GOLFO

Opinión
AL VUELO
Por Pegaso
¡El Golfo de México se llama “Golfo de México”, estúpido hombre anaranjado!
Las instituciones internacionales que se encargan de asignar la nomenclatura de los accidentes geográficos de nuestro planeta así lo reconocen.
Si dichas instituciones ceden y le cumplen el caprichito de cambiar el nombre a tan importante sitio, entonces al rato va a cambiarles el nombre a todas las ciudades y estados que están en territorio estadounidense y que llevan nombres hispanos, por ejemplo, San Diego, San Isidro, San Antonio, Los Ángeles, Florida, Colorado, Nevada y otros más.
Nuevamente el tema volvió a encender el debate.
El Trompas firmó en 2025 una orden ejecutiva para cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de América”, pero esa orden es válida solo dentro del territorio gringo, o sea, en la parte que le toca.
Para el resto del mundo seguirá siendo “Golfo de México” per secula seculorum, gústele o no al gandalla pelafustán que pedorrea la silla del escritorio Resolute de la Oficina Oval de la Casa Blanca.
El Golfo de México no tiene un solo dueño. Aparte de México y Estados Unidos, lo comparte también la isla de Cuba.
Así que, en un hipotético caso de que alguno de esos países proponga el cambio de nombre, tendría que tomar en cuenta a los demás, aún si solo se trata de la porción que le toca.
Por ejemplo, que reciba el nombre de “Golfo de México” en la parte que corresponde a nuestro país, “Golfo de América” en la fracción que toca a los Estados Unidos y “Golfo de Cuba” en la vecindad de Cuba, como en su tiempo se denominó a los diferentes cuerpos de agua que formaban el Lago de Texcoco, en el Valle de México.
Pero aquí se trata de uno solo. No hay divisiones. Por eso mismo, organismos como la Asociación Cartográfica Internacional (ACI) admiten los nombres que tradicionalmente se han otorgado a depresiones como esta o, por ejemplo, El Cañón del Colorado, que precisamente se encuentra en territorio gringo.
Todo este tipo de cosas, incluyendo la absurda y patética guerra que El Trompas ha llevado a Irán revelan que el sujeto de marras está más loco que una cabra.
Como Calígula, el orate emperador romano que nombró cónsul a su caballo “Incitatus”, o Nerón, que mandó quemar la ciudad solamente para inspirarse y componer un poema, de igual manera hay que esperar lo inesperado con este deschavetado personaje. Por ejemplo, que en su delirio, arroje la primera arma nuclear.
Toco madera. Yo, Pegaso, hago un exhorto para que los ciudadanos de ese hermoso y maravilloso país que es Estados Unidos levanten la voz y bajen a patadas a ese truhán que los llevará inevitablemente a la ruina.
¡Imagínense! Se gasta un billón de dólares diarios por tratar de ganar una guerra que desde hace mucho está perdida.
Los gringos, después de muchas décadas, no digieren su derrota en Vietnam, e intentaron sacarse la espina en Afganistán, donde tuvieron una victoria pírrica y hasta Silvester Stallone, con su película “Rambo II” tuvo que entrar al quite.
En definitiva. El Golfo de México se queda como “Golfo de México”, gústele o no al nalgas de mandril.
Y aquí termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “¿Apeteces otra porción o te proceso al fuego un embrión de ave gallinácea?” (¿Quieres más o te guiso un huevo?)
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