Por: Lic. Jesús Elías Ríos Reyna
¿Qué es y cómo cuidar tu patrimonio sin miedos innecesarios?
¿Solo afecta a quienes facturan?
No. Le puede llegar a cualquier persona física. El SAT compara lo que declaraste con lo que los bancos, tarjetas y notarías reportan de ti. Si hay diferencia, te avisan.
¿Es un delito?
No, es un procedimiento administrativo. No te van a llevar a juicio de inmediato. Tienes 20 días hábiles para explicar de dónde salió ese dinero y presentar pruebas. Si lo aclaras bien, el tema queda cerrado.
¿Qué pasa si no respondo?
Si no aclaras en tiempo, el SAT presume que esa diferencia es ingreso que no declaraste y calcula el impuesto que faltó pagar, más recargos y multas. Por eso, lo peor que puedes hacer es ignorar la notificación.
¿Y si el dinero fue un regalo o una herencia?
Es completamente válido, pero tienes que probarlo. Un escrito sencillo firmado por quien te lo entregó, junto con las identificaciones correspondientes y, si es posible, testigos o fechas claras, suele ser suficiente. No necesitas un trámite costoso, pero sí dejar constancia por escrito.
¿Si fue un préstamo entre familiares también cuenta?
Sí. Aunque no haya intereses, si no hay un documento que lo respalde, Hacienda lo puede considerar ingreso. Un contrato simple con nombres, cantidades, fechas y firmas te salvará muchos problemas después.
¿Cómo me protejo de forma sencilla?
– Declara todos tus ingresos, aunque sean pequeños
– Guarda documentos que acrediten de dónde proviene cada depósito grande
– Si recibes dinero que no es ingreso, anótalo y conserva una constancia por escrito
– No esperes a que te llegue la notificación para organizar tus cuentas
En conclusión: La Discrepancia Fiscal no existe para perseguir a nadie. Es simplemente una herramienta para que lo que decimos coincida con lo que hacemos financieramente. No se trata de pagar más, sino de declarar lo correcto en el momento correcto. Y si alguna notificación llega, respira, lee bien y busca orientación profesional. No lo dejes para después.
