos de la infancia he vuelto a ver. De vez en cuando, en alguna gasolinera, veo a \u201cEl Chinicas\u201d, que trabaja en la COMAPA.<\/p>\n\n\n\n<p>De mis otros grandes cuates, \u201cEl Foxy\u201d, \u201cEl Loco\u201d y \u201cLa Pily\u201d no he tenido noticias, a pesar de la facilidad que brindan las nuevas herramientas tecnol\u00f3gicas, como el Facebook o el WhatsApp.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene el refr\u00e1n estilo Pegaso: \u201cMaterial terroso pulverizado de tales arcillas\u201d. (Polvo de aquellos lodos).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apodos \u00a1Ah, ching\u00e1, qu\u00e9 calor\u00f3n!-como dec\u00edan los viejos de denantes. Yo me acuerdo que all\u00e1, por los setenta, cuando era un Pegaso chaval, uno pod\u00eda acostarse a echar la siesta y no necesitaba ni siquiera un abanico de mano. 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