Maki Ortiz perdió la elección en Tamaulipas, pero llegó al Senado por una ruta que pasó por San Luis Potosí: fue colocada como suplente de Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo “el Pollo” Gallardo.
Martín Díaz / Periodismo con Firma
Maki Ortiz perdió la elección al Senado en Tamaulipas, pero terminó ocupando una curul.
No fue magia. Fue el Partido Verde.
En 2024, la exalcaldesa de Reynosa apareció por partida doble: como integrante de la fórmula del PVEM que buscó el voto de los tamaulipecos y, al mismo tiempo, dentro de la lista nacional de representación proporcional del partido.
En el segundo lugar de esa lista fue registrada como titular Ruth González Silva, esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo “el Pollo” Gallardo. Maki quedó como su suplente.
La llegada de Maki al Senado quedó vinculada directamente con la esposa del gobernador potosino y con uno de los grupos de mayor poder dentro del Verde.
Ruth González compitió también por la vía de mayoría en San Luis Potosí y ganó la elección. Al ocupar el escaño obtenido en las urnas, la posición plurinominal quedó en manos de su suplente.
En Tamaulipas, Maki obtuvo 99 mil 336 votos, apenas el 5.58 por ciento de la votación. No le alcanzaron para ganar la senaduría por mayoría ni para colocarse como primera minoría.
Los votos obtenidos en Tamaulipas no la llevaron al Senado.
La fórmula construida desde San Luis Potosí sí.
Mientras recorría el estado para pedir el respaldo de los tamaulipecos, Maki ya llevaba puesto el paracaídas de la representación proporcional. Si perdía en las urnas, todavía tenía abierta la puerta que le ofrecía aparecer como suplente de Ruth González.
Ruth ganó por mayoría en San Luis Potosí y Maki, derrotada electoralmente en Tamaulipas, llegó al Senado por la lista nacional.
Perdió en su estado, pero encontró refugio político en tierras potosinas.
Ahora que el Partido Verde comienza a promoverla como posible candidata a la gubernatura, resulta necesario preguntar cuánto costó aquella senaduría.
¿Fue producto solamente de un acuerdo político? ¿Qué compromisos adquirió Maki y qué recibió el grupo de San Luis Potosí a cambio de colocarla en una posición privilegiada?
Las suplencias en los primeros lugares de una lista nacional no se entregan por simpatía ni se rifan entre la militancia. Forman parte de acuerdos construidos por las dirigencias y los grupos que concentran el poder dentro de los partidos.
Maki Ortiz había abandonado el PAN para buscar posteriormente la candidatura de Morena al Gobierno de Tamaulipas. Al no resultar favorecida, impugnó la designación de Américo Villarreal y llevó su inconformidad ante los tribunales electorales.
Tiempo después apareció arropada por el grupo político de San Luis Potosí.
La colocaron como suplente de la esposa del gobernador en uno de los lugares más privilegiados de la lista nacional del Verde, desde donde podía llegar al Senado si Ruth González ganaba la elección territorial.
Ruth ganó y Maki ocupó el escaño plurinominal.
La relación entre Maki y Gallardo no puede reducirse a una simple coincidencia partidista. La ruta que llevó a la tamaulipeca al Senado pasó directamente por la candidatura de la esposa del gobernador y por una decisión tomada dentro del PVEM.
Los antecedentes de Gallardo vuelven todavía más necesario conocer el origen y las condiciones de aquella operación política.
En enero de 2015, cuando era alcalde con licencia de Soledad de Graciano Sánchez, Ricardo Gallardo fue detenido por la entonces Procuraduría General de la República. Un juez federal le dictó formal prisión por delincuencia organizada relacionada con operaciones con recursos de procedencia ilícita, derivadas de un presunto desvío superior a 200 millones de pesos.
Permaneció alrededor de once meses encarcelado y obtuvo su libertad mediante un amparo. No fue condenado y ha sostenido que las acusaciones fueron fabricadas.
En 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera presentó otra denuncia ante la Fiscalía General de la República por una presunta triangulación de 724.6 millones de pesos. Hasta ahora no se conoce públicamente una sentencia condenatoria derivada de ese expediente ni una explicación concluyente sobre su situación jurídica.
Esos señalamientos corresponden a Gallardo y no convierten a Maki en responsable de ellos.
Pero fue dentro de la estructura política potosina donde encontró la ruta para llegar al Senado.
La pregunta no es si Maki debe responder por las acusaciones contra el gobernador, sino qué relación política construyó con su grupo y cuánto pesó para que fuera colocada como suplente de Ruth González.
Maki tampoco llegó con las manos vacías.
Aporta una estructura familiar que ha gobernado Reynosa durante casi once años: primero ella como alcaldesa, después su hijo Carlos Peña Ortiz en el relevo municipal y su esposo Carlos Peña Garza al frente del DIF.
El grupo potosino le abrió la puerta del Senado. Maki puede ofrecerle al Verde una estructura territorial con operadores y presencia política en la ciudad más poblada de Tamaulipas.
El arreglo resulta conveniente para ambos.
Maki recibió una plataforma nacional y una nueva ruta hacia la gubernatura. El PVEM ganó una estructura electoral en Tamaulipas y una posible candidata para disputarle el estado a Morena.
El beneficio está a la vista. El costo continúa sin conocerse.
¿Quién acercó a Maki con el grupo de Gallardo? ¿Quién decidió convertirla en suplente de Ruth González? ¿Qué acuerdos acompañaron esa posición? ¿Su proyecto para gobernar Tamaulipas responde solamente a los intereses de su familia o también a quienes desde San Luis Potosí le abrieron la puerta del Senado?
Su curul no nació de una victoria electoral en Tamaulipas.
Nació de una decisión cupular que pasó por la familia del gobernador potosino.
Maki podrá decir que llegó legítimamente mediante las reglas de la representación proporcional, y tendrá razón: su senaduría es legal.
Pero legalidad y transparencia no significan lo mismo.
Puede estar acreditado cómo llegó al cargo y seguir sin conocerse quién negoció el boleto ni cuáles fueron las condiciones del viaje.
Porque en política los favores importantes rara vez son gratuitos.
Y una senaduría menos.
Ahí están los hechos, que cada quién saque sus conclusiones.
