El trepador de Turismo
Por Oscar Díaz Salazar
En todas las capitales de México, y Ciudad Victoria como capital de Tamaulipas no es la excepción, se adjudican la tajada mayor del pastel presupuestal, aún cuando tengan conciencia de que su contribución fue mínima en la elaboración de dicho pastel.
Las capitales se apropian de los programas sociales, de las becas, de las inversiones, de la obra pública, de los servicios, de los apoyos, de los subsidios, de los programas, del gasto público, de los empleos gubernamentales, etc.
El agandalle de los capitalinos es un tema que he tratado en varias oportunidades, por lo que me han acusado de no querer a Victoria, como si ese planteamiento del que he presentado múltiples argumentos, fuera un asunto de querencias o malquerencias personales.
Menciono esa costumbre de los capitalinos de acaparar los recursos, mediante el poder de desicion que les ofrece su conducción del gobierno estatal, porque me parece que en el caso del turismo no han sabido utilizar en su provecho la condición de habitantes de la capital y manejadores del dinero público.
La perspectiva del turismo que han tenido los burócratas a cargo de esa área, es la del usuario o visitante, y no la de promotor de esa actividad económica, y subrayo el complemento de “económica”, para que no se confunda con las relaciones públicas o la difusión cultural, como luego ocurre con actividades que se pretenden de promoción turística, y que no inciden en ninguna actividad económica, como la visita, la contratación de una agencia de viajes, de un hospedaje o el consumo de alimentos o compra de servicios de guía o entretenimíento.
Los burócratas victorenses del área de turismo piensan en sus vacaciones, en sus paseos, en su recreación y por esa confusión es que hacen proyectos, ejecutan programas, realizan difusión y diseñan estrategias en los destinos de playa mayormente, con harta frecuencia en La Pesca, que es la playa más cercana a los victorenses.
Si hicieran bien su trabajo, se esforzarían en atraer visitantes a su ciudad, en chulearla, en publicitarla, en capacitar a los prestadores de servicios, en inventar o diseñar recorridos (tours), en proponer estrategias de atracción en conjunto con hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios.
El turismo es una actividad económica que con ser una de las caras más amables del quehacer gubernamental, no es sencillo comprenderla y mucho menos orientarla y coordinar los esfuerzos de los sectores involucrados.
Es evidente que el trepador que hoy está al frente de la secretaria de Turismo no entiende la complejidad de la tarea que le confiaron, y por eso pasa desapercibida su labor.
La visión de burócrata le alcanza para darle una manita de gato a su playa, y no para desarrollar un sector que genera ingresos millonarios en otras latitudes que tienen los mismos recursos naturales que nosotros, sino es que menos.
Pero el secretario trepador ahí seguirá mientras persista el desinterés en ese tema, y siga contando con el aprecio del jefe al que apoyó para llegar a la cima… y digo esto último en sentido literal, y no figurado, pues el titular de Turismo si acaso contribuyó con su voto en la elección de gobernador.
