El Poder Legislativo cambió la tribuna por el papel de edecán, paragüero y repartidor de propaganda oficial.
Martín Díaz / Periodismo con Firma
En Tamaulipas hay diputados que cambiaron la tribuna por el papel de edecanes, paragüeros y repartidores de propaganda oficial.
El ejemplo más claro quedó registrado en la propia página del Congreso del Estado mediante el comunicado oficial número 7525, publicado este viernes 22 de mayo.
Con total solemnidad, el Poder Legislativo anunció la participación de los diputados Judith Katalyna Méndez Cepeda y Francisco Hernández Niño en una brigada del DIF en el municipio de Llera. Pero no fueron a sesionar ni a fiscalizar; fueron a hacer pasarela, cargar despensas y quedar bien en la foto oficial.
Lo vergonzoso llega cuando el boletín detalla los “grandes logros” de la comitiva legislativa que viajó desde la capital: presumen haber repartido 400 trípticos, entregado 400 paraguas y recibido apenas 15 solicitudes ciudadanas. ¿Ese es el papel de un Congreso? ¿Servir como un buzón itinerante y repartir sombrillas en eventos que le corresponden por completo al Poder Ejecutivo?
Con lo que cuesta mantener la estructura, los viáticos y los salarios del Poder Legislativo, elevar la entrega de paraguas a noticia principal es una falta de respeto a la inteligencia de los tamaulipecos.
Mientras los diputados se entretienen contando trípticos en Llera, los problemas de fondo siguen saliendo de la tribuna con alarmantes vacíos. Apenas hace unas semanas, esa misma legislatura aprobó la reforma al artículo 50 Bis de la Ley de Educación para obligar a los maestros a actuar como paramédicos improvisados, pero dejaron completamente solos a los docentes si algo sale mal durante una emergencia escolar. Para legislar con seriedad sobre los riesgos del magisterio no hubo profundidad, pero para hacerle de edecanes al DIF sobra la disposición.
Esa misma tibieza legislativa aparece también cuando toca revisar el dinero público. Con la misma facilidad con la que reparten sombrillas, han dejado pasar la revisión de los 17.5 millones de pesos pagados a la empresa privada PYR Surge Systems para un bombardeo de nubes donde el 68 por ciento de los vuelos resultaron un rotundo fracaso operativo.
Tamaulipas no necesita diputados repartiendo paraguas. Urgen representantes que entiendan que su lugar está en la tribuna cuestionando el gasto público, blindando legalmente a los trabajadores de la educación y exigiendo cuentas claras a los funcionarios que tropiezan con sus propias versiones.
Que el DIF entregue los apoyos, que para eso tiene estructura. Porque a los diputados se les paga para legislar, no para andar de edecanes oficiales mientras hacen de la separación de poderes una burla para los tamaulipecos.
