CAMPANAS

Opinión
Por Pegaso
Y… ¿dónde está García Harfuch?
Han pasado cinco días desde los hechos violentos del día 30 de abril, cuando en plena mañana, en la avenida más concurrida de Reynosa, dos personas perdieron la vida víctimas de las balas asesinas.
Ya se hizo una manifestación, se publicaron miles de condolencias, se hizo una misa de cuerpo presente, se realizó una homilía por la paz con el Obispo de la Diócesis, se tañeron las campanas y nada. Los criminales siguen libres.
¿Dónde está el Macho Alfa, el Lomo Plateado, tormento de las mujeres y envidia de los hombres?
Yo no creo que tenga éxito la petición para que venga personalmente a esta fronteriza ciudad con su equipo de super élite.
Necesitan pasar cosas mucho más graves para que se digne a pararse en esta tierra donde domina la Ley del Revólver.
Históricamente, Reynosa ha sido una ciudad bronca.
Los trovadores de antes así lo cantaban:
Por las márgenes del río
de Reynosa hasta Laredo
se acabaron los bandidos,
se acabaron los cuatreros
y así, se están acabando
a todos los pistoleros.
Pero no. eso no es cierto. No se han acabado. Solo se actualizan.
Cuentan que Dimas De León se paseaba con su pistola por fuera, que Chito Cano era el más sacalepunta de la región y que a Toño “El Aguacate” le gustaba jugar con la muerte.
Pero esos eran otros tiempos.
En este momento la gente se pregunta: Entonces, ¿qué tiene que pasar para que el muñecón y su equipo vengan a echarse una vueltecita por Reynosa?
Conforme pasa el tiempo y se normaliza la violencia ocurren cosas cada vez más espeluznantes. Lo vimos cuando un desquiciado sujeto decapitó a su pareja sentimental en un conocido restaurante, lo vemos en las constantes desapariciones de personas y lo vimos con los acontecimientos del pasado 30 de abril.
Tal vez pasen los días y todo eso se olvide, pero lo más probable es que sigan ocurriendo este tipo de cosas, porque la violencia está desatada.
Conforme vemos ocurrir una atrocidad, casi enseguida sucede algo peor.
Lo malo es que la ciudadanía termina por habituarse y nos hemos casi inmunizado.
Ayer doblaron las campanas de todas las parroquias de la Diócesis pidiendo paz. ¿Llegará el redoble hasta los oídos de las autoridades o será un grito más en el desierto?
Esa es la pregunta.
El refrán estilo Pegaso dice así: “No existe calamidad que por beneficio no se aproxime”. (No hay mal que por bien no venga).
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