TAMPICO Y LOS ESTROPICIOS DE MÓNICA

Opinión

LA COMUNA

José Ángel Solorio Martínez

¿Por qué ha fallado y decepcionado la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, a los tampiqueños, a quien la hizo candidata y al propio movimiento de la IV T que la apoyó?
Enumeraremos sólo las razones más a la mano:
1.- Su inexperiencia política. La sacaron a rastras de la sala -y la cocina- de su hogar para ponerla a gobernar. Obvio: las herramientas para moverse en la administración pública nunca estuvieron a su alcance. Concibe la autoridad como un instrumento para el lucro personal; no para servir a los demás.
Con su escaso capital cultural, Mónica, contempla el poder que le confirió el voto popular, como un aura que protege y beneficia a toda su familia. Es decir: a hijos, hijas y esposos (ex).
Para ella, no gobierna con un colectivo en donde se deben discutir y aprobar los planes de gobierno: el cabildo. Ella está cierta, que el mandato de la ciudad lo entregaron a ella y a sus cercanos; es autócrata y lo disfruta, por la nada que ocupa su cabeza.
2.- No alcanza a discernir la diferencia entre los bienes públicos y los privados. Para ella es inconcebible que el pueblo pueda ser dueño de bienes que históricamente le pertenecen; para ella, lo privado es el don divino de los poseedores en esta tierra y se deben respetar apuntalándolos desde el poder público.
Esa concepción -de extrema derecha- le ha hecho cometer sus más aberrantes errores como presidenta municipal.
La donación de los terrenos que PEMEX prestó al ayuntamiento jaibo hace años, en beneficio de empresarios hoteleros, es una muestra objetiva de la vocación y el amor por la iniciativa privada que ella tiene. ¿Por qué no entregar esos predios para la construcción de obras para el disfrute social?
Está claro: su prioridad son los inversionistas.
Más que obvio: es anti-natural para ella, que los bienes públicos sean usufructuados por el pueblo raso.
No sabe que justo por dar prioridad a lo público ante lo privado, es que la IV T y su dirigente Andrés Manuel López Obrador lograron derrotar a las fuerzas del neoliberalismo que tantos perjuicios generó a la sociedad mexicana. Y que justo por eso mismo, hoy tiene la suerte de ostentarse como presidenta municipal.
Abominable contradicción: es alcaldesa por un movimiento que promueve y cuida el patrimonio público, en tanto ella se esfuerza por demolerlo.
Otro ejemplo de esa conducta conservadora es el desalojo de la prepa Francisco Medina Cedillo. Su actitud, refleja el desdén de una comunidad que ha sostenido la institución por setenta años. Asegura que ya no hay espacios en la ciudad en donde construir el edificio para un nuevo Cbtis. Pero eso sí: ya tiene en la mira regalar -como antes lo hizo con una iglesia- terrenos de una comunidad urbana para erigir vivienda.
Por todo eso, se colapsó la IV T y su Segundo Piso en el puerto tropical.
Chucho Nader, y el PAN ni se mueven.
Con los estropicios de Mónica, les resulta más que suficiente.

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