A MI MANERA
Por Tello Montes
Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del Instituto Nacional Electoral por sorteo y terminó saliendo bajo una tormenta de señalamientos. La mujer que debía conducir al árbitro electoral hasta 2032 entregó anticipadamente el silbato, dejó la silla vacía y colocó al INE frente a una de sus pruebas más complicadas.
La carta de renuncia llegó a la Cámara de Diputados en manos de un mensajero en motocicleta. El documento era breve, pero el escándalo que lo acompañaba venía en tráiler.
Taddei aseguró retirarse con serenidad, principios y satisfacción por el deber cumplido. Palabras respetables, desde luego. Pero en política no basta con declarar tranquilidad cuando alrededor de la oficina ya suenan las alarmas, circulan nombres de contratistas y aparecen posibles vínculos entre proveedores, colaboradores y personas cercanas.
La renuncia puede separarla del cargo, pero no la aparta de las investigaciones.
Ese es el punto central: irse del INE no significa que el asunto esté resuelto. Una renuncia no es una sentencia de culpabilidad, pero tampoco funciona como borrador mágico. No desaparece contratos, expedientes, transferencias ni relaciones comerciales. Si todo se hizo correctamente, las investigaciones deberán demostrarlo; si hubo irregularidades, tendrán que establecer responsabilidades.
Porque aquí no se trata de condenar por adelantado ni de construir culpables desde una tribuna política. Se trata de algo más serio: conocer cómo se utilizó el dinero público dentro de la institución encargada de cuidar la legalidad de las elecciones.
¡Y vaya ironía! El organismo que exige transparencia a partidos y candidatos ahora necesita aplicarse una buena dosis de su propia medicina.
Los señalamientos periodísticos colocaron bajo la lupa a empresas proveedoras de materiales electorales y a personas presuntamente cercanas a Taddei. Ella respondió que no existían compañías favoritas y pidió que los hechos fueran revisados institucionalmente. Está bien. Que se revise todo, contrato por contrato, factura por factura y peso por peso.
Ahora la ASF, el Órgano Interno de Control y, en su caso, la FGR tendrán la responsabilidad de separar los hechos de la grilla. Las autoridades deberán investigar sin filias, sin fobias y sin convertir el expediente en instrumento de venganza política.
Mientras tanto, Blanca Cruz García asume provisionalmente una presidencia que no recibe precisamente entre aplausos. Le toca conducir un INE sacudido internamente y con el proceso electoral de 2027 en marcha. No es momento para improvisaciones, cuotas partidistas ni amistades recomendadas desde los pasillos del poder.
La Cámara de Diputados deberá elegir a la nueva presidencia definitiva. Y aquí aparece otro riesgo: que los partidos aprovechen la crisis para repartirse el árbitro como si fuera una posición más del presupuesto.
El INE no necesita una presidencia obediente. Necesita una figura con experiencia, independencia y capacidad para recuperar la confianza ciudadana. Quien llegue deberá entender que no va a administrar una parcela política, sino una institución indispensable para la estabilidad democrática del país.
Guadalupe Taddei ya dejó la presidencia, pero su historia todavía no termina. Ahora comienza la parte que realmente importa: esclarecer qué ocurrió.
Porque en la democracia mexicana se puede renunciar al cargo, pero no se debe renunciar a rendir cuentas.
COORDINACIÓN INSTITUCIONAL PARA AVANZAR
La colaboración entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial es fundamental para mantener la estabilidad y avanzar en la atención de las necesidades de Tamaulipas. El mensaje expresado durante el informe del diputado Humberto Prieto Herrera destaca la importancia de privilegiar los acuerdos, sin perder la autonomía y responsabilidad que corresponde a cada institución.
Las cifras presentadas reflejan una actividad legislativa considerable: reuniones de comisiones, iniciativas, dictámenes y asuntos resueltos. Sin embargo, el verdadero valor de este trabajo deberá medirse por sus resultados en la vida de las familias, especialmente en temas como justicia, derechos humanos, vivienda, atención a víctimas y búsqueda de personas.
El reconocimiento del gobernador Américo Villarreal Anaya a la labor de la 66 Legislatura confirma que existe disposición para impulsar una agenda común. Esta coordinación puede facilitar reformas y proyectos importantes, siempre que se mantengan la transparencia, el diálogo plural y la rendición de cuentas.
Servir al pueblo significa escuchar todas las voces, someter las decisiones al escrutinio público y convertir las leyes en beneficios concretos. Los consensos son positivos cuando fortalecen las instituciones, amplían derechos y permiten atender con mayor eficacia los problemas sociales.
Tamaulipas necesita poderes capaces de colaborar, pero también de actuar con independencia y responsabilidad. Si esa relación mantiene como prioridad la justicia social, la paz y el bienestar colectivo, será posible construir un futuro con mayores oportunidades para todas y todos.
FORTALECE LA UAT SU LIDERAZGO CIENTÍFICO
El nombramiento de la doctora Bárbara Azucena Macías Hernández como encargada de Despacho de la Secretaría de Investigación y Posgrado representa una decisión importante para fortalecer la generación de conocimiento en la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Su formación internacional y más de dos décadas de experiencia docente y científica respaldan su capacidad para conducir una de las áreas estratégicas de la institución. Su trabajo en contaminación atmosférica, gestión ambiental, exposición laboral y cambio climático responde, además, a problemas que afectan directamente a la sociedad.
La designación realizada por el rector Dámaso Anaya Alvarado también confirma el compromiso de la UAT con la innovación, la sostenibilidad y la excelencia de sus programas de posgrado. El desafío será convertir la investigación universitaria en proyectos capaces de aportar soluciones concretas a las necesidades regionales y nacionales.
Con experiencia académica y conocimiento de la propia Universidad, la doctora Macías Hernández cuenta con las bases para impulsar nuevos proyectos, respaldar a docentes y estudiantes, y ampliar la presencia científica de la UAT.
Fortalecer la investigación significa invertir en el futuro. Con este nombramiento, la Universidad refrenda su propósito de formar especialistas, generar conocimiento útil y servir a Tamaulipas con profesionalismo, humanismo y responsabilidad social.
