SIETE ESTRATEGIAS FALLIDAS DE MAKI ORTIZ

Opinión

1.- Ya nos toca.
2.- Abandonar Las alas de Tamaulipas.
3.- Copiar Experiencia y Resultados.
4.- Extensión de marca fallida; el caso de “Volemos más alto”.
5.- Estrategia de Estupidización.
6.- Bailar narco corridos en público mientras su hijo lo canta.
7.- Ofrezco resultados.

Intro.
Definimos estrategia política como la armonización de intereses —hasta contrapuestos— integrados en una serie de acciones orientadas a alcanzar el objetivo propuesto. Un factor esencial en toda estrategia es la narrativa que la expresa y que, de una forma u otra, sintetiza en un mensaje rector sus objetivos, concretándose aún más en los lemas y sound bites de campaña. Si el mensaje no refleja la estrategia, algo está mal; y peor aun cuando ese lema ni siquiera expresa la estrategia planteada.
En este caso asumimos que hay un cerebro que piensa y reflexiona sobre la estrategia a seguir, y que sus mensajes expresan dicha reflexión. Analicemos.
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Primer error estratégico.
Durante la campaña interna de Morena por la candidatura a la gubernatura de Tamaulipas, Maki Ortiz se enfrentó al Dr. Américo Villarreal Anaya y a Rodolfo González Valderrama, entre otros. El lema que sintetizaba su propuesta, muy afín a las cuestiones de género, fue: «Ya nos toca». Sin embargo, ese mensaje no fue analizado a profundidad, ya que, de primera instancia, marcaba una división entre el voto femenino y el masculino. Era un mensaje para mujeres, y el 50% del electorado quedaba indiferente. Además, no hubo un análisis semántico contrastivo, ya que, simbólicamente, se entendía como «Ya me toca», siendo eso una aberración política que coloca al ciudadano ante una obligatoriedad errónea. Es decir, «Ya me toca» equivale a decir: quítate, que voy yo, pase lo que pase. Es una frase de aislamiento.
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Segundo error estratégico.
Previo a esta campaña, mi oficina desarrolló el tema «Reynosa, las alas de Tamaulipas», que prefiguraba una campaña por la gubernatura de Tamaulipas. Aunque es obvio que no se utilizaría tal cual el planteamiento, sí era un punto de partida para levantar una imagen políticamente más fuerte que el «Ya nos toca*. Esa extensión de campaña aún la tengo guardada, pues mis intereses se fueron con otro candidato. No utilizarla fue un error grave y una falta de coherencia política.
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Tercer error estratégico.
Durante la campaña por las candidaturas a senadores por Tamaulipas, Maki Ortiz colocó anuncios espectaculares en la vía pública con el lema «Experiencia y resultados», el cual sonaba muy bien… pero había un pero: ese lema era la expresión verbal y visual de la campaña de Óscar Luebbert por la presidencia de Reynosa, con la que se le ganó al candidato de Francisco García Cabeza de Vaca, Gerardo Peña, y que fue desarrollada por mi oficina. Se le hizo ver la «coincidencia» y cambió de lema de campaña. Solo que en política nada ocurre porque sí, no se puede alegar desconocimiento, y prefiero pensar que simplemente «se le hizo fácil».
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Cuarto error estratégico.
Se denomina extensión de marca cuando un producto de éxito pretende ampliarse a campos diferentes a su planteamiento original. Al concluir la segunda administración de Maki Ortiz, ella pretendió expandir su marca «Las alas de Tamaulipas» a su hijo Carlos Peña. Así nace el lema de la primera administración de éste: «Volemos más alto», sin importar nada más que expandir el ego de madre, negando a Carlos Peña la oportunidad de crear su propia identidad política. La extensión de marca es un error clásico en mercadotecnia y está ampliamente documentado; pero cuando el ego desmedido obnubila el pensamiento, sucede exactamente lo que aquí se comenta.
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Quinto error estratégico.
Cuando un proyecto político va en ascenso, genera casi en automático su propia narrativa, y hay grandes logros que pasan a formar parte de la historia política de una ciudad. Maki Ortiz tuvo varios de ellos. Sin embargo, cuando el proyecto ya está tan desgastado que ninguna promesa o propuesta empalma con la sociedad porque ya no tiene credibilidad, se hace necesario replantear todo.

