CANÍBALES

Opinión
AL VUELO
Por Pegaso
Se puso tan feo en Haití, que ya hasta parece Reynosa.
Sí. Luego de la desaparición de cuatro soldados salvadoreños que andaban en una misión en el país caribeño, el presidente Nayib Bukele envió parte de sus fuerzas de élite al rescate.
Los lideres de las pandillas, entre los que se encuentran un tal “Bebeque”, “Vitelhomme” y “Lanmó san Jour”, dijeron que ahí los esperaban, listos para comérselos en chilpachole.
Algunas fuentes aseguran que en Haití, debido a la escasez de carne de animales, se comen entre ellos mismos.
No existe material que documente esa afirmación, pero por ahí salió un video donde un pelao está degustando un opíparo trozo de chuletón supuestamente de una de sus víctimas.
Un brujo vudú advertía a Bukele que en Haití se encontraría una situación completamente diferente a la que presentan las pandillas salvadoreñas. Allá se comen a la gente. Son caníbales y lo hacen no solo para saciar el hambre, sino para matar el alma de sus enemigos.
Recuerdo que una vez dijo Bukele que si los mexicanos queríamos deshacernos de nuestras pandillas, que aquí se les conoce como cárteles, nomás le digamos a él y viene a liberarnos, como un moderno Simón Bolívar.
Pero México no es como El Salvador, ni como Haití, que son países pequeñitos.
Siendo el Ejército Mexicano mucho más grande y preparado que el salvadoreño, con grupos de élite como “Los Murciégalos”, no han podido hacerles ni cosquillas a los malos, ¿ustedes creen que Bukele podría venir a combatirlos?
¡Ni maiz, paloma!
El problema de México es que todo está infiltrado, incluyendo al Pueblo Bueno y Sabio. Y si el Pueblo Bueno y Sabio quiere seguir así, pues qué se le va a hacer.
Pero volviendo al tema de Haití, los soldados salvadoreños, apoyados por algunos chiriwillos de Guatemala y material de guerra gringo pretenden entrar a balazo limpio y llevarse a los líderes de las pandillas hasta la carcelota repleta ya de pandilleros locales.
Pero antes de eso tienen que agarrarlos. Hay videos donde se observan comunidades enteras totalmente calcinadas. Sin un gobierno formal, el país caribeño se debate entre la anarquía, la violencia y la barbarie.
Y aquí es necesaria la intervención de las Fuerzas de Paz de la ONU, no solo un grupito de soldados en misión de rescate enviados por el gobernante de un país bananero.
Hoy por hoy, Haití es el peor lugar para vivir en el mundo. Dicen que al perro más flaco se le van todas las pulgas y parece que es cierto. Haití no es castigado solo por las violentas pandillas, sino que es paso obligado de huracanes y escenario de catastróficos temblores.
Su vecino, la República Dominicana, con quien comparte la isla, es mucho más próspero y las diferencias se ven cuando comparamos incluso sus líneas fronterizas.
Hay quienes aseguran que la práctica del vudú constituye algo así como una maldición que no les permite salir de la absoluta jodencia.
Pero para mí que son los malos gobiernos y la ignorancia lo que los mantiene entre los países más atrasados del mundo. Es opinión personal.
Viene el refrán estilo Pegaso: “A enormes calamidades, enormes soluciones”. (A grandes males, grandes remedios).
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