Por Óscar Díaz Salazar
De la capital de las huastecas me reportan qué hay un cisma entre las facciones que allá co gobiernan. El frágil equilibrio que se había logrado en el transcurso del primer año de reinado de Mónica I, entre las dos vertientes del clan y la cofradía, se rompió al decidir excluir de los negocios y la toma de desiciones al principito leal, víctima de las intrigas del príncipe consorte.
Expulsado de la corte y privado de la influencia en palacio, el principito leal ha hecho valer su autoridad como regente del comercio en la comarca y ha puesto trabas a los negocios e intercambios comerciales que celebran las y los integrantes de la cofradía.
A partir de los conflictos entre la familia real, de las desavenencias en el clan, se ha fortalecido la cofradía que fue fundada por la Maestra, y que hoy cuenta con varios de sus integrantes colocados en posiciones estratégicas, como la custodia del tesoro real, primer ministro, la representación en la capital del Nuevo Santander y la encargada del centro de convenciones.
El ganon por el momento del conflicto al interior del clan es el príncipe consorte, que sigue repartiendo el pastel de las obras reales y colocando aliados en los empleos del Reino.
El reino que ya no brilla sigue padeciendo a la Reyna incapaz e indolente que ni siquiera ha podido establecer el orden en su familia, ni en su selecto y sui géneris grupo de amistades.
Los servicios públicos que no colapsan porque les queda la inercia del sexenio anterior, la obra pública regenteada por el principito consorte, las áreas verdes y de equipamiento privatizadas, las instituciones educativas despojadas de su recintos y la diversidad de conflictos entre la diversidad de colaboradoras, así están las cosas en la capital de las huastecas que hoy luce opaca, por tanto sin brillo ni atractivo.
¿Es correcto y válido escribir de la familia y de las preferencias de los servidores públicos?
Se vale, se puede y se debe, si esas relaciones influyen en la desiciones que definen el rumbo y la dirección de los asuntos públicos.
