Un hombre llamado Américo, le dio el nombre a la gran porción de territorio latinoaméricano,(9,700 kilómetros) delimitado al norte por una gran herida de agua brava. Y al sur por la llamada Tierra del fuego. Desde hace más de cinco siglos, este personaje italiano, le ganó a su compatriota Cristóbal Colon, la gloria de bautizarnos, definiendo de una vez por todas, que no éramos asiáticos.
Aunque ahora con la chinomanía global, corremos el riesgo de que, a largo plazo, la raza amarilla nos absorba. Por fortuna, eso aun no ocurre. En términos histórico-culturales, la patria morenista de Claudia Sheinbaum sigue conservando simbolismos y tradiciones arraigadas a nuestro carácter y temperamento nacional.
Pero también, en sentido sociológico, los conceptos del origen en el México actual, siguen gravitando.
Por ejemplo, una de estas herencias del pasado precolombino, está más vigente que nunca en nuestra cultura deportiva. El juego del balompié se encuentra marcado por nombres de animales. Hay tigres, pumas, águilas, zorros, jaguares. Y los estadios se estremecen con los gritos masivos de camisetas y de banderas atrincheradas en identidades y pertenencias totémicas.
De estos mismos orígenes, se desprenden figuras del poder político y militar, como los caballeros águila, considerados como el Estado Mayor del Tlatoani en turno. Junto a ellos, en orden descendente figuraban también los guerreros jaguar.
En este marco de ideas, cultura y poder, surge nuestra fábula del jaguar y las dos águilas parte II. Porque sucede que el inquieto felino que emergió hace cosa de tres años en los valles y altiplanicies tamaulipecas, hoy emigró hacia un territorio vecino. El carácter del joven gladiador del poder, en los tiempos guindas, se ha forjado separado de su familia, a la usanza de los hijos espartanos que tenían que enfrentarse por si solos a factores inclementes y rigurosos.
Después de que junto a su guía, el águila gobernante de nuestro estado, el Jaguar ascendió a las máximas alturas del Bernal, como una especie de lección de vuelo, y una pedagogía basada en la disciplina para escalar las más altas cumbres, hoy un episodio electoral en el territorio norestense, lo pone a prueba, ante el águila 4T de Palacio Nacional. El siete de junio próximo serán las elecciones en Coahuila.
Ventajas para el jaguar tamaulipeco? Es el coordinador estatal de los programas sociales trazados desde la presidencia de la república. ¿Desventajas? Se mueve en un territorio gobernado por un águila que no responde a los mismos colores de Morena.
Aunque su encomienda es la de sumar a la causa de Palacio Nacional y de la marca guinda la aprobación social del pueblo coahuilense, la presencia de una estrategia propia de un partido diferente, contrarresta la visión asistencialista federal, por medio de la cual se ganan las elecciones.
Por si esto fuera poco, a todo ello se suma un factor de orden interno donde el Jaguar y su manada deberán de sumar y de evitar choques innecesarios, todo en aras de sacar adelante el proyecto social de la Presidenta Sheinbaum.
Nuestro felino tamaulipeco se encuentra en medio de dos águilas que gobiernan estados vecinos. Ambos responden a siglas opuestas. Pero dentro de una política de cooperación regional, habrá entre estos dos reinos, un espacio en la agenda, para abordar ese caso específico?
¿Es viable algún acuerdo para no torpedear al joven operador desde el histórico palacio de cantera rosa en la ciudad de Saltillo? Dentro de este mar de dudas y confusiones, una cosa es verdadera:
El Jaguar ha crecido mucho políticamente hablando. Su estancia en la cuna del constitucionalismo implica una praxis más intensa que cien libros sobre la ciencia del poder. Por lo pronto queda claro que ha sabido tejer la política de bienestar a favor del pueblo, sin chocar con el gobernador Manolo Jimenez. Y eso representa un punto a su favor. Y del segundo piso transformador.
Para efectos de análisis, el trabajo de Américo Villarreal Santiago en Coahuila, ha dado resultados. De otra manera no se explicaría que ya tiene ahí casi un año y medio, después de que llegó a este cargo federal en octubre del 2024. Poco después del iniciarse el sexenio presidencial de Claudia Sheinbaum.
—Nosotros venimos a fortalecer y hacer crecer los programas de bienestar. A eficientar nuestra metodología para que nuestros usuarios estén de una manera mejor atendida. Todo eso lo vamos a lograr con base en el trabajo.
—-Venimos a sumarnos al trabajo que ya han realizado los compañeros del Movimiento, dijo en su momento AVS.
Y lo está cumpliendo.
