PAZ, LA COMEDIA POLÍTICA QUE VIENE PARA MATAMOROS

Opinión

Qué hermosa es la patria cuando nos une el tequila, el grito y la amnesia colectiva. Entre mexicanos de cepa y aquellos con doble nacionalidad —que ya no podrán competir por cargos de elección popular porque andan ocupados esquivando a la justicia de ambos lados de la frontera— libamos en completa hermandad. Al fin y al cabo, para tapar los pendientes legales, nada como el fervor patrio.

Mientras unos huyen, otros calientan motores. Nos enteramos de que el partido PAZ (Construyendo Sociedades de Paz) anda amarrando su estructura local. En breve, Rigoberto Izaguirre asumirá la coordinación en Matamoros. Ya casi tienen amarrado al candidato a la alcaldía, un prospecto que lleva un año entero entregado a la noble labor de «darse a conocer». Empezó suspirando por la vía independiente, pero descubrió que el abrigo de un partido nuevo calienta más. ¿Su narrativa? Aprovechar el descontento contra Morena, donde un sector de la ciudadanía jura y perjura que no volverá a votar por «el partido de la mentira» al no ver las reconstrucciones prometidas.

Ahí asoma también Ulises García: gente del pueblo, comunicador de profesión y funcionario de ocasión. Dice traer el gusanito de cambiar la ciudad y sus formas. La pregunta obligada es si tal hazaña es posible cuando hemos permitido que la contaminación política y urbana llegue a niveles insostenibles. ¿Nos toca seguir soñando o aferrarnos a la fe de que algún milagro vendrá a salvarnos?

El reto de PAZ no es menor: en 2027 tendrán que ir solos en las urnas por ser su debut. Muchos se están sumando, unos a la vista de todos y otros escondidos tras la cobardía del temor a las represalias. Pero la regla es clara: cuando el pueblo quiere, manda; cuando se apática, gana el que el pueblo no quiere. Así de fácil.

Aunque prometen respetar la paridad de género, la planilla la encabezará un hombre para la alcaldía y otro para el Distrito 10, dejando el resto para las mujeres. Entre las caras que buscan trinchera destaca Esteban Martínez, comunicador e influencer que decidió brincar al ruedo. Habrá que ver si su enjundia le alcanza para penetrar en un escenario dominado por los «innombrables» que han tomado el control político en buena parte de la geografía mexicana.

Resta ver a quién le arrebatará votos esta nueva sigla que encabeza a nivel estatal Raúl Quintanilla, quien hoy anda muy «en son de paz» sumando voluntades. Vale recordar que la franquicia nacional de PAZ remite a Hugo Éric Flores Cervantes —antiguo fundador del PES—, quien dice marcar distancia con Morena, aunque en la política mexicana las distancias suelen ser tan cortas como la memoria del electorado.

En esta  columna, la frase «libamos en completa hermandad» equivale a «bebemos brindamos juntos».

En el contexto de la crónica y la opinión política, libar se utiliza como un recurso estilístico elegante e irónico para referirse a la fiesta, el brindis y la convivencia.

Sugerencias y comentarios arabelagarcia01@hotmail.com

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