Cd. Victoria, Tamaulipas.- Intercala de vez en mucho palabras como
“bonito”, o “bonita”; muy “lindo”; “linda”; “acto hermoso”.
Se ve que le gustan las cosas “tiernas”… No se qué imaginarme.
De haber sabido que eran puros chismes sin sustento -sin pruebas-, no
gasto mi dinero en comprar “Ni Venganza ni Perdón”, de Julio Scherer Jr.
Se me olvidó el comentario de la Presidenta Claudia Sheinbaum: “No lo
he leído ni lo voy a leer”.
Perdí el tiempo. Esperaba cosas nuevas, noticias, sucesos ocurridos en
los sótanos del poder, algo no dicho en medios y redes.
Hay cosas que, como ex funcionario, no debió publicar pero tampoco
encierran escándalo. Se le llama deslealtad o traición. Quedó “chamuscado”
para siempre. No volverá a encontrar trabajo en el sistema.
Se ve que el heredero de la revista Proceso escribió con el rencor por
delante.
En lo personal fui admirador del viejo Scherer. A finales de los setentas
(siglo pasado), cuando estudiaba periodismo en la UANL, Proceso era la
Biblia de aquella generación de comunicadores que anteponíamos la verdad
por sobre todas las cosas, aun a riesgo de nuestras vidas.
Guardo la primera edición. La presumí. Tengo el libro Los Periodistas, de
Leñero (novela) y otras ediciones de Don Julio, amén de entrevistas y
reportajes que escribió para Excelsior. Al rato las voy a tirar a la basura.
Perdieron su esencia.
Cayó desde hace años del pedestal en que la teníamos. Se
corrompieron. Degeneraron el periodismo.
Conclusión: Luego de dar vista a la edición digital puedo afirmar que “es
un libro escrito por un chayotero resentido”, secundado por otro que no
recibió pagos del gobierno en seis años, Jorge Fernández Menéndez.
Scherer quedó dolido porque no le llegó billete de Presidencia, vía Jesús
Ramírez (Jefe de Prensa), para su revista Proceso. Lo ataca, lo hace
responsable de todo, hasta de indemnizaciones “de por vida” a miembros
del sindicato de la compañía de Luz y Fuerza del Centro.
No se si, con el nombramiento de Jurídico de Presidencia, sería lícito
que el Gobierno le pagara publicidad a su revista.
Buena parte de la publicación se lo dedica a Ramírez (cual enamorado
de su figura o sus acciones). Lo menciona como enlace de huachicoleros en
Tamaulipas para recibir apoyos destinados a Morena. De oídas todo,
“fuentes de inteligencia” o “comentarios en las esferas del poder” son sus
pruebas.
Medios contrincantes dan como verdad que Ramírez se “clavó” 27 mil
millones de pesos, una cifra que por decreto será pagada a los electricistas
jubilados de aquí hasta el año 2086 (como lo dice el libro).
Pocos se dan cuenta del origen de los ataques a Jesús y a AMLO. El Jr
lo escribe: “En todo el gobierno lopezobradorista solo hubo una semana en
la que -creo que por malas artes de Jesús- se le mandó publicidad a la
revista (Proceso): Fue una página que se repitió 14 o16 veces”.
Se queja que la revista fundada por su papá estuvo a punto de
desaparecer por falta de apoyo oficial: “López Obrador le negó la publicidad
gubernamental a Proceso, que estuvo a punto de ir a la quiebra”.
Pensaba (Jr) que iba a barrer billetes: “En alguna ocasión me confió el
Presidente que había dos medios que habían sido muy importantes para su
movimiento; esos dos medios no iban a quebrar. Uno La Jornada y el otro,
Proceso”.
No es lo que el autor de estas líneas, o sea yo, esperaba del libro que
presuntamente encueraría a ex funcionarios corruptos de la 4T. Escribe con
ardor porque AMLO no le cumplió en el billete.
Dice que “Jesús -ya lo sueña- terminó abusando para obtener una
ventaja política personal”. ¿Cuál si no es diputado, senador o regidor? ¿en
dónde las pruebas de que consiguió apoyos económicos para la campaña
de Clara Brugada? ¿en dónde elementos de la injerencia corrupta en el
gremio de electricistas? ¿y del huachicol apá?.
Se “cuadra” con Sheinbaum: “Agradezco que la presidenta de la
República tenga dinámica diferente hacia los medios respecto de lo que
teníamos en el pasado, porque, siendo la mañanera un instrumento muy
complicado, Claudia lo está empleando bien”.
En lo personal intuyo que el libro iba dedicado a Ramírez y, en el
despiste, le metió de relleno otros temas. Lo hace responsable hasta de la
prohibición de importar maíz transgénico, de controversias en el T-MEX, y la
prohibición del fracking para extraer gas.
De todo lo culpa, como si fuera Ministro sin Cartera, el Plenipotenciario y
Extraordinario para meterse en todos los órdenes del Gobierno, y eso no es
más que venganza porque solo le dio abundante publicidad a Proceso.
Se va contra reporteros que asistían a las mañaneras. Les dice
“supuestos periodistas”, que “pocas veces vimos que lo cuestionaran (al
Presidente) realmente, que ejercieran a plenitud su libertad de expresión”.
Ramírez en el huachicol recibiendo puños de billetes de Sergio
Carmona, sin pruebas, solo por “informes reservados del Estado”.
Ramírez como “operador en la sombra en las elecciones intermedias de
2021”. Jesús Ramírez como “un personaje espantoso” (Sic).
Fuera de algunas indiscreciones, verdad de Dios que puros chismes del
joven Scherer. Como escribió el propio Chucho: “Son ataques viscerales
disfrazados de revelaciones periodísticas”.
