OPOSICIÓN

Opinión

Por Oscar Díaz Salazar

Del grupo de amigos con los que hace algunos años participé en campañas y proyectos políticos, había un par de regidores del Ayuntamiento de Reynosa. A esos ediles que llegaron al gobierno por la vía plurinominal, le reclamaba con frecuencia y con mucha energía, otro integrante de ese equipo político, por no denunciar los abusos e ilegalidades que proponía la mayoría y avalaba la minoría.

Subidos de tono y aderezados con burlas eran los reclamos por no votar en contra, por no argumentar, por no alzar la voz y fijar el posicionamiento y por votar con la mayoría.

Tres años después, el amigo que encabezaba los reclamos, tuvo la oportunidad de ser regidor, también de representación proporcional, y su desempeño y actuación fue bastante cordial con las mayorías. Cuando le llegaban a reclamar por ser tan complaciente con el presidente municipal y con el grupo mayoritario, respondía, sin mostrar el menor remordimiento: “la gente esta cansada y no quiere conflictos”.

Mas recientemente tuve la oportunidad de dialogar con una dama interesada en participar en la búsqueda de un cargo de eleccion popular. Me pareció una propuesta política interesante, fresca y muy enterada, que estaba logrando notoriedad al exhibir a un equipo político que ha gobernado mi pueblo por mas de una década.

Al escucharla, me dejaba la impresión de que se había involucrado tanto en la política, que asumía como agravio personal los hechos, los dichos, las acciones y las omisiones del presidente municipal, de su familia y de sus colaboradores.

La persona de quien les hablo, de la que solo les diré que sus iniciales son Doris Cantú Robles, fue llamada a integrarse al cabildo de Reynosa, tras la licencia al cargo de la señorita Sofia García Gómez, de quien era suplente en la primer regiduría que postuló el PAN.

Aunque me responsabilizo de mis comentarios, vale la pena referirles que no soy el único que notó la cordialidad en las relaciones de la regidora Doris Cantú y el presidente municipal, sus colaboradores y su familia.

A menos que se hubiera presentado un quiebre, un parteaguas, un hecho extraordinario, en el gobierno que preside Carlos Peña Ortiz, -que yo no percibo-, creo que la diferencia está en la actitud colaborativa de la regidora panista, muy contrastante de lo que pensaba y decía antes de entrar al gobierno.

Espero tener muy pronto la ocasión de escuchar las razones de la regidora, que por el momento parecen ser las de mi otro amigo, el que con la perspectiva nominal comprendió que la gente ya no quería conflictos.

Termino diciendo que esos amigos no me fallaron a mí, tal vez a sus representados y seguramente a si mismos. Agrego que hoy como siempre es necesaria la oposición, que se oponga en principio, y que proponga.

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