DESDE ESTA ESQUINA.
MELITÓN GUEVARA CASTILLO.
Durante muchos años México fue tierra de caciques. Los hubo en la época
postrevolucionaria, muchos de acuerda de Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí; luego
hubo una época de caciques sindicales, como olvidar nombres como el de Fidel Velázquez,
Elba Esther Gordillo, Joaquín Hernández Galicia y muchos más, regados a los largo y
ancho del país, como de la entidad.
Los caciques son personas con una doble personalidad. Por un lado, desarrollan una actitud
generosa, bienhechora, para quienes aparecen como parte de su grupo. Fue el caso de
Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como La Quina, en el sur de Tamaulipas.
La otra cara de los caciques es de ejercer un poder, fuerte e intenso, en una región. En la
historia de Tamaulipas, esta Agapito González Cavazos en Matamoros como Pedro Ibarra
en Nuevo Laredo, eran caciques regionales: que hacían y deshacían, encumbraban a los
amigos, y a los enemigos los destruían. En otra palabra: son malas personas, en lo general.
Quizá por eso la iniciativa de la presidenta Claudia: impedir, o bloquear, que haya
nepotismo político, porque es el cimiento para un cacicazgo político. De estos, se recuerda
el de Emilio Portes Gil en la entidad. Sin embargo, hacer un recorrido por las distintas
entidades, observamos que ya hay varios y que, con el nepotismo, se fortalecen cacicazgos
familiares.
En este momento, de definiciones para MORENA, hay tres entidades muy significativas
que tienen que ver con el nepotismo y, desde luego, con cacicazgos familiares. Cacicazgos
que no son originarios de MORENA: Los Moreira en Coahuila, de origen priista; igual
recordamos, de triste memoria, a los Figueroa del Estado de Guerrero, entre otros.
Hoy se visualizan tres cacicazgos políticos emergentes: Los Monreal en Zacatecas, donde
el mas poderoso es Ricardo; cuyos hermanaos también detentan el poder y, uno de ellos,
hoy en día desafía a la presidenta por el tema del nepotismo.
Igual sucede en Guerrero. Félix Salgado Macedonio quiso ser gobernador y, por una pifia,
el INE le cancelo la candidatura a la gubernatura. Quedo su hija Evelyn y ahora, en el
proceso de sucesión, pretender que su hija le herede el cargo. Es nepotismo, según la visión
de la presidenta y que MORENA quiere validar en la práctica.
Hay otros casos similares: Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí por el
PV, y que busca heredar el cargo a su esposa, que actualmente es senadora; y no se diga el
caso de Samuel García, del MC, que gobierno Nuevo León y, también quiere, que su
esposa sea su heredera política…Como se puede observar, el caciquismo político es plural,
no privativo de un solo partido… por cierto, ¿conoce a algún cacique en Tamaulipas?
