SE COMPLICA LA SUCESIÓN EN LA SECCIÓN XXX DEL SNTE

Opinión

LA COMUNA

José Ángel Solorio Martínez

El escenario político preelectoral de la Sección XXX del SNTE, está tomando senderos complicados. El CEN y la dirigencia estatal, están explorando -según acusan los candidatos opositores- la posibilidad de no realizar elecciones en Tamaulipas, para la renovación de su comité seccional.
El motivo: el enorme riesgo que representan los profesores adversarios al aspirante oficial, Ulises Ruiz Pérez.
El trasfondo: el comité dirigente pretende perpetuarse en ese núcleo de autoridad, por cuatro años más. O al menos, lograr que se enfríen las candidaturas contrarias que han crecido significativamente y prorrogar hasta donde les sea posible, la emisión de la convocatoria para la renovación seccional.
No parece ser buena idea.
Convertiría en explosiva la gobernabilidad interna de la Sección XXX.
Hay muchas señales, que delatan el ambiente tan crispado. En la visita del líder nacional, Alfonso Cepeda, el candidato oficial Ulises Ruiz casi llegó a los puños con dirigentes magisteriales de Reynosa, Tamaulipas.
Grave la fisura esa: Reynosa aportó un importante caudal de votos en la elección del actual comité seccional. Sin exagerar, podemos afirmar que los profesores reynosenses se convirtieron en el fiel de la balanza en el triunfo de la dirigencia vigente.
La propuesta oficial está acorralada. No crece y cada día que pasa, pierde más consensos por su conducta anti gremial y sus precarias virtudes como dirigente sindical. Ha mostrado una inmadurez que lo inhabilitan para el cargo.
¿Qué líder de los maestros a dirimido sus diferencias políticas en zafarranchos de cantina?
Ninguno que se recuerde.
El hecho lo pinta de cuerpo entero: carece de las más elementales virtudes que debe encarnar un liderazgo magisterial. La tolerancia, la inclusión, el respeto y la cortesía no son cualidades de Ulises. Y esas prácticas, que se sepa, no suman ni concitan consensos.
Por esas razones el tiempo corre en su contra.
En tanto Enrique Meléndez, Abelardo Ibarra y Naif Hamscho, crecen con sus trabajos proselitistas, Ulises se exhibe en sus giras como el candidato con mayores defectos y anti-virtudes.
Eso explica la implementación de un estado de excepción en Tamaulipas, para no llamar a elecciones en la Sección XXX.
¿Se aventarán el tiro el CEN y la Sección XXX, de imposibilitar el derecho al voto gremial a más de 40 mil trabajadores de la educación?
¿Aguantarán la afrenta Meléndez, Ibarra y Naif?
Si el CEN y la Sección XXX, insisten en la maniobra dilatoria, se abrirán varios y peligrosos caminos para las bases docentes tamaulipecas.
Como se ve, todo está enmarcado en la dialéctica: hace 4 años, la Sección XXX, prohijó ingobernabilidad en la administración estatal; ahora, está creando una grave crisis de gobierno en sus propias estructuras sindicales.

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