AL VUELO
Por Pegaso
Es típico que a cada inicio de año nos pongamos metas, propósitos, finalidades, objetivos o culminaciones, pero a la vuelta de las primeras semanas se nos olvida y otra vez volvemos a los hábitos tóxicos que nos han marcado en todas las etapas de nuestra vida.
Y aquí estamos nuevamente.
Muchos creen que con solo pensar que se van a poner a dieta, lo van a lograr. La dificultad estriba en que cuando te ponen por delante unos taquitos de barbacoa con su salsa bien picosa y su chesco, no tienes más remedio que hincarle el diente.
Resulta que para cumplir ese y otros propósitos hay que tener muchos…, hay que tener muchos…, bueno, la idea es esa. Hay que tener muchos para no rajarse llegando febrero o marzo.
Quienes no tenemos el hábito del ahorro siempre decimos: “Chingao, ora sí voy a echarle al cochinito a ver cuánto junto en todo el año”.
Pero resulta que esa es una ilusión, porque todos los días, a toda hora, te salen gastos imprevistos y no tan imprevistos, y el recurso que te llega vía sueldo, compensanción o pago de facturas, se te va en cualquier cosa, menos en el ahorro.
Y si durante la temporada decembrina te agarraste a gastar como si fueras jeque árabe y ahorita ya no tienes nada en la tarjeta de débito, ¡agárrate! Porque la cuesta de enero viene durísima, y posiblemente se prolongue hasta febrero o marzo.
Si a eso le sumas que ahora los artículos de consumo masivo, como el refresco y los cigarros van a aumentar más del 20%, ahí tú sabrás si sigues con el vicio.
Se supone que aplicar ese nuevo impuesto tiene por objeto que se destinen mayores recursos para atender los problemas de salud que provocan, como la cirrosis en caso del cigarro y la diabetes, en el de las bebidas edulcoradas.
La buena noticia para la raza mahuacatera es que el chupe no subirá. Seguirá conservándose el “mexican way stile” o estilo de vida mexicano: Una chinga durante la semana en la maquila o en el taller, pero el fin de semana, carnita asada, su cervecita y narcocorridos a todo volumen.
Mientras tanto, el tiempo seguirá corriendo implacable.
Ya para el mes de marzo, cuando nos convenzamos de que nuestros propósitos no son más que despropósitos, ideas y pensamientos que nunca se van a cumplir, seguiremos viéndonos al espejo y apreciando nuestro cuerpo rechonchito, con una barriguita sensual, pa’ que las chavas tengan algo qué agarrar.
Pero a pesar de todo, seguiremos envidiando a los cuates que sí se fajaron el pantalón y los…, y los…, y los desos para entrarle duro y macizo al gimnasio, levantando fierro o corriendo en la bicicleta estática para lograr unos músculos bien tonificados.
Vendrán las vacaciones de Semana Santa, luego las de verano y nuevamente, las festividades de Fin de Año y de nuevo volveremos a trazarnos las mismas metas de siempre y así, en un eterno bucle que parece un incesante déja vu.
Yo por eso no me pongo propósitos. Si de pronto decido volver al gimnasio, qué bueno, y si no, pues ni modo. Los pretextos nunca van a faltar.
Por eso mejor nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “De tejido muscular lingual ingiero un guiso sobre una oblea de harina de maíz cocida y doblada”. (De lengua me como un taco).
Please follow and like us:
