Por Julio Manuel Loya Guzmán/EL SINODAL DE TAMAULIPAS
Cd. Victoria, Tamaulipas.— El Congreso de Tamaulipas aprobó por mayoría la reforma constitucional que reducirá de manera gradual la jornada laboral a 40 horas semanales, modificación que será incorporada al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y cuya implementación plena está proyectada para 2030.
El dictamen establece un esquema de transición progresiva que permitirá a los sectores productivos ajustar estructuras operativas, costos laborales y esquemas de productividad antes de que la reducción sea obligatoria en su totalidad, indicó el diputado local y dirigente sindical Byron Cavazos Tapia.
El congresista de Morena calificó la medida como “un avance histórico en el reconocimiento del derecho al descanso y la dignidad de las y los trabajadores”, al tiempo que sostuvo que la reforma coloca a México en una tendencia internacional de mejora de condiciones laborales sin detrimento —afirmó— de la competitividad.
La modificación se enmarca en el modelo laboral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, orientado a consolidar un nuevo esquema de relaciones laborales basado en mayor institucionalidad sindical, recuperación salarial y fortalecimiento del mercado interno.
Desde 2019, bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, México emprendió una reforma estructural que transformó el sistema de justicia laboral, sustituyó las juntas de conciliación por tribunales laborales, modificó la gobernanza sindical y estableció el voto libre, directo y secreto para la legitimación de contratos colectivos.
En términos macroeconómicos, el eje de la política laboral ha sido la recuperación sostenida del salario mínimo como instrumento redistributivo. Entre 2019 y 2024 se registraron incrementos acumulados históricos en términos reales.
La hipótesis oficial sostiene que el alza salarial no ha generado presiones inflacionarias significativas ni una contracción masiva del empleo formal. Parte de esta estabilidad se atribuye al fenómeno de relocalización industrial (nearshoring), que ha fortalecido sectores manufactureros y ampliado la base exportadora.
Desde la teoría de la demanda agregada, el incremento del ingreso disponible impulsa el consumo interno, fortalece la recaudación tributaria y contribuye a reducir brechas de desigualdad. A su vez, la legitimación sindical busca elevar la productividad mediante mayor transparencia institucional y competencia en la representación laboral.
MÉXICO Y ARGENTINA: MODELOS DIVERGENTES
Cavazos Tapia contextualizó la reforma en un escenario latinoamericano marcado por bajo crecimiento, presiones inflacionarias persistentes y alta informalidad laboral, donde México y Argentina —dijo— avanzan por rutas opuestas.
Mientras el gobierno mexicano mantiene una política salarial expansiva con fortalecimiento institucional, la administración del presidente Javier Milei impulsa un programa de desregulación, flexibilización contractual y ajuste estructural orientado a reducir el déficit fiscal y liberar rigideces del mercado laboral.
“Son dos visiones económicas distintas para corregir distorsiones en el mercado de trabajo”, sostuvo el legislador.
En este contexto, la reducción gradual a 40 horas semanales se inserta en una estrategia que privilegia la redistribución vía ingresos y la ampliación del mercado interno como motor de crecimiento, frente a esquemas que priorizan la flexibilización como mecanismo de ajuste macroeconómico.
