ESCRITORIO Y TERRITORIO

Opinión

Por Oscar Díaz Salazar

Como si siguieran el mismo manual e incluso copiaran el mismo boletín de prensa, el mismo guion y las mismas líneas discursivas, varios diputados repiten el mismo juego de palabras que cito a continuación: “soy diputado (a) de territorio y no solo de escritorio”.

El receso en las actividades del Congreso es el contexto de tiempo y circunstancia, que mueve a los ache diputados a ponderar, por encima del trabajo legislativo, los recorridos por el distrito que representan.

Sin ánimo de mi parte de menospreciar el esfuerzo que realizan nuestros representantes populares para acercarse a la población con estrategias y enfoques diversos, pues lo mismo llevan dádivas, hasta simplemente pasar a saludar, me parece que la mayoría se siente cómoda en el territorio, pero nomás no ataja la pelota en el escritorio.

Escaso es el aporte legislativo que realizan los diputados de la legislatura en funciones, y además de ser poco, en su mayoría son esfuerzos para “homologar” las leyes estatales con las federales, lo que significa que hacen un “copy and paste” de las reformas federales.

Los asuntos que interesan a los tamaulipecos van más allá del uso del lenguaje inclusivo, de cambios en la semántica para incluir en todos los documentos los artículos las y los y la inclusión de los elles. Bienvenidos los ajustes para visibilizar y reconocer a todas, todos y todes, pero no debemos quedarnos en eso.

Retomo la idea central de este escrito para compartirles mi opinión de que nos han faltado, o tal vez fallado, los diputados de escritorio o en el escritorio, y nos sobran los diputados que salen al territorio no para recoger el sentir de los representados y buscar mejorar sus condiciones cde vida con ajustes en los instrumentos jurídicos, sino que salen a ganar la simpatía de los ciudadanos, con la vista puesta en el próximo cargo público.

Para no acusar en abstracto y generalizar, por aquello de que “el que generaliza, absuelve”, les comento que a varios diputados de esta legislatura, y de al menos dos anteriores, les he propuesto hacer la reforma integral, sino es que la sustitución por un nuevo documento rector, del Código Municipal para el Estado de Tamaulipas, que es un documento obsoleto, muy parchado y con inconsistencias y lagunas. Agrego que ese documento es la “biblia” de los gobiernos municipales, que es el nivel más cercano a la población y que es sumamente importante en un Estado como Tamaulipas en el que su población está muy dispersa en todo el territorio y en los 43 municipios.

¿Conoce usted algún diputado de escritorio?

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