¿Y QUIÉN REPRESENTA A LAS FAMILIAS SIN PADRE…?

Opinión

POR LA LIBRE

Por Edelmira Cerecedo García.

En cada proceso electoral resurgen las viejas fórmulas de la política. Una de ellas insiste en que «el hombre de la casa» debe decidir el voto de toda la familia. Es un discurso que pretende reducir la voluntad de mujeres, jóvenes y adultos mayores a una sola voz masculina.
Pero ese argumento se estrella contra la realidad de México.
De acuerdo con datos del INEGI, más del 40 por ciento de los hogares mexicanos no cuentan con una figura paterna. Son familias encabezadas por mujeres, abuelas, madres solteras o personas que, con enorme esfuerzo, sostienen el hogar sin la presencia del padre.
Entonces surge una pregunta inevitable: si no hay un hombre en casa, ¿quién decide el voto de esa familia?
La respuesta es sencilla: cada ciudadano decide por sí mismo.
La democracia mexicana no reconoce jefes de familia con poder sobre la conciencia de los demás. El voto es universal, libre, secreto y personal. No pertenece al esposo, al padre, al hijo mayor ni al líder de la colonia. Pertenece a cada persona inscrita en la lista nominal.
Pensar que un solo integrante debe orientar políticamente a todos los demás refleja una visión anclada en el pasado. Hoy las mujeres participan activamente en la vida pública, administran hogares, dirigen empresas, gobiernan municipios, ocupan gubernaturas y, por supuesto, toman decisiones electorales con plena autonomía.
La transformación social también llegó a las urnas. Las campañas que apuestan por convencer únicamente al «jefe de familia» olvidan que la realidad mexicana cambió hace décadas.
Las familias son diversas. Existen hogares monoparentales, parejas jóvenes sin hijos, adultos mayores que viven solos y miles de mujeres que han sacado adelante a sus hijos sin esperar que alguien más decida por ellas.
Quien aspire a gobernar debe entender esa nueva realidad. Porque ya no basta con convencer a un solo miembro de la casa. Hoy cada voto tiene dueño, tiene conciencia y tiene libertad.
Y esa, quizá, es la mayor fortaleza de la democracia mexicana.

¿Cuatro años son suficientes… o demasiado?.

La propuesta impulsada desde Morena para ampliar de tres a cuatro años el periodo de los ayuntamientos ha abierto un debate que merece analizarse sin pasiones partidistas.
A simple vista, un año adicional parece una buena idea. Tres años suelen ser insuficientes para planear, gestionar recursos, ejecutar obras y entregar resultados. Cuando una administración apenas comienza a conocer el funcionamiento del gobierno, ya está pensando en el cierre y en el siguiente proceso electoral.
Un periodo de cuatro años podría dar mayor continuidad a proyectos de infraestructura, seguridad, agua potable, desarrollo urbano y programas sociales. También permitiría evaluar con mayor justicia el desempeño de un gobierno municipal.
Sin embargo, también existe la otra cara de la moneda.
En municipios donde las administraciones han sido eficientes, transparentes y cercanas a la ciudadanía, un cuarto año podría traducirse en más resultados. Pero en aquellos donde predominan la improvisación, la opacidad o la falta de capacidad, significaría prolongar por doce meses más los problemas de la población.
Por eso, el debate no debe centrarse únicamente en la duración del cargo, sino en los mecanismos de rendición de cuentas. Dar más tiempo sin fortalecer la fiscalización, la transparencia y la participación ciudadana puede convertirse en un arma de doble filo.
La pregunta no es si cuatro años son mejores que tres. La verdadera pregunta es: ¿qué garantías tendrán los ciudadanos para exigir resultados durante ese tiempo?
Cambiar el calendario no transforma por sí solo la calidad de un gobierno. Lo hacen la honestidad, la capacidad, la planeación y el compromiso con la gente.
Porque al final, no importa cuánto dure un mandato. Lo que realmente cuenta es que cada día de ese periodo se traduzca en mejores servicios, más oportunidades y una mejor calidad de vida para los ciudadanos….Se lo dejo de tarea.

El Rumor casi hecho

Y si sí, así cómo lo oye Dionisio el flamante Director del Tecnologíco de Madero y su esposa Ursula Patricia no llenaron y ahora Dionisio va por el 6 Distrito, ya hizo su grupo de WhatsApp de los elementos de cada municipio que comprenden este territorial…..así que aún no llenan.

La UAT pone a Tamaulipas en el mapa de la ciencia
Mientras muchos voltean a ver solo la política, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) sigue abriendo camino en el ámbito internacional. Su incorporación a la Red Iberoamericana RIDIECOT representa mucho más que un reconocimiento académico: coloca a la universidad en un espacio donde se generan proyectos de investigación con impacto social y económico.
Bajo el impulso del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT fortalece la investigación, la innovación y la colaboración con universidades de distintos países, demostrando que el conocimiento también es una herramienta para transformar a Tamaulipas.

Las grandes universidades no solo forman profesionistas; generan soluciones, impulsan el desarrollo y llevan el nombre de su estado más allá de las fronteras. En ese camino, la UAT está demostrando que la ciencia también puede ser motivo de orgullo para los tamaulipecos.

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