SODOMA

Opinión
AL VUELO
Por Pegaso
Quien ha leído el libro “Saló o los 120 días de Sodoma” se ha dado cuenta que el escándalo que envuelve actualmente a la gente de poder en Estados Unidos es casi casi una copia al carbón de lo que imaginó en 1785 el Marqués de Sade.
El título origina en francés de esa obra es: “Les Cent Vingt Journées de Sodome, ou l’École du libertinage” (Los Ciento Veinte días de Sodoma o la Escuela del Libertinaje”, y con esto, ya se imaginarán de los que mantienen su mente virgencita y jamás han leído esa aberrante y alucinante obra de bajas pasiones y retorcidas perversiones.
El argumento es el siguiente: En la Francia de los Luises, cuatro hombres ricos y libertinos: Un aristócrata, un obispo, un banquero y un juez, se encierran en un castillo en Los Alpes Suizos para llevar a cabo una serie de actos que les proporcionarán un placer cada vez más intenso hasta completar 120 días.
Para ello, contratan a cuatro mujeres viejas, que servirán de narradoras o historiadoras, secuestran a 8 niñas y 8 niños de entre 12 y 15 años, y otros tantos individuos que serán sus “folladores”.
Pero adicionalmente, cada uno de los cuatro protagonistas se casan con las hijas de los demás y ahí, encerrados, perdidos en la nada, hacen barbaridad y media solo para obtener placer carnal.
La primera parte de la jornada trata de realizar las 150 pasiones simples o de primera clase, celebrándose continuas orgías entre todos ellos, describiéndose actos de excitación sexual relacionados con distintos fluidos corporales y hasta con a necrofilia, es decir, la violación de cadáveres.
Más adelante surgen las pasiones complejas, criminales o mortales, donde hay violaciones, pedofilia, torturas y todo tipo de bajezas.
Ya por último, llevan a cabo lo que describen como “La Perversión del Diablo”, pero su descripción es tan enfermiza que me arriesgo a la censura por parte de los algoritmos.
Quien quiera saber más de “La Perversión del Diablo”, compre el libro del Marqués de Sade y léalo bajo su propio riesgo.
Bueno. Si eso les parece escandaloso, el Caso Epstein que le está tronando en la mera jeta al Presidente gringo resulta ser algo mucho peor, porque ocurrió en la vida real y no en la mente cochambrosa de un escritor que estaba más loco que una cabra.
Junto a la isla de Epstein, “Los 120 días de Sodoma” es para bebés de pecho.
En ese lugar, al que iban con frecuencia grandes personalidades de la política mundial, del espectáculo, el deporte y hasta la ciencia, no solo violaban niños, sino que ¡se los comían!
En uno de los más recientes expedientes que desclasificó el Congreso norteamericano, se dice que el expresidente George Bush padre comía carne de bebés.
En una foto se ve a Jeffrey Epstein, el organizador de todo ese desmadre, arrimándole el camarón a Melania Trump, esposa de El Trompas, lo que parece indicar que también se valía el intercambio de parejas.
Ya no nos extraña aquella loca teoría de conspiración que dice que muchos actores de cine y cantantes utilizan una sustancia proveniente de sangre de niños secuestrados, a los que someten a tormentos y tremendos sustos.
El adenocromo, nombre de la sustancia, sería el secreto de los famosos para verse eternamente jóvenes.
Es así como en ocasiones, la realidad supera la fantasía, como decía Kalimán.
Cada día están saliendo más y más datos, más y más evidencia de lo que puede llegar a ser capaz el ser humano cuando está podrido en dinero y no tiene en qué gastarlo, más que en alimentar sus insaciables perversiones.
Termino mi colaboración de hoy con una frase al estilo Pegaso, cortesía de “El Trompas”, actual Presidente de Gringolandia, refiriéndose a las mujeres: “Al constituirte en un individuo con amplia fama, posees la facultad de realizar lo que desees; manipular su tracto genital”. (Cuando eres famoso puedes hacer lo que sea; agarrarles el coño).

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