La Gestión del 25%: En cuatro años de gobierno, casi la cuarta parte del presupuesto total manejado por el municipio está bajo sospecha. Gattás ha gobernado cuatro años, pero le falta el dinero de casi uno completo.
Martín Díaz / La Nube
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.— Novecientos once millones de pesos. Esa es la cifra de recursos públicos que, de acuerdo con datos y observaciones oficiales, no han sido comprobados con claridad por la administración municipal. Para dimensionar la magnitud del daño: el monto equivale a casi el setenta y uno por ciento del presupuesto anual de la capital para el presente ejercicio fiscal.
Dicho en términos simples: de cada diez pesos que debieron destinarse a bacheo, agua potable y alumbrado público, siete pesos están hoy bajo observación, sin una explicación pública suficiente sobre su destino.
Una gestión marcada por el manejo irregular de recursos
En los cuatro años que Eduardo Gattás Báez ha estado al frente del Ayuntamiento, alrededor del veinticinco por ciento de los recursos totales manejados por la administración municipal ha sido objeto de observaciones. No se trata de una falla aislada ni de un error administrativo menor, sino de un patrón reiterado de opacidad en el manejo del erario.
Los datos oficiales muestran además una contradicción brutal: Ciudad Victoria es uno de los municipios más castigados en términos de asignación de recursos, con un promedio aproximado de 3,636 pesos por habitante. Aun así, lo poco que llega no se refleja en servicios, obras ni mejoras visibles. El problema no es la falta de dinero; es el uso irregular de los recursos disponibles.
Congreso del Estado: omisión que también pesa
Este boquete financiero no ocurrió en la oscuridad. El Congreso del Estado de Tamaulipas ha tenido en sus manos cuentas públicas, informes y observaciones, y ha optado por la inacción. Por acción u omisión, la Legislatura local ha permitido que las irregularidades se acumulen sin consecuencias políticas ni administrativas visibles.
La pregunta es inevitable: ¿cómo se permite que un Ayuntamiento opere durante años con observaciones graves sin que se activen mecanismos efectivos de control, sanción o corrección? Al no rechazar de fondo las cuentas públicas ni impulsar procedimientos claros de responsabilidad, el Congreso ha contribuido a normalizar la impunidad administrativa.
Las consecuencias no son abstractas. Se miden en calles destrozadas, servicios colapsados y una ciudad que se deteriora mientras los expedientes se empolvan.
La factura política para el Gobierno del Estado
El distanciamiento del gobernador Américo Villarreal respecto al Ayuntamiento de Victoria no puede leerse como un simple desencuentro partidista. Responde a una lógica básica de responsabilidad: no es viable canalizar recursos extraordinarios a una administración con observaciones millonarias sin solventar.
Ser del mismo partido no concede licencia para administrar sin rendir cuentas. Respaldar políticamente una gestión con un boquete financiero de esta magnitud implica asumir un costo político y moral que, hasta ahora, el Ejecutivo estatal ha decidido no cargar.
Conclusión
Victoria vive su peor momento: castigada por el presupuesto estatal y saqueada por su propia administración. Con el setenta y uno por ciento de de lo equivalente a un año de su presupuesto anual en entredicho, la capital no necesita más discursos. Necesita que el Congreso deje de simular que fiscaliza y que se castigue a los responsables de que hoy falten novecientos once millones de pesos en las calles de la ciudad.
Ahí están los datos. Cada quien saque sus conclusiones. ⚖️
Fuente de Información: Los datos técnicos de ingresos provienen del Presupuesto Municipal 2026, mientras que las irregularidades financieras fueron reveladas y publicadas por El Diario de Victoria.
