EL AGUA, LA CORTE Y EL EXPEDIENTE

Opinión

POR LA LIBRE

Por Edelmira Cerecedo García

Miguel Ángel Almaraz Maldonado ya decidió llevar la batalla por la COMAPA de Río Bravo hasta la Suprema Corte. El alcalde panista acusa al Congreso de cometer un abuso contra los riobravenses y, en su video, lanza cuestionamientos directos contra el diputado Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas.

Pues bien: si el alcalde decidió poner la discusión en la cancha política, también tendrá que aceptar que ahí se juega con argumentos, documentos y responsabilidades públicas.

Porque Humberto Prieto no está decidiendo desde una oficina personal quién se queda con una COMAPA. Está encabezando la posición del Congreso frente a una solicitud para modificar la operación de un organismo estratégico para miles de usuarios.

Y el Congreso ya tomó una determinación: la COMAPA de Río Bravo continuará bajo operación estatal. La Permanente aprobó el dictamen con cuatro votos a favor, uno en contra y una abstención.

Almaraz dice: *“es un abuso”.*Prieto responde, en esencia: primero hay que acreditar capacidad operativa, administrativa y humana antes de poner en riesgo un servicio tan delicado como el agua.

Y aquí es donde la discusión deja de ser de micrófonos y empieza la de los expedientes.

Porque administrar agua potable y alcantarillado no es solamente tener la facultad jurídica de reclamar el servicio. Es tener personal, estructura, recursos, mantenimiento, capacidad técnica y una operación que no se puede detener ni improvisar.

Prieto ha sostenido que la COMAPA mantiene una operación que, desde la perspectiva del Congreso, no debe alterarse mientras el Ayuntamiento no acredite las condiciones necesarias para hacerse cargo. También ha señalado que la transferencia está sujeta a un procedimiento legal y a la entrega de documentación requerida.

Entonces, con todo respeto al alcalde:

si va a llevar el expediente a la Corte, que lleve también el expediente completo.

Que ahí estén los números.

Que estén los recursos.

Que esté la estructura administrativa.

Que esté el personal.

Que estén los estudios técnicos.

Que estén los documentos que acrediten la viabilidad de la transferencia.

Y que estén también los análisis de laboratorio que respalden sus afirmaciones sobre la calidad del agua.

Porque decir que el agua sale amarilla, con olor a pescado o que contiene partículas cancerígenas es una acusación demasiado seria como para quedarse en el terreno del video y la declaración política.

Eso requiere pruebas técnicas.

Y si existen, que se presenten.

La salud de los riobravenses merece eso: menos adjetivos y más resultados de laboratorio.

Humberto Prieto, en el centro del debate.

También habría que recordar algo que a veces se pierde entre el ruido político.

Humberto Prieto no está actuando solamente como diputado de Morena.

Es el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas.

Su responsabilidad política, en este asunto, es defender la determinación institucional del Poder Legislativo y explicar por qué considera que el cambio de operación no debe realizarse en las condiciones actuales.

Y lo ha dicho claramente: el Congreso considera que no debe alterarse una operación que, según su posición, está dando resultados y que el municipio todavía no acredita contar con los recursos humanos y administrativos suficientes para asumirla.

Almaraz puede estar en desacuerdo.

Puede recurrir a las instancias legales.

Puede defender su interpretación de la autonomía municipal.

Pero una cosa es defender una atribución constitucional y otra demostrar que se tienen las condiciones para ejercerla.

Ahí está el verdadero debate.

Y, políticamente, Prieto tiene una carta que no es menor: no está planteando cerrar para siempre la puerta al municipio; está cuestionando que la transferencia se haga sin acreditar las condiciones necesarias para garantizar el servicio.

Eso cambia la conversación.

Porque nadie quiere que la lucha política termine pagando la factura el usuario que abre la llave y espera que salga agua.

Y mientras unos pelean por el control del agua…

La Universidad Autónoma de Tamaulipas anda en otra frecuencia.

Mientras en la arena política se discute quién administra, en la UAT ya están pensando cómo innovar para atender mejor.

La máxima casa de estudios presentó ante la Secretaría de Salud estatal los Gabinetes Médicos Inteligentes, desarrollados por el Instituto de Inteligencia Artificial y la Facultad de Ingeniería Tampico.

¿El objetivo?

Prevención, detección temprana y atención más rápida.

La tecnología integra sensores biométricos para obtener signos vitales en tiempo real y herramientas de inteligencia artificial para apoyar el triaje, monitoreo y detección temprana de posibles padecimientos.

Aquí sí hay una palabra que vale oro: transferencia de conocimiento.

La investigación universitaria saliendo del laboratorio para buscar una aplicación directa en los servicios públicos.

El rector Dámaso Anaya Alvarado está empujando una UAT que no solamente forma profesionistas, sino que busca convertir conocimiento en soluciones.

Y eso, francamente, es lo que debería ocupar más titulares: universidad, ciencia, tecnología y salud trabajando juntas para resolver problemas reales.

Y el Corre también tendrá memoria

Y como en Tamaulipas también hay historias que no deben olvidarse, Correcaminos cerrará los festejos de su 46 aniversario mirando hacia quienes construyeron su identidad.

Antes del Clásico Tamaulipeco se develará un mural con las figuras consideradas leyendas del club y se impondrá el nombre de Carlos Adrián Avilés Bortolussi a la Sala de Prensa del Estadio Marte R. Gómez, como reconocimiento a su trayectoria periodística y a la aportación de los medios a la historia del equipo.

El homenaje tiene algo más profundo que una placa.

Porque un club no solamente se construye con goles.

También con quienes narraron los goles, los criticaron, los defendieron y acompañaron al equipo durante décadas.

El mural reconocerá a quienes dejaron huella dentro de la cancha, desde el banquillo y en la estructura directiva; la Sala de Prensa llevará ahora el nombre de un comunicador que fue parte de esa historia desde los micrófonos.

Y ahí aparece otra coincidencia interesante:

la política discute el presente, la universidad construye el futuro y el deporte honra la memoria.

Y así Tamaulipas sigue dando material.

Tres escenarios completamente distintos.

Pero todos tienen algo en común: las instituciones se sostienen cuando hay responsabilidad, resultados y memoria.

Por eso, si Almaraz quiere llegar hasta la Corte, que llegue.

Que presente sus argumentos.

Que defienda su posición.

Y que Humberto Prieto, como presidente del Congreso, haga lo propio: defender el dictamen, explicar las razones y sostener la responsabilidad institucional que le corresponde.

Al final, la discusión no debería ser quién grita más fuerte.

Debería ser quién puede demostrar con documentos que tiene la razón.

Y mientras tanto, entre agua, inteligencia artificial y futbol,

Se los dejo de tarea.

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