A MI MANERA
Por Tello Montes
Parece que en política los expedientes también tienen memoria… y más cuando alguien deja de caerle bien al poder.
Al exalcalde de Matamoros, Mario López Hernández, ya le empezaron a sacar números que huelen más a problema que a simple observación administrativa.
Desde el Congreso, Huberto Prieto Herrera soltó el dato: hay millones de pesos pendientes de aclarar en la cuenta pública 2023 y todo apunta, según dijo, a un posible mal manejo del presupuesto.
Y no estamos hablando de morralla.
Las observaciones brincan entre posibles responsabilidades por más de 84 millones de pesos y otras administrativas que rondan los 291 millones.
Demasiado dinero como para pensar que el tema va a quedar en simple llamada de atención.
Lo curioso es que estas observaciones agarraron vuelo justo después de que Mario López empezó a lanzar declaraciones contra personajes de Morena en Tamaulipas.
Y en política eso casi nunca es coincidencia.
Porque mientras eres útil, muchos hacen como que no ven. Pero cuando empiezas a incomodar o a patear el pesebre… entonces aparecen auditorías, cuentas pendientes y expedientes olvidados.
Hoy el mensaje es claro: en Morena ya no hay certeza sobre el futuro político de Mario López… y eso, en tiempos de poder, suele ser más peligroso que cualquier discurso.
PASANDO A OTRO TEMA…, Mientras en otros tiempos las finanzas públicas eran sinónimo de deuda, desorden y opacidad, hoy el gobierno estatal presume números que empiezan a cambiar la narrativa.
El secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, llegó al Congreso con un dato que pesa: Tamaulipas incrementó sus ingresos propios en un 19 por ciento durante 2025 y, además, logró reducir la deuda pública en más de 850 millones de pesos.
No es poca cosa.
La administración estatal también escaló del lugar 28 al sexto nacional en eficiencia administrativa, algo que refleja que el dinero público ya no solamente entra… también se administra mejor.
Y aunque la oposición puso sobre la mesa los retos que todavía existen —porque los hay—, incluso reconocieron avances en disciplina financiera y recaudación. Eso, en política, ya es ganancia.
El mensaje es claro: cuando hay orden en las finanzas, hay margen para invertir en obra, salud, educación y programas sociales sin hipotecar el futuro.
Porque al final, las finanzas públicas no se aplauden por los discursos… se califican por los resultados. Y en Tamaulipas, los números empiezan a hablar mejor que la grilla.
POR OTRA PARTE…, La Universidad Autónoma de Tamaulipas empieza a dar un paso que pocas universidades públicas logran consolidar: convertir la investigación en innovación con sello propio.
Bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, la máxima casa de estudios sumó este año tres nuevas patentes y dos diseños industriales registrados ante el IMPI, alcanzando ya 21 desarrollos protegidos oficialmente.
Y no se trata de proyectos de escritorio.
Hay investigaciones enfocadas en combatir la tuberculosis resistente a medicamentos, recuperar suelos contaminados y desarrollar materiales para limpiar metales pesados. Es decir, ciencia aplicada a problemas reales.
Además, la UAT también innova en diseño y logística industrial, demostrando que la universidad no solo está formando profesionistas… está generando soluciones.
Hoy la UAT manda un mensaje claro: la educación superior también puede producir conocimiento útil, competitivo y con impacto social.
Y eso habla de una universidad que empieza a dejar huella más allá de las aulas.
Y PARA CERRAR…, Cuando un gobierno entiende la realidad económica de la ciudadanía, deja de cobrar
a garrote y empieza a dar facilidades. Eso fue lo que ocurrió en Matamoros con el programa de descuentos impulsado por el alcalde Beto Granados.
Más de 600 ciudadanos aprovecharon apoyos para regularizar adeudos en predial, agua, mercados municipales, panteones y multas de tránsito, en una jornada que convirtió al Centro de Convenciones Mundo Nuevo en un punto de alivio para muchas familias.
El programa del “quinquenio” permitió a contribuyentes pagar solo los últimos cinco años en varios servicios, mientras que otros recibieron descuentos del 50 por ciento y opciones de convenio para ponerse al corriente sin ahorcarse económicamente.
El mensaje es claro: recaudar sí… pero también ayudar.
Porque un gobierno cercano no es el que más cobra, sino el que más soluciones ofrece. Y en Matamoros, la administración municipal entendió que darle oxígeno al ciudadano también fortalece la confianza y la responsabilidad social.
