Por Juan Carlos Rodríguez Terrazas
Sin plena, ni gloria, mediante la lectura de un boletín que él mismo elaboró y en el que casi se mostró inexpresivo, con forros de evidente terciopelo que intentaron cubrir la inconformidad de su salida; así fue hoy la despedida que sin bombos, ni platillos, elaboró el ex Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Francisco Cuéllar Cardona.
Muchos esperamos que la actuación de Paco Cuéllar al frente del cargo de vocero oficial del doctor Américo Villarreal Anaya, fuese mucho más elegante, mucho más agresiva, tomando en consideración que se trató de una candidatura que surgió de la oposición, pero craso error, se concretaron a lo actual, dejando en el olvido lo temas del pasado.
Aunque no determinó los asuntos personales que atenderá en el asueto que a partir de hoy disfruta, alejado de las mieles de un amplísimo presupuesto, todo hacer indicar que el ex jefe de comunicación, retomará sus negocios personales en el plano de las noticias y buscará volver a hacer trascender su nombre en el resbaladizo piso del foro informativo, aunque eso no le alejará de seguir sirviendo a su antiguo amigo, quizá como ¿asesor de medios?
Cuéllar se desempeño en la justa medianía y aunque solo lo dijo a volapié, tenía muchos censores que le revisaban, que lo grillaban y le corregían la plana a la hora de difundir sus trascendidos.
Cercanos señalan que la intromisión de la Contraloría, afectó mucho en su desempeño, pues cada vez le recortaban más su disponibilidad y ello le impidió apoyar a muchos de sus amigos que al igual que él, llevaban muchos años esperando una oportunidad en tanto resentían los embates del gobierno panista anterior que canceló todo acercamiento con la prensa, los persiguió, los enfrentó, los intimidó y e hizo recular a muchos hacia otros estados o incluso fuera del país, aunque ya ven como esta terminando, pero eso es otro tema.
Desde principios de la administración morenista, se había previsto que Cuéllar, dado su carácter amigable y atento al menos con los suyos, tendría pocas posibilidades de transitar todo el sexenio al lado de su amigo Américo, lo más que le auguraban era que duraría tres años y vimos que la mayoría casi le atina, fueron en total 3 años y medio aguantando, pisotones por debajo de la mesa, vendabales y fuego amigo, un día si y potro también.
Ahora queda por esperar quién le entra al relevo, aunque se presume que quien venga, tendrá los mismos o quizá peores problemas que el actual, lo que por lógica, le hará perder popularidad al gobernador que, dicho sea de paso, carismático no lo es y dado a dar declaraciones incendiarias o espectaculares, mucho menos, pero tenía una buena contención con el pelón Cuéllar.
Así que pues, esperamos que quien se saque la rifa del tigre, tenga también el valor para arriesgarse a salir por la puerta de atrás cuando llegue la hora de las sacudidas, que de antemano sabemos, no serán nada gloriosas, tal vez mucho menos que la del propio Cuéllar Cardona, a quien le deseamos la mejor de las suertes.
