{"id":53808,"date":"2021-04-05T06:13:31","date_gmt":"2021-04-05T06:13:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=53808"},"modified":"2021-04-05T06:13:37","modified_gmt":"2021-04-05T06:13:37","slug":"reyes-heroles-un-recuerdo-personal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsinodaldetamaulipas.com.mx\/?p=53808","title":{"rendered":"Reyes Heroles, un recuerdo personal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><strong>Otto Granados Rold\u00e1n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De haber sido un hombre muy longevo, don Jes\u00fas Reyes Heroles cumplir\u00eda cien a\u00f1os este 3 de abril. No fue el caso porque el 19 de marzo de 1985, este personaje excepcional, entonces secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica en el gobierno de Miguel de la Madrid y de quien yo era secretario particular, mor\u00eda en un hospital de Denver, Colorado. Semanas atr\u00e1s, en el transcurso de una revisi\u00f3n a la que se someti\u00f3 por unas dolencias en el hombro y la espalda, su m\u00e9dico, Antonio Fraga, le diagnostic\u00f3 que ten\u00eda un c\u00e1ncer ya propagado de manera invasiva a consecuencia de ese proceso mediante el cual las c\u00e9lulas de un tumor se desprenden y desplazan a otras \u00e1reas del cuerpo a trav\u00e9s del flujo sangu\u00edneo o los vasos linf\u00e1ticos y que la medicina llama&nbsp;<em>met\u00e1stasis<\/em>. Miro ahora sus fotograf\u00edas de aquel tiempo y parece un hombre viejo, pero ten\u00eda apenas 63 a\u00f1os. Era en esa \u00e9poca, en el imaginario p\u00fablico mexicano, el pol\u00edtico m\u00e1s sofisticado intelectualmente y el m\u00e1s respetado no s\u00f3lo de ese gobierno al que pertenec\u00eda sino, quiz\u00e1, del r\u00e9gimen que los nost\u00e1lgicos todav\u00eda catalogaban como de la&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n<\/em>. A\u00f1ado ahora: M\u00e9xico no ha vuelto a tener un pol\u00edtico activo de ese calibre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conoc\u00ed a Reyes Heroles pr\u00e1cticamente el d\u00eda que entr\u00e9 a trabajar a la SEP, el 3 de diciembre de 1982. En los a\u00f1os previos, don Jes\u00fas no hab\u00eda ocupado cargo alguno tras su salida de Gobernaci\u00f3n en tiempos de L\u00f3pez Portillo; se dedicaba a leer, viajar y escribir. Aunque hab\u00eda colaborado con \u00e9l en un centro de an\u00e1lisis que cre\u00f3 en Gobernaci\u00f3n \u2014que, entre otras cosas, lo abastec\u00eda de estudios, informes, rese\u00f1as bibliogr\u00e1ficas y traducciones que devoraba con fruici\u00f3n\u2014, y alguna vez conversamos brevemente en un restaurante espa\u00f1ol de la colonia Roma a prop\u00f3sito de un art\u00edculo sobre el ej\u00e9rcito mexicano que&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=4011\">publiqu\u00e9<\/a>&nbsp;en&nbsp;<em>nexos<\/em>&nbsp;y que por alguna causa, supongo que el tiempo de sobra, hab\u00eda le\u00eddo, ser llamado a los 26 a\u00f1os por el gran santo laico de la pol\u00edtica mexicana fue casi una epifan\u00eda. Me recibi\u00f3 en su oficina de Argentina 28 y, parado detr\u00e1s del legendario escritorio que Jos\u00e9 Vasconcelos llev\u00f3 consigo a la SEP despu\u00e9s de concluir su rectorado en la UNAM, sin m\u00e1s protocolo me pregunt\u00f3 si quer\u00eda ser su secretario particular. No formul\u00f3 indicaci\u00f3n alguna respecto de lo que esperaba de m\u00ed pero, al despedirme, lanz\u00f3 una admonici\u00f3n muy propia de su estilo personal: \u201cAqu\u00ed no viene a descansar: viene a chingarse\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era un jefe tremendamente complicado \u2014gru\u00f1\u00f3n, malhablado, muy exigente, a veces intratable\u2014 pero, a cambio, era por igual una fuente de aprendizaje riqu\u00edsima, magistral, abundante e ilustrada, que disfrut\u00e9 a plenitud. Verlo en acci\u00f3n era un privilegio. Pol\u00edtico honesto, culto, erudito, sagaz, bibli\u00f3mano