Cd. Victoria, Tamaulipas.- Como en cada elección, la “pepena” de
cascaje ha comenzado entre los partidos políticos.
Son aquellos cascarones que desechan ciertos partidos porque no les
sirven, que se arrimaron solos o que persiguen vulgares e insanas
ambiciones personales. También se les llaman chapulines por brincotear
entre colores, cambiar de camiseta de la noche a la mañana.
Ahora mismo se habla que el edil de Llera, Moisés Borjón Olvera,
decidió abandonar a su líder y guía César Verástegui, para cobijarse entre
los guindos. Hay borlote en el ejido, como dicen, tanto que el cacique
cañero no asistió a los eventos del informe del doctorcito.
Borjón viene siendo hijo putativo de Verástegui. Lo agarró desde sus
pininos en la política, cuando era precandidato a presidente por vía
independiente; lo hizo alcalde y le dio la reelección en 2024.
¿Qué pasó? la gente de allá sospecha de un mal reparto, algún billete
que los caciques le exigieron de más. Y lo entienden porque, si trae una
larga cola en el manejo financiero del municipio, El Truko no lo va a sacar
de broncas con Auditoría Superior.
Moisés armó escándalo nacional cuando, en el Día del Padre, presentó
en la plaza principal -también en función de lucha libre- a la bailarina sexi
“La Diabla”.
No sería el primer edil en funciones que le da la espalda al celeste por
ambiciones políticas, ni será el o la última ¿quién sigue?.
Uno de los más fuertes golpes de deserción en Acción Nacional se dio
en marzo de 2022 cuando cinco alcaldes pertenecientes a la Brigada Cívica
Pedro J. Méndez, renunciaron y se dieron de alta en Morena. Desertaron los
ayuntamientos de Mainero, Villagrán, Hidalgo, San Nicolás y San Carlos.
Con ello, el PAN quedaba virtualmente sin la mayoría suficiente para
aprobar o negar reformas a la Carta Estatal.
A lo que se ve, había hartazgo, una inconformidad reprimida por varios
años que por fin estalló: Quemaron en evento público sus gorras,
camisetas, cachuchas, credenciales y propaganda del PAN. Se dieron de
alta en la 4T, donde siguen.
Hoy el más urgido de “chapulines” es el PAN, que ya recibió a los
primeros dos, “Tico” García y Juan José Salazar, en Victoria, que se
entregaron a los brazos de Verástegui.
Don Tico se decía moreno pero nunca fue militante ni le reconocieron
alguna actividad. No se fue porque nunca estuvo. En cambio Juanjo (mejor
conocido como Guango) sí participó en la estructura de Movimiento
Ciudadano, a donde renunció.
En 2023 cerca de dos mil militantes azules renunciaron, o fueron
expulsados por apoyar a candidatos de oposición en la elección
extraordinaria por el Senado.
En 2022 alrededor de 80 activos de Morena en Matamoros, liderados por
la conocida activista Rosy Pérez y Carlos Eliud Pérez, entonces regidores,
se sumaron al proyecto de César Verástegui por la gubernatura.
Chapulineo siempre ha existido. El partido más beneficiado es el que
ocupa mayores espacios, diputaciones, alcaldías y la gubernatura. Esta vez
no será la excepción ¿cuál es la forma de evitarlo?.
En 2024 Morena registró a sus candidatos hasta el último momento del
plazo permitido, inclusive a media noche, cuando las oposiciones habían
cerrado registros. Esto evitó escurrimientos. Con seguridad lo harán en
2027.
Aparte, mire que el paisano mantense, José Narro Céspedes, ahora
senador, estuvo empeñado en ser el coordinador (casi candidato a
Gobernador) de los comités de la 4T en Zacatecas. La peleó duro, se
inconformó, gritó y por fin después de varias horas aceptó volver al redil.
Nació el 17 de enero de 1959 en la cañera. Es médico cirujano por la
Universidad Metropolitana, unidad Xochimilco. Por aquella entidad ha sido
diputado local, federal y senador.
Después de mediodía de este 16 de septiembre publicó por fin: “Mi
compromiso con Morena, con la transformación y con Zacatecas, no
depende de ninguna posición. Mis convicciones siguen firmes”.
Fumó la pipa de la paz. Con que no salga ahora que quiere ser
Gobernador de Tamaulipas, como se le ocurrió a Rodolfo González
Valderrama, nacido en Tampico pero chilango de corazón.
Otro que hace historia fuera de territorio es Andrés Mijes Llovera, nacido
en Tampico el 8 diciembre de 1969, terco en ser candidato en Nuevo León.
Estudió ciencia política en la UANL.
Ahora mismo es alcalde de Escobedo (dos periodos), municipio desde
donde manda el cacique político Abel Guerra, también originario de territorio
tamaulipeco.
No sería el primer paisano que dirige los destinos de los neoleoneses.
En los setentas lo fue Pedro Zorrilla Martínez, originario de ciudad Victoria,
perteneciente a las familias que en 1,900 trajeron el henequén a la región.
Por cierto, si le echamos números, por lo menos en los últimos 120 años
Tamaulipas no ha tenido gobernadores que hayan dejado su ombligo en
otra parte, aunque no han faltado aspirantes. Como dicen, somos muy
regionalistas.
La cuasi excepción es Francisco Javier García, con doble nacionalidad,
registrado en Tamaulipas y en Mc Allen Texas.
Pues sí, Eliseo Castillo se quedó como Delegado de Gobernación para
asuntos de Juegos y Sorteos. Originario de Aguascalientes, estudió ciencia
política en la UANL. Fue uno de los dedos chiquitos del sombrerudo Manuel
Cavazos Lerma. Siempre fue militante tricolor. Ya había sido delegado.
