{"id":221424,"date":"2026-04-11T08:48:22","date_gmt":"2026-04-11T12:48:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=221424"},"modified":"2026-04-11T08:48:22","modified_gmt":"2026-04-11T12:48:22","slug":"la-obediencia-que-salva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=221424","title":{"rendered":"LA OBEDIENCIA QUE SALVA"},"content":{"rendered":"<div class=\"xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs x126k92a\">\n<h2 dir=\"auto\">EDYTORIALES<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a\">\n<h3 dir=\"auto\"><em><strong>Edy Pintor<\/strong><\/em><\/h3>\n<\/div>\n<div class=\"x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a\">\n<div dir=\"auto\">Una historia que cont\u00e9 a mis hijos hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Cuando mis hijos eran peque\u00f1os, yo viajaba mucho por trabajo y cada vez que sal\u00eda de casa, les repet\u00eda lo mismo a ellos, con la misma insistencia con la que un padre repite lo esencial: \u201cHijos, mientras yo est\u00e9 fuera, aprendan a nadar. Las clases est\u00e1n pagadas y cuando regrese, quiero verlos nadando como peces en el agua\u201d.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Viv\u00edamos en un lugar bendecido por el agua, como Tampico, Tamaulipas: playas, lagunas, canales, r\u00edos, malec\u00f3n\u2026 el agua estaba en todas partes, hermosa y peligrosa al mismo tiempo.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Cada regreso era la misma escena. Bajaba las maletas, los abrazaba y preguntaba:<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u2014\u00bfAprendieron a nadar?<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u2014No, pap\u00e1.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Y as\u00ed, viaje tras viaje, la respuesta era siempre la misma.<\/div>\n<div dir=\"auto\">No aprendimos.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Se me ocurri\u00f3 citarles un ejemplo contundente, y decid\u00ed contarles un \u2018cuento\u2019 sobre una historia de desobediencia de unos hijos al padre.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Aqu\u00ed comienza la historia que yo les platicaba a mis hijos, como si hubiera sucedido en Tampico:<\/div>\n<div dir=\"auto\">El padre que viv\u00eda en Tampico ped\u00eda a los hijos que aprendieran a nadar y estos nunca lo obedecieron, hasta que un d\u00eda, los hijos cansados de defraudar a su padre, decidieron mentirle.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Cuando el padre regres\u00f3, le dijeron con una sonrisa:<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u2014S\u00ed, pap\u00e1. Ya aprendimos a nadar.<\/div>\n<div dir=\"auto\">El padre, contento, los invit\u00f3 caminar por el malec\u00f3n al atardecer. El mar estaba bravo, la corriente fuerte, las olas romp\u00edan con furia contra las rocas; de pronto, de la nada \u2014porque la vida a veces escribe guiones que parecen sacados de un sue\u00f1o extra\u00f1o\u2014, apareci\u00f3 un le\u00f3n hambriento. S\u00ed, un le\u00f3n. En Tampico. En la orilla del mar. Incongruente, absurdo, pero real en la lecci\u00f3n que quer\u00eda grabar en sus corazones.<\/div>\n<div dir=\"auto\">El padre, que s\u00ed sab\u00eda nadar, no dud\u00f3 ni un segundo. Se lanz\u00f3 al agua gritando:<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u2014\u00a1Hijos, salten! \u00a1Salten conmigo!<\/div>\n<div dir=\"auto\">Los muchachos se quedaron paralizados en el borde del precipicio. Miraron el mar revuelto. Miraron al le\u00f3n que se les acercaba rugiendo. Y con la voz quebrada confesaron al padre la verdad que le hab\u00edan ocultado.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u2014No, pap\u00e1\u2026 no aprendimos a nadar.<\/div>\n<div dir=\"auto\">En ese instante se les present\u00f3 la m\u00e1s cruel de las encrucijadas.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Si saltaban, se ahogaban. La corriente era brutal y ellos no ten\u00edan la habilidad para sobrevivir.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Si se quedaban, el le\u00f3n los devoraba.<\/div>\n<div dir=\"auto\">La desobediencia los hab\u00eda llevado al borde de la muerte. No hab\u00eda salida porque la mentira, la rebeld\u00eda silenciosa, la falta de respeto a la autoridad de su padre, los hab\u00eda colocado exactamente donde nadie quiere estar: entre el mar que los tragar\u00eda y la fiera que los destrozar\u00eda.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Esa historia ficticia, que cont\u00e9 an mis hijos cuando eran ni\u00f1os, no era solo un cuento, era una par\u00e1bola de vida.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Porque la obediencia no es sumisi\u00f3n ciega. Es sabidur\u00eda. Es protecci\u00f3n. Es el escudo que te permite sobrevivir cuando la vida te pone un le\u00f3n enfrente.<\/div>\n<div dir=\"auto\">El hombre que no se somete a una autoridad leg\u00edtima \u2014sea la de un padre, la de la ley, la de un jefe justo, la de un gobierno que merece respeto\u2014 est\u00e1 destinado a caminar por la vida sin herramientas, sin habilidades, sin preparaci\u00f3n y, tarde o temprano aparecer\u00e1 su le\u00f3n: una crisis econ\u00f3mica, una decisi\u00f3n pol\u00edtica equivocada, un negocio que se derrumba, una oportunidad que se pierde para siempre. Y en ese momento no tendr\u00e1 la fuerza para nadar. Se hundir\u00e1. No porque el mar sea malo, sino porque nunca aprendi\u00f3 a nadar.<\/div>\n<div dir=\"auto\">La obediencia temprana, la que se practica cuando nadie nos obliga, es la que nos salva cuando nadie puede salvarnos. Es la que construye car\u00e1cter, disciplina y respeto. Es la que different al que fracasa del que perdura. Al que muere en la orilla del que cruza el oc\u00e9ano.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Por eso, hoy, despu\u00e9s de una semana dura en la que hemos se\u00f1alado errores, abusos y desatinos de gobernantes y poderosos, quiero cerrar con este mensaje fraternal, de padre a los hijos, de amigo a amigo, de columnista a lector:<\/div>\n<div dir=\"auto\">Obedece cuando la autoridad es justa.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Respeta cuando la ley protege.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Som\u00e9tete cuando la orden te forma, no te destruye.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Porque el que aprende a nadar a tiempo, aunque el padre se ausente, aunque el mundo grite lo contrario, ese s\u00ed podr\u00e1 saltar al mar cuando venga el le\u00f3n.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Y no solo sobrevivir\u00e1. Saldr\u00e1 del agua m\u00e1s fuerte, m\u00e1s sabio y con la frente en alto.<\/div>\n<div dir=\"auto\">Que este fin de semana, cada uno de nosotros revisemos en silencio: \u00bfestoy aprendiendo a nadar? \u00bfO estoy acumulando desobediencias que un d\u00eda me dejar\u00e1n sin salida?<\/div>\n<div dir=\"auto\">La vida siempre pone su le\u00f3n.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00bfEst\u00e1n listos para saltar?\u2026<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"x14z9mp xat24cr x1lziwak x1vvkbs xtlvy1s x126k92a\">\n<div dir=\"auto\">Con cari\u00f1o, respeto y esperanza: Edy Pintor<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EDYTORIALES Edy Pintor Una historia que cont\u00e9 a mis hijos hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. 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