seguidor de Louis Barthou \u2014el legendario ministro franc\u00e9s de la III Rep\u00fablica a quien admiraba y autor, como el propio Reyes Heroles, de un ensayo sobre Mirabeau\u2014, sibarita, de buen vestir, fumador empedernido y con un agudo sentido del humor\u2026 cuando quer\u00eda y con quien quer\u00eda. En aquellos d\u00edas sin internet, que eran a\u00fan los de un M\u00e9xico muy presidencialista, con un PRI en el poder pero una hegemon\u00eda debilitada, una sociedad civil perezosa y medios de comunicaci\u00f3n d\u00f3ciles, don Jes\u00fas pod\u00eda ejercer de patriarca ante pol\u00edticos, empresarios, acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas mayores y menores; desvelarse leyendo de manera compulsiva (y por tanto iniciar la jornada cuando ya el sol empezaba a calentar); dedicar d\u00edas enteros a preparar alg\u00fan discurso muy importante (que \u00e9l mismo se encargaba de triturar al pronunciarlo porque era p\u00e9simo orador) y destinar horas, s\u00f3lo con grupos selectos, a la conversaci\u00f3n inteligente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien tosco y ocasionalmente irascible, hab\u00eda que encontrarle el momento y el \u201cmodo\u201d, y en ese sentido se volv\u00eda razonablemente predecible y hasta simp\u00e1tico. Era desconfiado, de escasos amigos en la acepci\u00f3n sustantiva del t\u00e9rmino, refractario a la intimidad y poco adicto a la vida social. Ten\u00eda ingenio y frases \u2014propias y prestadas\u2014 para todo, y pescaba r\u00e1pidamente las dobles intenciones de sus interlocutores. Le irritaba ver llegar a sus colaboradores, incluido yo, con pilas de carpetas y papeles (de hecho, nos echaba antes de acercarnos siquiera a su escritorio), sobre todo si eran cuestiones administrativas o irrelevancias burocr\u00e1ticas \u2014\u201cel que se ocupa de los detalles no puede ser estadista\u201d, preven\u00eda\u2014, y detestaba los estilos afectados y melindrosos con que algunos lo trataban. Fue conocido c\u00f3mo, tras una tensa conversaci\u00f3n, despidi\u00f3 de su despacho al subsecretario de Cultura, Juan Jos\u00e9 Bremer \u2014quien sin consultarle hab\u00eda asignado a dedo, para congraciarse, un contrato de impresi\u00f3n a una editorial del semanario&nbsp;<em>Proceso<\/em>&nbsp;y estaba justific\u00e1ndose\u2014 con un enunciado sin desperdicio que despu\u00e9s le escuch\u00e9: \u201cS\u00f3lo hay dos clases de funcionarios: los que explican y los que resuelven\u201d. Bremer fue cesado a la postre, como antes lo hab\u00eda sido, por cierto, del Instituto Nacional de Bellas Artes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy seguro si fue buen catador de personas, pero era evidente que las clasificaba seg\u00fan sus filias y fobias, las cuales, por lo dem\u00e1s, no disimulaba para nada. Disfrutaba mucho la charla con algunos \u2014notablemente Jos\u00e9 Luis Lamadrid, Manuel Urquidi, Ernesto \u00c1lvarez Nolasco, Antonio G\u00f3mez Robledo, Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez, Manuel Bravo Jim\u00e9nez, por ejemplo\u2014 y era propenso, de manera casi escolar, a citar autores, textos, precedentes hist\u00f3ricos y episodios para salpicar \u2014y ganar\u2014 una discusi\u00f3n. Recuerdo, por ejemplo, que un d\u00eda me exigi\u00f3 tenerle en cosa de minutos el lugar exacto donde Ortega y Gasset hab\u00eda citado la frase \u201c<em>Delenda est Monarchia<\/em>\u201d; como no ten\u00eda a mano las obras completas de Ortega, corr\u00ed a consultarlas a la librer\u00eda Porr\u00faa \u2014que estaba a una cuadra de la SEP\u2014, y all\u00ed encontr\u00e9 la fuente: \u201cEl error Berenguer\u201d. Cosas as\u00ed eran frecuentes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otto Granados Rold\u00e1n De haber sido un hombre muy longevo, don Jes\u00fas Reyes Heroles cumplir\u00eda cien a\u00f1os este 3 de abril. 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