Por Oscar Díaz Salazar
Luego de incursionar en la política nacional, con más pena que gloria, y de automarginarse del gobierno federal y el obradorismo, molesto por no haber sido designado candidato a gobernador, Héctor Martin Garza González se refugió en su terruño, para asimilar la derrota y para reinventarse políticamente.
Desde una asesoría al presidente municipal de Reynosa, que con el menor pretexto se encarga de decir que es un cargo “no remunerado”, el Guasón construye su proyecto para heredar el capital político de la senadora Maki Ortiz, y con éste la presidencia municipal, en tiempos en los que se ha prescrito la prohibición de las sucesiones entre familiares.
Mientras la media docena de aspirantes a la candidatura del oficialismo, -morena y aliados-, se destruyen unos a otros, el Guasón construye su proyecto sin dificultades y sin descalificaciones, porque sus competidores no lo conocen, ni han valorado sus alcances y estrategias.
El Guasón es muy hábil para congraciarse con los de arriba, para enamorar a los que mandan y deciden, para echarse a la bolsa a los que reparten los cargos, las candidaturas, los espacios y los negocios.
Con esa habilidad para convencer a los patrones, logró ser regidor plurinominal, porque formaba parte de la planilla panista encabezada por Francisco García Cabeza de Vaca, en la primera ocasión en la que compitió por la presidencia municipal, que ha sido la primera y única ocasión en la que fue derrotado Francisco N.
El Guasón encabezaba la lista de regidores del PAN, porque así lo dispuso el suegro y financiador del candidato, el empresario Pepillo Gomez Reséndez, padre del JR y suegro de Francisco N. Ya instalado como regidor, El Guasón se declaró independiente y cortó lazos, compromisos y obligaciones con el PAN y con sus patrocinadores.
En el siguiente proceso electoral, se acercó al empresario Alvaro Garza Cantú, oriundo de Reynosa y residente de Tampico, que desde su condición de candidato a gobernador del PRD, (al servicio del PRI gobierno), tuvo el privilegio de colocar al Guasón como candidato a diputado local por la vía de la representación proporcional, encabezando la lista de candidatos plurinominales.
Ya siendo diputado local, el Guasón repite la fórmula de romper compromisos con el partido, para no atender compromisos ni pagar las cuotas que aportan al partido sus representantes populares, y también se declara diputado independiente.
Hécor Garza también incumplió el compromiso que tenía con Alvaro Garza, para darle oportunidad a su suplente de ejercer la titularidad durante la mitad del periodo trianual de la legislatura.
La prueba de que el Guasón es muy hábil para congraciarse con los de arriba, es la cercanía que logró con el presidente Lopez Obrador desde una década antes del 2018, año del arribo de morena a Palacio Nacional.
Como fue candidato a gobernador de Tamaulipas en 2016, en una participación que podemos llamar testimonial porque tuvo muy pocos votos, se sintió el candidato natural para el 2022, y llegó a considerar que se la debían.
Su paso por la Oficialía Mayor de tres dependencias del gobierno federal, SEP, Secretaria de Gobernación y Secretaria de Economía, se puede interpretar de varias formas, lo mismo que tuvo tres oportunidades y no logró desempeñar con éxito su tarea, como que no puede con cargos administrativos donde hay horarios, metas, plazos, compromisos y resultados que deben alcanzarse.
Hoy el Guasón se ocupa de hablarle al oído al alcalde de Reynosa, de reforzar la amistad con la doctora Maki Ortiz, su compañera en el ayuntamiento que presidió Serapio Cantú Barragán, y de mover toda la piedra del centro de Reynosa.
Un consejo no pedido a los aspirantes que se promueven con el apoyo del Doctor de Victoria, es que dejen de pelearse entre ellos, que se supone son de los mismos, y empiecen a preocuparse y ocuparse de los rivales que caminan en paralelo y con otros apoyos, como es el caso del Guasón, que puede llegar a convencer a la Doctora de Reynosa, que ya en dos ocasiones desplazó al Doctor de Victoria, en el cuidado y atención de los reynosenses.
