Rodeado frecuentemente por un paisaje de oficinas y protocolos, debido a su trabajo de gestión y liderazgo institucional, el gobernador Américo Villarreal Anaya, disfruta mucho las giras a los pueblos chicos de Tamaulipas. Hace algunos días, durante su visita a la ciudad de Tula, vimos a un mandatario estatal expresar de manera espontanea su contento. Un AVA feliz como nunca, de saborear la cocina originaria de los pueblos asentados en lo alto de la sierra madre.
El Festival del Cabrito, celebrado recientemente en esta región, no tiene nada que ver con la “Fiesta del Chivo”, la novela del escritor Mario Vargas Llosa. Mientras que la obra del literato peruano aborda una temática relacionada con las dictaduras latinoamericanas, aquí en el altiplano tamaulipeco, se busca consolidar el llamado turismo regional, que tanto éxito tierne actualmente en países europeos, particularmente España.
La calidad de pueblo mágico, la adquirió Tula hace 15 años. Y desde entonces, nos parece que sus ingresos municipales y su economía poblacional ha crecido substancialmente, con una oferta recreativa y cultural basada en temas gastronómico, históricos, arqueológicos y con matices arquitectónicos de tipo colonial. Pero sin duda, el tema que más atrae a los visitantes es su comida. Especialmente, dos platillos: las enchiladas y el cabrito.
Este último se deriva de un pastoreo caprino, endémico del semi desierto tamaulipeco. Como ya todos sabemos, la industria gastronómica neolonesa y su tradicional platillo, tiene en el altiplano del llamado cuarto distrito, una de sus principales fuentes de abastecimiento y comercialización. Municipios como Tula, Palmillas, Miquihuana y Jaumave, son potenciales abastecedores.
De hecho, uno de los problemas más frecuentes de este valioso mercado, se centra en que los criadores de chivos de esta región, padecen el fenómeno del intermediarismo y el coyotaje. Esto constituye uno de los principales retos, en la cadena de comercialización de este sano y nutritivo producto cárnico.
De ahí la importancia que actualmente tiene, la promoción del Festival del Cabrito en nuestro estado. Y es que, durante muchos años Tamaulipas desperdició su su destacada posición, como una de las entidades federativas más importantes, en la producción de ganado caprino. De acuerdo a datos estadísticos, ocupamos el duodécimo lugar nacional, y justamente la región del altiplano es la que se distingue, aportando en promedio 270 mil cabezas a la producción de carne y de leche.
Durante la ceremonia de inauguración del Festival del Cabrito, el alcalde tulteco, René Lara Cisneros agradeció al gobernador AVA, el apoyo que se le ha estado otorgando a ese municipio, para incrementar la producción de cabritos.
Esperamos que al concluir el sexenio de AVA, otros pueblos chicos de nuestro estado, reciban también el debido respaldo para explotar sus fortalezas em temas de agroindustrias o de gastronomía, como actualmente ocurre con el de Tula.
