Por Oscar Díaz Salazar
Fue por el año de 1993 cuando escuché por primera vez la palabra “Cluster”, que yo asociaba a la marca de una cerveza cuyo nombre se escribía con K, y que se presumía como una bebida elaborada a imagen y semejanza, -y supongo que con la misma receta-, que las cervezas alemanas.
La palabreja (Cluster) la escuché en boca de mi entonces jefe, el director de Desarrollo Industrial, de la Secretaría de Desarrollo Industrial, Comercial y Turístico, del gobierno de Tamaulipas, ingeniero Pedro Sors.
Tuve la fortuna de trabajar con funcionarios muy talentosos, que fueron llamados al servicio público, luego de una larga y exitosa trayectoria en la iniciativa privada, en la industria, la academia y los servicios. Recuerdo que a la dependencia, SEDICOT por sus siglas, le llamaban “El Hospital”, porque en la misma laboraba una media docena de doctores, de personas que habían obtenido el máximo grado académico, varios de ellos en el extranjero.
El concepto “Cluster” se ha puesto de moda en los últimos años, y hoy es utilizado con frecuencia por los sujetos que se dedican a la promoción económica y por los políticos que laboran en esas áreas, que no necesariamente son los mismos.
Hoy se usa y abusa de la palabra “Cluster”, y se cita de manera errónea, como si el concepto sirviera para invocar, crear o generar una realidad, y no para definir lo que ya existe.
Cluster es una agrupación e integración de fabricantes, proveedores, consumidores, prestadores de servicio, subcontratistas, productores, laboratorios, etc., que producen y/o dan valor agregado a un producto o gama de productos, que en conjunto integran una industria.
El ejemplo más cercano que tenemos es el Cluster cervecero de Monterrey, que lo integran la propia empresa cervecera, la que fabrica cartón para el embalaje, la que produce papel que provee de cartón, la que fabrica vidrio, la que fabrica las corcholatas y la que suministra de lámina, la que transporta y distribuye la cerveza, etc, etc.,
El ingeniero Sors había trabajado en PEMEX y el corredor industrial de Tampico, y tenía claro que la zona sur era sede de un cluster petroquímico.
Pero un Cluster no se decreta, ni tampoco existe a partir de los buenos deseos de un funcionario gubernamental. No es un ente cuya acta de nacimiento se expida en una ceremonia oficial.
El Cluster existe cuando hay ese encadenamiento entre empresas, prestadores de servicios, proveedores… y digamos que el gobierno en calidad de facilitador y proveedor de recursos humanos.
Por eso me parece una tontería que los gobernantes den por inaugurado un Cluster, como si sus palabras fueran el aliento de vida a un ente que requiere múltiples voluntades, capitales, talentos, esfuerzos, inversiones y visiones.
Les pongo un ejemplo que será muy fácil de entender:
Puede ser que algún día se consiga lograr el Cluster de las Chochas, pero no basta con declarar su existencia. Hasta en tanto no se ponga en operación la enlatadora de chochas, la fábrica de latas, la envasadora y su fábrica de vidrio, la estación frigorífica, los campos experimentales, las recibas de chochas, los Viveros que producen palma de chocha, la fábrica de salsas para chochas, hasta que no se logre esa integración y variedad de negocios, no se puede decir que existe un Cluster de las Chochas.
