Entre ellos, estuvo la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, quien habló sobre lo que ha logrado el municipio gracias al puntual pago del impuesto del predial de los ciudadanos. Y habló de todas las obras que el Gobierno de Nuevo Laredo ha realizado gracias a la respuesta ciudadana al pago de su impuesto predial.
Pero, ¿qué es el impuesto predial? En México, el impuesto predial es un impuesto municipal que deben pagar los propietarios de bienes inmuebles y constituye una de las principales fuentes de ingresos propios de los ayuntamientos.
Ésta es una contribución anual que grava la propiedad, posesión o usufructo de bienes inmuebles, como: casas habitación, departamentos, terrenos, locales comerciales, predios industriales o rústicos, y se calcula con base en el valor catastral del inmueble, el cual considera características como ubicación, superficie, uso del suelo y tipo de construcción.
Y en la política municipal hay una regla básica que rara vez falla: la obra pública es el lenguaje más claro entre gobierno y ciudadanía que no necesita propaganda excesiva ni grandes discursos; basta con que la obra pública exista, funcione y transforme la vida cotidiana.

Y en Nuevo Laredo, la administración encabezada por Carmen Lilia Canturosas Villarreal ha apostado por ese principio elemental: gobernar dejando huella.
En México, país donde muchos municipios sobreviven con administraciones de corto aliento y proyectos inconclusos, la capital aduanera de Tamaulipas, Nuevo Laredo, ha mostrado una dinámica distinta. La obra pública dejó de ser un recurso electoral, de temporada, para convertirse en un eje permanente de gobierno: calles rehabilitadas, avenidas modernizadas, espacios públicos recuperados y proyectos urbanos con visión social, que han ido configurando un nuevo rostro para la fronteriza ciudad.
Uno de los elementos más relevantes de esta gestión ha sido la distribución territorial de la inversión. Lejos de concentrar recursos únicamente en zonas céntricas o de alto flujo, el gobierno municipal que preside la alcaldesa, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, ha dirigido una parte significativa de la obra pública hacia colonias que durante años fueron relegadas. La pavimentación integral, la mejora de accesos y la conectividad urbana no solo representan concreto y asfalto, sino que implican dignidad, seguridad y oportunidades para miles de familias neolaredenses.
La administración municipal de Nuevo Laredo ha entendido la obra pública como una herramienta de cohesión social. Proyectos como la Plaza de la Mujer, el Parque El Laguito, Parque Viveros, la construcción de redes de agua potable y drenaje sanitario en diversas áreas, el nuevo puente vehicular Mex II, el rescate de diversos espacios en la colonia Nueva Era, y la expansión de redes de electrificación en las colonias, son el mejor ejemplo de un gobierno que proyecta, trabaja y entrega obras a la sociedad.
Además, están la modernización del sistema de alcantarillado y rehabilitación sanitaria en varios sectores de Nuevo Laredo, la modernización de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), el rescate del área Deportiva “La Pileta”, que además de su valor urbano, incorpora una narrativa distinta: espacios diseñados con enfoque social, cultural y de convivencia. Con ello, la alcaldesa manda un mensaje muy importante a la sociedad neolaredense: no se trata únicamente de embellecer la ciudad, sino de generar lugares que promuevan identidad, participación y tejido comunitario.
En el mismo sentido, el impulso a obras de carácter educativo y cultural revela que Nuevo Laredo está encabezado por una administración que mira más allá del corto plazo: invierte en infraestructura que fomente el conocimiento, la cultura y la innovación, como una señal clara de planeación estratégica, especialmente en una ciudad fronteriza, que compite no solo a nivel nacional, sino internacional.
Otro punto que suele aparecer en el análisis político, es la disciplina financiera con la que se ha sostenido este ritmo de inversión: ejecutar obra pública de manera constante sin comprometer la estabilidad presupuestal no es un logro menor. La capacidad de planear, licitar y ejecutar obras sin caer en el endeudamiento descontrolado ha permitido que, en Nuevo Laredo, los proyectos avancen y se concluyan, algo que en muchos municipios sigue siendo la excepción.
Desde luego, la visibilidad de la obra pública también coloca a la administración neolaredense bajo el escrutinio permanente. Las críticas existen y son parte natural del ejercicio democrático. Hay cuestionamientos sobre prioridades, tiempos de ejecución y lecturas políticas de algunas obras. Sin embargo, incluso entre las voces críticas, el reconocimiento implícito es evidente: Nuevo Laredo vive un proceso de transformación urbana real.
La figura de Carmen Lilia Canturosas ha ido adquiriendo peso político precisamente por esa capacidad de traducir recursos en resultados. En un entorno donde la ciudadanía se muestra cada vez más escéptica frente a la clase política, los gobiernos que logran sostener una narrativa basada en hechos concretos suelen marcar la diferencia. La obra pública, cuando es visible y funcional, se convierte en un argumento difícil de contradecir.
También resalta en este análisis, que más allá de los números y las inauguraciones, el verdadero impacto de estas acciones se mide en lo cotidiano: en el tiempo que una familia ahorra al transitar por una vialidad rehabilitada, en la seguridad que ofrece una calle bien iluminada, en la posibilidad de que niños y jóvenes cuenten con espacios dignos para el esparcimiento y la formación. Es ahí donde la política municipal encuentra su razón de ser y en Nuevo Laredo la encontró y la sociedad lo habla fuerte y quedito: Carmen Lilia Canturosas Villarreal ha logrado transformar Nuevo Laredo con un gobierno que trabaja, cumple y cuida los dineros públicos.
Al final, las administraciones pasan y los discursos se olvidan, pero las obras bien planeadas permanecen. Nuevo Laredo ofrece hoy un ejemplo de cómo la obra pública puede convertirse en el eje articulador de un proyecto de ciudad. No como propaganda, sino como política pública.
En tiempos donde se exige menos retórica y más resultados, la gestión municipal encabezada por Carmen Lilia Canturosas ha entendido que gobernar también es construir, y que construir bien sigue siendo una de las formas más sólidas de ganar legitimidad ciudadana.
PD. 1. Hoy fue, sin duda, un día de buenas noticias en Tamaulipas. Y una de ellas, es que para este 2026, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, continuará con el crecimiento en infraestructura en los diferentes campus en todo el estado. Así lo afirmó el Rector Dámaso Anaya Alvarado. En el caso de Reynosa, para el mes de agosto está planeado tener alrededor de 25 aulas equipadas con voz y datos. En Nuevo Laredo, en 2027, esperan entregar la Facultad de Enfermería a la comunidad para que se pueda cambiar toda la enfermería”.
Para Victoria, el rector Anaya Alvarado apuntó que buscan un espacio para la carrera de Arquitectura, y se espera concretar pronto esta carrera. Asimismo, en educación a distancia, el Rector destacó que la colaboración de los alcaldes ha sido importante para seguir creciendo con estos proyectos, como ya ocurre en Jiménez, San Fernando, Tula y González, además de estar a punto de arrancar la preparatoria virtual para mayores de 18 años en este mismo mes de enero, mientras las clases de la universidad iniciarán el próximo lunes con alrededor de 45,000 estudiantes en los diferentes campus.
¿Buenas noticias para nuestra querida Universidad Autónoma de Tamaulipas? Buenísimas, ¡diría yo!
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