Ante eso, se prefigura una estrategia que se está exponiendo en las acciones de su recién adquirido Partido Verde en nuestra querida Reynosa.

Se le llama a esa estrategia «la estupidización de la política», y tiene como antecedente más citado al caso de Volodímir Zelenski en Ucrania: de protagonizar una comedia de ocurrencias llamada «Servidor del pueblo” se hizo tan popular por sus payasadas, que terminó ganando la presidencia de ese pobre país.

Ver a Carlos Peña Ortiz —egresado de Harvard— cantar narcocorridos, buscar la polarización contra quienes lo llevaron a la presidencia de Reynosa, hacer de todo un show de mal gusto con tal de arrancar risas, rodearse de deportistas con antecedentes penales, usar la hipérbole sistemática copiada de su madre, traer espectáculos carísimos para que se lo agradezcan… sí, eso es también una estrategia. Solo que hay un problema: hagan lo que hagan, la sociedad se ríe, pero su proyecto le es indiferente. Buscar popularidad a como dé lugar sirve a los aprendices de payaso en el corto plazo, pero no a los estadistas que quieren una mejor ciudad. Y claro que eso es una estrategia racional disfrazada de irracionalidad. El absurdo no es un accidente; es el producto. Pero hay payasos buenos y payasos malos, y éste es de los peores.

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Sexto error estratégico.
Festejar bailando que su hijo Carlos Peña cante narcocorridos que glorifican a delincuentes es buscar normalizar la situación delincuencial que sufre la población. Pena ajena.
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Séptimo error estratégico.
Durante la inauguración de su casa de atención ciudadana —curiosamente donde antes estaba un antro llamado Amnesia—, Maki Ortiz se declaró preparada y con experiencia para buscar la gubernatura de Tamaulipas, afirmando, además, saber dar resultados. Punto.

Analicemos. El soporte real de una ciudad es su infraestructura primaria. Podemos enunciarla así:

1.- Vialidades primarias: son las arterias principales de movilidad urbana en Reynosa. En casi diez años de administraciones de su familia, esta vialidad no ha cambiado; ha envejecido y está cada vez más saturada. El no haber atendido este rubro es una muestra del fracaso de los resultados que dice haber entregado a Reynosa. En una década, ni un solo puente ni desnivel que desfogue el tránsito se ha construido.

2.- En diez años, la capacidad de potabilización de agua no ha cambiado. Es prácticamente la misma, aunque somos tal vez más de 200,000 nuevos reynosenses en la ciudad. El agua es esencial y solo vemos parches por todos lados. Si quiere ofrecer resultados, nos está debiendo mucho.

3.- Lo mismo sucede con la capacidad del sistema de drenaje: en diez años de administración familiar prácticamente no ha cambiado. Es la misma infraestructura, y cada vez más deteriorada.

4.- Reynosa es de las pocas ciudades que no tiene acceso a fondos del Banco de Desarrollo de América del Norte, y la causa es una sola: corrupción. Esto ocurrió durante la administración municipal de Maki Ortiz.

Así que hablar de resultados nos dice muy poco, y lo mejor, más votos le darán los bailecitos de narcocorridos que cualquier propuesta seria.
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Cambiar votos por risas es una estrategia equivocada, y lo sabemos: en toda encuesta de trabajo, el Partido Verde no llega a los ocho puntos de intención de voto. Las estrategias desesperadas pretenden adelantar el tiempo, pero el tiempo político no depende de ellos.

Maki Ortiz, una vez más te estás equivocando. Que Dios te bendiga, y te bendiga parejo.

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