Mientras el Ayuntamiento tiene guardados 245 millones de pesos que eran para arreglar las calles, la oficina del Secretario recibió 15 millones de pesos extras. Fortalecer la estructura política parece ser prioridad; pavimentar Victoria sigue esperando.
Por Martín Díaz Salazar
En Ciudad Victoria el dinero de tus impuestos no se usa para mejorar la ciudad, parece estar siendo utilizado para fortalecer proyectos políticos. La actual administración opera con un contraste evidente: mientras los problemas de las colonias se atienden a paso de tortuga, los recursos para fortalecer la estructura política de Hugo Reséndez Silva corren a velocidad supersónica. El Secretario del Ayuntamiento ya levantó la mano para la alcaldía, y lo hace con el respaldo del alcalde Eduardo Gattás.
Los números oficiales del primer trimestre no mienten y demuestran qué le importa más al municipio:
Billetes rápidos para el Secretario: La oficina de Hugo Reséndez empezó el año con 55 millones de pesos. Pero en solo tres meses, le dieron un «bono» extra de 15.8 millones de pesos más. Su chequera subió a más de 71 millones.
La estructura de operación: Si a eso le sumamos el dinero de la Dirección de Gobierno —área clave en la operación territorial y administrativa del Ayuntamiento—, el Secretario tiene más de 82 millones de pesos para moverse.
Aquí no hay excusa que valga. Lo que hay es un insulto directo al ciudadano. Mientras la oficina de Hugo Reséndez se gastó 21 millones de pesos en solo 90 días para burocracia y operación, el Ayuntamiento dejó guardados y congelados 245 millones de pesos que estaban destinados a pavimentar y bachear Victoria.
De ese tamaño es el desprecio a la capital: en obras reales para todo el municipio apenas soltaron una miserable cantidad de 18.7 millones de pesos en tres meses.
Puesto en cristiano: la oficina del Secretario gastó más dinero en escritorios, viáticos y operación que todo lo que el municipio invirtió en tapar los baches de Victoria. Los recursos para fortalecer la estructura política aparecieron de inmediato; los recursos para arreglar la ciudad se quedaron guardados bajo llave.
Los discursos de amor a Victoria y las promesas de cambio son pura demagogia para los boletines de prensa. El presupuesto demuestra una realidad difícil de ignorar: las calles se hunden en el abandono mientras el dinero público avanza con mucha más rapidez cuando se trata de fortalecer la estructura política del grupo gobernante.
Los números del primer trimestre dejan una conclusión incómoda: mientras las calles esperan, el presupuesto parece trabajar para construir una candidatura.
Ahí están los hechos. Que cada quién saque sus conclusiones.
