EL TRUCO… PARA NEGOCIAR

Opinión

Por Oscar Díaz Salazar

Oportuna y muy pertinente es la duda que plantea la columnista Sofia Pacheco en uno de sus textos más recientes, sobre la discriminación que goza el Truco Verástegui, por no ser acusado de nada, ni siquiera de robarse un clip o malgastar unos viáticos, mientras que la casi totalidad de quienes tuvieron responsabilidades de primer nivel en el gobierno de Francisco N, “están empapelados”.

Digo que es oportuna, porque faltan pocos días para que se expida la convocatoria del Partido Acción Nacional para renovar el Comité Directivo Estatal, y el Truco Verástegui suena como favorito para tomar las riendas de la institución, de manera directa o metiendo mano, (al partido), si se define que sea mujer, a través de Gloria Garza.

El Truco no es un político frontal, más bien es negociador. Por tres décadas ha reinado en la zona cañera y ha cohabitado tranquilamente, sin conflictos, sin disturbios, sin pleitos, con gobernadores del PRI, del PAN y de morena. Aclaro que me refiero a conflictos políticos y no ignoro ni minimizó los problemas que ha tenido con la delincuencia organizada.

El Truco no confronta, ni reta a los rivales políticos. Su actuación como candidato a gobernador, pudo haber causado malestar a los que se alzaron con la victoria, pero eso no impidió que se estableciera un pacto de no agresión, que ambas partes han cumplido; el Truco cuando se negó a opinar sobre el actual gobierno, con el juego de palabras que rezaba: “si halago dirán que me vendí y si critico, que estoy ardido por la derrota”; y el gobierno también ha cumplido, pues como señala la compañera Sofia Pacheco, al Truco Verástegui no lo tocan ni con el pétalo de un citatorio o una filtración periodística.

Ese recordatorio de que el Truco es cien por ciento “arreglable”, puede ser el pretexto que andan buscando los cabezones para no cumplir la promesa de entregar la dirigencia estatal al PAN, y se entiende que sería solo la explicación para una decisión ya tomada de no respetar el acuerdo para ceder el liderazgo al Truco, mediante el viejo truco de alargar el mandato del Cacharro Cantú, demorando la expedición de la convocatoria hasta el inicio del año político electoral, cuando lo estatutos del partido prohiben hacer cambios en los órganos de dirección.

Regreso con el Truco para preguntarles si el diputado César Augusto Verástegui es una especie de mirlo blanco, un ser de honestidad acrisolada, una de esas aves raras que cruzan el pantano y no se manchan. O simplemente es un político que está por dentro y que se acomoda a las exigencias del patrón en turno.

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