Dr. Adán W. Echeverría-García
El 99.9 por ciento de los habitantes de México no son dueños de las empresas de telefonía móvil, ni fija, ni de las plataformas digitales. Pero la gran mayoría tiene aplicaciones de la banca en sus móviles, igual que sus redes sociales y otras aplicaciones de plataformas para la compra y venta de artículos, y sabe, porque lo ha vivido, que para poder usarlas les piden identificarse con sus fotos, de frente, de perfil, tiene dar un correo electrónico; y por necesidad, o por querer usarlas, les da esa información.
Pero si llega el gobierno y, considerando la cantidad de extorsiones y fraudes vía telefonía celular y redes sociales, les pide registrar sus datos para poder rastrear las llamadas de quienes cometen un ilícito, o para ayudar a encontrar a una persona, entonces se emberrinchan azuzados por la prensa y los medios de comunicación obsoletos, que trabajan de oposición, siempre con el objetivo de engañar para exigir dinero al gobierno, quien desde 2018 se los ha limitado. Entonces los medios les dicen: ¡No la registres, Te quieren tener bajo control! Y hasta lloran: ¡Estamos ante el Big Brother que anunció Orwell!
Y aunque el 90% de los mexicanos jamás han leído nada de ese escritor, no tienen la maldita idea de a qué se refieren, y su máxima referencia de «Big Brother» es un realitichow que pasaron hace años, y que derivó en toda la barahúnda de programitas de la misma estirpe, como los que hoy siguen siendo tendencias para el populacho, «La casa de los ignorantes» creo que se llama uno de los que siguen vigentes.
El caso es que les preocupa que el gobierno tenga sus datos, ¡por Belcebú! Son los mismos individuos e individuas que siguen creyendo que al tomarse fotos de su cuerpo desnudo y enviarlo por una aplicación de mensajería instantánea, solo aquella persona a la que se la enviaron tendrá acceso a sus fotos (ternuritas). Siguen sin entender lo que son los «virus de internet», lo que son las «cookies», y son los mismos que siguen sin tener claro lo que son las redes sociales, y por eso todos los meses publican en sus muros «Señor Zuckerberg, no autorizo a que use mis fotos, ni mis textos…» y se imaginan al multimillonario lamentándose: «Damm, otro que no me autoriza, diablos, que voy a hacer si todos dicen que no me autorizan».
Son los mismos que creen que si algo dice: «mensaje cifrado», entonces segurísimo que el mensaje solo queda entre la persona a quien le escribo y yo, nadie más se enterará. Creen que cuando dan sus datos a plataformas como «Me Embargo Libre» no le están dando permiso para el uso de todos sus datos, incluso del tono de su voz, toda vez que —como les da flojera escribir— deciden enviar mensajes de audio, al enviarle el producto a sus amiguis para que sepan lo que quieren comprar.
Recuerdo cuando mi novia vio aquello de «mensaje cifrado de extremo a extremo» terminó conmigo diciéndome: ¿Por qué estás cifrando tus mensajes?, ¿quién sabe con quién estás conversando?
En verdad creen que los Anunnakis los están espiendo, los Reptileanos, y no pueden simplemente comprender, que aquellos creadores de noticias falsas, cuyos negocios están en millones de pesos, y que también usan las mismas mensajerías instantáneas, compran cientos de dispositivos, con los que crean granjas, para hacer llamadas, para escribir en redes sociales (bots), dispositivos detrás de los que no existe nadie, ningún humano, solo respuestas programadas mediante software.
De eso se trata esta nueva normatividad, de que cada dispositivo móvil tenga una persona detrás. Es a esa mafia, muchas veces controlando prensa y demás medios de comunicación, a los que el negocio se les haría más difícil; pero no, creen que el gobierno los espiará a ustedes (como si no hubiera mil maneras de hacerlo desde antes de la telefonía móvil; recuerden el CISEN en México, la CIA, el FBI, la KGB, la Gestapo). Y aunque pongan clave a sus dispositivos, pongan mensajes temporales, que se eliminaran luego de cierto tiempo, o envíen fotos que al abrirse se borrarán a la primera vista, ¡por favor! Ya basta de ser los borregos de siempre de los Comenta Noticias.
El valor radica en no ponerle contraseña a tus dispositivos, y dejarlo en cualquier lado, porque uno de los principios del respeto es que Nadie de tus cercanos, nadie tiene porque revisar tus dispositivos sin tu permiso. ¡Atrévanse! Protéjanse, registren su línea. Porque las empresas, los medios, los gobiernos, siempre que quieran van a llegar a ti, y van a saber todo de ti, si un día les resultas investigable. Pero si todas las líneas tienen detrás un humano, será más fácil fincar resposabilidades.
