REFLEXIONEMOS
P0r Alexandro García
En cada elección concurrente hay siempre un personaje que es la locomotora de votos que arrastra a los demás candidatos al triunfo. Reflexionemos.
En la elección anterior para alcalde de Reynosa, el motor de los votos fue la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum. Ahí, la marca Morena demostró su poderío electoral y sus partidos satélite, su inquietante debilidad estructural; en particular el Partido Verde, que postuló —en una alianza hoy mucho más cuestionada— a Carlos Peña Ortiz.
A pesar de los recursos y de la «estructura política» del ayuntamiento, ni la «experiencia» de la matriarca aferrada a los colores verdes —para vergüenza de ellos— ni de chiste se acercaron a los votos impulsados por Morena, que, entre otras cosas y sin desmerecer su esfuerzo, llevó al triunfo a los candidatos de Morena como diputados locales.
Y si retrocedemos aún más: durante la primera campaña de Carlos Peña a la presidencia de Reynosa, él fue la locomotora de votos que llevó a Morena a la presidencia municipal, articulando su campaña con las de los diputados locales y apoyándolos en su identidad promocional, producción publicitaria y movilización electoral.
Y ahora, la gran pregunta es esta: ¿Quién será la locomotora que capte y promueva los votos de Morena para sacar adelante el proyecto legislativo de Claudia Sheinbaum y los candidatos a diputados locales que blindarán la transición de Américo Villarreal Anaya? Hasta ahora, nadie.
¿Quién de los aspirantes a alcalde de Reynosa ha construido una candidatura que arrastre los votos que Claudia y Américo necesitan? Hasta ahora, nadie.
¿Quién de los suspirantes tiene una red de vínculos históricos de poder de poder con la Cuarta Transformación a nivel nacional, estatal, municipal y de territorio que sean determinantes para ganar la candidatura? hasta ahora, hay alguien.
¿Quién tiene un proyecto de futuro para Reynosa basado en nuestras vocaciones geográficas, aspiracionales y fundamentado en nuestras tradiciones y estructura económica? Hasta ahora, nadie.. y peor, no lo entienden.
Estadísticamente hablando, si hacemos una extrapolación temporal de los votos obtenidos por algunos de los precandidatos y su acción política, ¿quién tiene la capacidad de captar el voto inercial de Morena pero, además, de capturar nuevos votos que el desgaste social del partido ha perdido? Hasta ahora, nadie.
Una pregunta más: ¿quién tiene la capacidad de ser líder de todos los demás candidatos para integrarlos en un solo proceso y ganar la mayor cantidad de votos posible? Hasta ahora, nadie.
Y si a eso le agregamos que Morena vive un proceso de descomposición —sí, de descomposición—, donde los grupos y grupúsculos son mayoría y mutuamente se impiden cualquier tipo de crecimiento y acción política.
Se hubiera supuesto que el alcalde sería ese pivote para dar coherencia al proyecto político que la ciudad enfrentará; pero es precisamente uno de los principales elementos de conflicto, al tener una mentalidad tribal y responder solo a los lineamientos de su madre y no a los de Morena y sus aliados.
¿Será el Gobierno de Tamaulipas el motor electoral de Reynosa? Obvio que no. ¿Dónde están las obras que sean ejemplo de resultados? En ninguna parte.
¿Serán los funcionarios estatales los súper motivados activistas del próximo proceso electoral? No. No huelen ni hienden.
Si escribimos los nombres de los aspirantes a alcalde, dentro del contexto que se plantea, nos damos cuenta de los grandes retos que Morena va a enfrentar… y eso sin contar el desgaste social por la inseguridad, los aparentes vínculos delincuenciales de actores políticos de primera línea, la falta de visión para construir candidaturas, prefiriendo nadar de muertito y hacer lo que siempre han hecho: depender de la suerte y de sus relaciones, llamémoslas «incómodas» y el no contar con los recursos económicos ni políticos para afrontar el gran reto.
Mientras tanto, el equipo del ayuntamiento —ese que tanto se puede criticar— sí hace la tarea frente a votantes que ya los conocen pero que los miran con indiferencia.
Ahora sí, ¿Quién quiere y puede ser esa locomotora de votos?
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Una última pregunta: los del otro lado, ¿están peor?
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Y de colofón, solo hay dos morenistas genuinos que legitimamente aspiran a la alcaldía de Reynosa: Magali Deándar y Marcelo Olán.
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Y llama la atencion, un sindicalista que ahora es «exquisito».
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aX
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Con dedicatoria.
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