Por Julio Manuel Loya Guzmán/EL SINODAL DE TAMAULIPAS
Reynosa, Tamaulipas.– El inicio de 2026 confirmó una realidad que en Tamaulipas se vive con mayor crudeza que en otras regiones del país: la política fiscal federal volvió a cargar el peso de la recaudación sobre el consumo, y sus efectos se resienten con mayor intensidad en una entidad fronteriza altamente dependiente del transporte, el comercio y el ingreso diario.
Los incrementos aprobados en el Paquete Económico 2026, particularmente los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), no solo encarecieron productos específicos, sino que detonaron una presión inflacionaria regional que amenaza con profundizar el deterioro del poder adquisitivo de miles de familias tamaulipecas desde el primer día del año.
El alza en gasolinas y diésel tiene un efecto multiplicador más severo que en otras entidades. La economía estatal depende de manera crítica del transporte terrestre para el abasto de alimentos, insumos industriales y mercancías de importación y exportación.
Cada centavo adicional en el combustible se traduce en aumentos generalizados en precios finales, desde la canasta básica hasta los servicios más elementales, con especial impacto en municipios fronterizos como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, donde el comercio y la logística sostienen buena parte del empleo formal e informal.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) actualizó las cuotas del IEPS conforme a la inflación, ajuste que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Las nuevas cuotas por litro quedaron de la siguiente manera:
*Magna (menor a 91 octanos): 6.7001 pesos
*Premium (mayor o igual a 91 octanos): 5.6579 pesos
*Diésel: 7.3634 pesos.
Aunque el ajuste no se trasladó de inmediato al precio final de la gasolina regular, en la práctica el impacto inflacionario se produce de manera indirecta. En Ciudad Victoria, por ejemplo, varias estaciones de servicio mantienen aún precios de cierre de 2025, con la gasolina Magna en 23.29 pesos y la Premium en 24.89 pesos por litro, como ocurre en la estación Monserrath. Sin embargo, especialistas advierten que este “congelamiento” es temporal y no elimina el efecto inflacionario en la cadena de costos.

