MAKI SE PROYECTA CON RECURSOS DE LOS REYNOSENSES

Opinión

La senadora aparece de manera constante como protagonista en los programas y actos oficiales del Ayuntamiento. Carlos Peña Ortiz administra el municipio; su madre capitaliza esos escenarios en su intención de ser gobernadora del estado.

Martín Díaz / Periodismo con Firma
Legalmente, Maki Ortiz no gobierna Reynosa ni forma parte del Ayuntamiento. Es senadora de la República y sus responsabilidades se encuentran en el Congreso de la Unión. Sin embargo, su presencia constante en los eventos municipales hace suponer que nunca se ha alejado realmente del poder que construyó durante sus años como alcaldesa.

No se trata de una aparición aislada. Por mencionar algunos casos, el 8 de junio figuró en la entrega de tarjetas de las Becas Municipales “Contamos Contigo 2026”; exactamente un mes después volvió a ocupar un lugar protagónico durante la entrega de becas de Titulación y Posgrado, y nueve días más tarde apareció nuevamente en el reparto de apoyos para familias de personas desaparecidas. Son apenas tres ejemplos, entre varios ocurridos en poco más de un mes, de la presencia constante de Maki Ortiz en los actos del Gobierno de Reynosa.

La disputa por la fotografía
Incluso en las fotografías oficiales no aparece como una invitada más. Ocupa la primera fila, sube al presídium, entrega apoyos, toma la palabra para dirigir mensajes y posa junto a los beneficiarios. El Ayuntamiento organiza, paga y difunde los eventos; la senadora capitaliza políticamente esa exposición para alimentar sus aspiraciones.

El caso de las familias de personas desaparecidas resulta especialmente delicado. Maki aprovechó el escenario municipal para hablar de sus propuestas legislativas y posteriormente difundió su participación como parte de su trabajo político. El dolor de las víctimas exige acompañamiento institucional, sensibilidad y resultados, no una competencia para ver quién consigue la mejor fotografía.

Nadie cuestiona el derecho de una senadora a asistir a un acto público. Lo que debe explicarse es por qué una funcionaria ajena al Ayuntamiento aparece reiteradamente como protagonista de programas financiados con dinero municipal.

Del escaparate a la rendición de cuentas
Maki Ortiz gobernó Reynosa durante cinco años. Después llegó a la presidencia municipal su hijo, Carlos Peña Ortiz. Desde entonces, los actos del Ayuntamiento también han funcionado como escaparate para mantener vigente la imagen de quien abiertamente ha buscado convertirse en gobernadora de Tamaulipas.

Que un hijo impulse las aspiraciones de su madre es comprensible. Pero cuando ese respaldo se realiza desde la estructura municipal, utilizando logotipos, personal, logística y recursos pagados por los contribuyentes, deja de ser un asunto familiar y abre la sospecha de que los fines públicos están siendo utilizados para favorecer un proyecto político.

El Ayuntamiento está obligado a responder: ¿bajo qué carácter participa la senadora en los eventos municipales?, ¿quién decide colocarla bajo los reflectores? y, sobre todo, ¿cuánto cuesta a los reynosenses la promoción institucional que termina favoreciendo la imagen política de Maki Ortiz?

Carlos Peña Ortiz ocupa la presidencia municipal, pero la exposición sistemática de su madre revela que ella sigue siendo la estrella del Ayuntamiento.

El hijo administra el municipio; la madre se proyecta con recursos de los reynosenses.

Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.

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