AL VUELO
Por Pegaso
Dado el resultado de hoy en el partido de España contra Portugal, en el que este último queda eliminado, y en la víspera ocurrió lo mismo con México, queda descartada automáticamente la profecía de Los Simpsons.
Como todo mundo lo recordará, porque se hizo ultra mega super viral, en un capítulo de hace más de una década los personajes color popó anticiparon una final entre México y Portugal en el mundial del 2026.
Otro oráculo que también quedó descontinuado es el de la revista inglesa The Economist, en cuya portada para el año 2026 dibujaron a Cristiano Ronaldo chutando al mundo.
Igual suerte han corrido la cabra BBC, la vidente brasileña que dijo que en un partido de su país vendrían extraterrestres a llevarse a Neymar y todos los memes que se hicieron antes y durante la justa deportiva.
Hasta yo me equivoqué al afirmar que lo más probable es que ganaría Portugal, porque así lo querían los hombres del billete.
Uno a uno, los oráculos, augurios, profecías, auspicios, predicciones, pronósticos y vaticinios han ido cayendo y no hay adivino 100% confiable.
Por supuesto, yo no creo en toda esa sarta de estupideces, pero me divierte saber que miles de millones de personas se las tragan e incluso, hay quienes apuestan su patrimonio guiados por ilusiones místicas.
Lo cierto es que este mundial se juega en varios terrenos al mismo tiempo: A nivel de cancha, donde poco a poco han ido cayendo los equipos y solo quedan aquellos que han demostrado una mejor preparación física, técnica y mental.
Porque hay niveles. México estaba destinado a perder frente a Inglaterra. Así lo marcaban los nomios. Los ingleses jugaron con todo en su contra: La altura, el público hostil, más de 30 minutos con un hombre de menos y el hecho de que los mexicanos tenían calidad de locales.
Solo faltó que el equipo visitante hubiera jugado con muletas. Pero aún así, la categoría se impuso.
Hay quienes dicen que el conjunto azteca perdió con honor y que los muchachos merecen un reconocimiento por el enorme esfuerzo realizado.
Sí y no. Sí, porque a final de cuentas llegaron a donde ningún otro seleccionado mexicano habría llegado, y no, porque tuvieron incontables oportunidades de anotar cuando ya tenían contra las cuerdas a los ingleses. En este punto hay que recordar que no gana el que juega mejor, sino el que mete más goles.
El segundo escenario en que se juega este campeonato es en el de los negocios. Las televisoras, repetidoras y plataformas se están llevando toda la pachocha, unos con el cobro de hasta 150 mil pesos por ver un partido en un estadio y otros, por las millonarias cantidades que cobran por concepto de publicidad.
Y el tercer plano, el de lo místico, mágico y sobrenatural, ya lo analizamos al principio de esta columna.
Yo ya no arriesgaré mi reputación con una nueva profecía, porque todos los arúspices, oraculeros, vates, nigromantes y cartomancianos hemos fallado bien gacho.
Pero si alguien me pide que les diga quién es mi favorito, estoy entre España y Noruega, porque son los jóvenes los que vienen empujando fuerte, como Yamine Yamal y Herling Haaland, mientras que los rucailos como Messi, Cristiano Ronaldo Neymar y Luca Modric, todos ellos leyendas del balompié mundial, ya van de salida.
Las leyendas se retiran y quedan las nuevas promesas. Esa es el alma de este deporte.
Concluye mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso, cortesía del “Perro” Bermúdez: “La depositó en tal lugar, donde los arácnidos urden su oviteca”. (La colocó ahí, donde las arañas tejen su nido).
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