El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
¿Qué tiene Tamaulipas que sus exgobernadores terminan irremediablemente enredados en líos judiciales? La mayoría habita en el ojo del huracán, aunque en esta tómbola de la infamia no podemos meter a todos; algunos escaparon no por santos, sino por aplicar con maestría la «ley del tlacuache»: hacerse los muertitos y apestar lo suficiente para que los depredadores pasen de largo.
Así hemos visto desfilar a mandatarios hacia la cárcel, mientras otros, más astutos, negociaron su impunidad.
El caso más cínico es el de EGIDIO TORRE CANTÚ. A la fecha, nadie lo molesta pese a ser el artífice del desfalco de 2,500 millones de pesos en el IPSSET. Como siempre, los platos rotos los pagarán los trabajadores con mayores aportaciones y jubilaciones más tardías.
Si bien el rescate de la institución es necesario, lo que resulta intolerable es el perdón al peculado. En el expediente solo aparece JORGE ÁBREGO ADAME, exsecretario de Finanzas, como el «chivo expiatorio» de un fraude que obedecía ciegamente las órdenes de Egidio.
TORRE CANTÚ no solo saqueó el instituto de pensiones; también se le ligó a una red de factureras. Sin embargo, su sucesor, FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, jamás lo tocó. Fue el precio del pacto: la entrega de la gubernatura y la traición al priista BALTAZAR HINOJOSA.
Hoy, el mismo CABEZA DE VACA prueba de su propia medicina. Perseguido por un peculado de miles de millones y vinculado a delitos de delincuencia organizada, las autoridades ya tramitan su detención provisional. Pero seamos honestos: nos habríamos ahorrado estos dolores de cabeza si los partidos no seleccionaran candidatos por su billetera o su cinismo, ignorando su historial criminal con tal de garantizar una victoria electoral.
En el caso de CABEZA DE VACA, los focos rojos estaban encendidos desde su juventud, cuando fue detenido por robo de armas. Es una coincidencia macabra que los miembros de la pandilla juvenil que lo acompañaron en aquel entonces terminaran todos ejecutados.
No es el único exconvicto empoderado; todos los partidos han reciclado personajes que, aunque absueltos por tecnicismos, conocen perfectamente el frío de una celda.
La política no es para inocentes ni para «almas de Dios», pero los partidos tienen ahora la oportunidad de postular a personas con un mínimo de principios morales. Mínimo, que no tengan antecedentes por armas, secuestro o narcotráfico.
La urgencia es real: hoy por hoy, varios alcaldes tamaulipecos tienen méritos de sobra para protagonizar su propio «Operativo Enjambre». El fantasma de la corrupción de Tequila, Jalisco, ya recorre los pasillos de varios municipios de nuestro estado.
En Nuevo Laredo, la alcaldesa CARMEN LILIA CANTUROSAS VILLARREAL recibió los certificados de las Normas ISO de los Sistemas de Gestión de Calidad, Ambiental y Antisoborno, por parte del FRANCISCO JAVIER SMITH SÁNCHEZ, representante del Buró para la Excelencia en Procesos de Calidad (BEXPRO).
Con esta entrega, el Gobierno Municipal de Nuevo Laredo consolida la certificación en las normas ISO 9001:2015 (Sistema de Gestión de la Calidad), ISO 14001:2015 (Sistema de Gestión Ambiental) e ISO 37001:2016 (Sistema de Gestión Antisoborno), con vigencia del 20 de octubre de 2025 al 19 de octubre de 2028.
Este logro coloca a Nuevo Laredo entre los pocos municipios de Tamaulipas y de México que cuentan simultáneamente con estas tres certificaciones internacionales, lo que representa un blindaje institucional integral en materia de eficiencia administrativa, protección ambiental y combate a la corrupción.
Por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
